Día 15º: 1 Sept: Caerphilly – Pontneddfechan – Llyn-y-Fan Fach.

RUTA DEL DIA:

Cardiff – Caerphilly: 11,91 kms.

Caerphilly – Pontneddfechan: 51,33 kms.

Pontneddfechan – Llyn-y-Fan Fach: 44,25 kms.

Llyn-y-Fan Fach – Cardiff: 92 kms.    TOTAL: 199,49 KMS.

Nuevo día de viaje. Hoy vamos a visitar uno de los más espectaculares castillos de Gales y a hacer un poco de senderismo a través del Parque Nacional de Brecon Beacons.

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Así después del magnífico desayuno, nos ponemos en camino. A pocos kilómetros de Cardiff se encuentra el Castillo de Caerphilly. Esta fortificación normanda situada en la pequeña localidad del mismo nombre es el castillo más grande de Gales, el segundo de Inglaterra tras el Castillo de Windsor, y uno de los mayores de Europa.

Construido en su mayor parte entre 1268 y 1271, se trata de uno de los primeros ejemplos de castillo concéntrico. Se halla rodeado de lagos artificiales, poco profundos, destinados a frenar el avance enemigo e impedir los ataques subterráneos.

Fue construido por Sir Gilbert “el rojo” de Clare, un poderoso, pelirrojo de noble linaje normando como respuesta a una disputa entre él y el Príncipe de Gwynedd, también conocido como Llywelyn el Último Rey. que fue el último rey nativo de Gales como país independiente antes de que fuera conquistado por Eduardo I de Inglaterra, en 1282.

Gilbert mantuvo el control del castillo hasta el reinado de Eduardo I de Inglaterra (1272-1307). Cuando en cinco ocasiones no acudió a la llamada del Rey, fue despojado de su Señorío y sus tierras fueron invadidas por el Rey Eduardo. Esto quitó gran parte del requerimiento del castillo, y desde entonces se usó fundamentalmente como base de operaciones por parte de los de Clare y posteriormente de los Despensers.

A finales del siglo XIV, la familia se mudó a un lugar más cómodo y la mayor parte del castillo fue abandonada como fortaleza.

Por los años de abandono y las vicisitudes sufridas, en el siglo XVIII, el castillo estaba en bastante mal estado, pero por fortuna el marqués de Bute ordenó su restauración estructural y de su interior. Gracias a ello y a posteriores restauraciones, el castillo en la actualidad presenta un buen grado de conservación, lo que hace muy interesante su visita. La entrada, cuesta 7,68 €, y abre todos los días de 9:30 a 17:00 h.

El castillo de Caerphilly tiene una imagen imponente, ya que está rodeado por un enorme foso, dando la sensación de encontrarse en el medio de un lago. Igualmente, este aspecto amenazador se da también por su estructura concéntrica que incluye murallas en el interior de otras murallas, todas muy altas incluyendo puertas y torres fortificadas.

.Esta fortaleza cuenta con tres puentes levadizos, cinco puertas dobles y seis rastrillos que se ubican desde la entrada exterior  hasta el interior. La entrada original y que se usa actualmente para visitar el castillo es la puerta fortificada que se encuentra al este, esta conserva aún todas las características de edificación militar de esa época que usaban para asustar a sus enemigos.

Todavía se conservan muchos de los elementos que se usaron para que formaran parte de esta fortaleza, como equipos de los puentes levadizos, sus extensas habitaciones, la cocina, los almacenes, los nobles apartamentos y sin obviar las equipadas chimeneas.

Por una de las puertas que se encuentra dentro del castillo de Caerphilly se puede subir tanto como al primero y segundo piso, para llegar hasta  la terraza, donde se puede tener una excelente vista panorámica del castillo y de todos sus alrededores.

Otra pieza importante del castillo es el Great Hall, o Gran Salón, un salón de fiesta, con grandes ventanales y magnifico artesonado, donde incluso en la actualidad es posible celebrar grandes ceremonias, bodas o eventos. Este castillo también ha sido escenario cinematográfico. Aquí se han rodado episodios de la serie de la BBC, “Merlin“.

La visita al castillo se realiza sin un orden establecido, puedes pasear por todos sus rincones, y del mismo modo recorrerlo observando el verde césped que lo rodea.

Habíamos dejado el coche aparcado en un parking habilitado junto al castillo, donde nos llamó la atención un estatua que representa a un peculiar personaje muy sonriente y de aspecto algo cómico. Se trata del comediante e ilusionista británico Tommy Cooper. Este artista era natural de esta localidad de Caerphilly, donde nació en 1921. Fue muy popular en las islas británicas, pero también era bastante borrachín y fumador. Ello le provocó serios problemas de salud, y el 15 de abril de 1984 murió de un infarto de miocardio mientras hacia un programa en directo  por televisión frente a millones de espectadores, que creyeron en un principio que se trataba de uno de sus chistes.

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La estatua fue instalada en este lugar en el año 2008, siendo inaugurada por Sir Anthony Hopkins, patrocinador de la The Tommy Cooper Society.  Su autor fue James Done.

Dejamos ya Caerphilly y su espléndido castillo nos ponemos en marcha en dirección al Parque Nacional de Brecon Beacons. Los Brecon Beacons, que en galés se conocen como Bannau Brycheiniog, son una cadena montañosa formada por las montañas al sur de Brecon, formando una larga crestería que forma una herradura alrededor de la cabeza del río Taf Fechan al sureste, con largos espolones paralelos que se extienden hacia el noreste.

Los Brecon Beacons reciben su nombre por la antigua práctica de encender fuegos a modo de señal en las montañas para advertir de ataques de los ingleses, o más recientemente para conmemorar acontecimientos públicos y nacionales como coronaciones o el Milenio. En 1957 se creó el parque nacional, siendo el ultimo de los tres parques nacionales que hay en Gales, tras el del Snowdonia y el de la Costa de Pembrokeshire. Abarca 1.344 km², extendiédose desde Llandeilo en el oeste a Hay-on-Wye en el este.

En este parque nacional vamos a visitar dos lugares: Pontneddfechan y el lago Llyn-y-Fan Fach. Para llegar al primer lugar, hay que circular durante casi 60 kms. desde Caerphilly, hacia el noroeste. Una amenazantes nubes negras nos hacía temer que pudiera avecinarse una tormenta, pero por suerte las nubes se reitaron dejando un día espléndido para poder disfrutar de las rutas previstas.

Pontneddfechan, se traduce como “Puente sobre el pequeño río Neath“. El pueblo se situa en las confluencias de los ríos Mellte y Nedd Fechan. Desde aqui parten una serie de senderos que nos permiten ver una serie de cascadas en el valle superior del río Neath.

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El paseo de un total de 8 kms. nos lleva por una serie de hermosas cascadas, todo ello en medio de un entorno natural esplendoroso, en medio del bosque y con rapidos de agua e interesantes formaciones rocosas para disfrutar. Es una ruta en general bastante fácil de hacer, con senderos, en su mayoría, llanos y bien delimitados.

La caminata comienza en el área de estacionamiento en Pontneddfechan y sigue senderos al norte a lo largo del Afon Nedd Fechan antes de bifurcarse a la izquierda a lo largo del Afon Pyrddin para llevarlo a las cataratas Sgwd Gwladus.

Luego vuelves a Doon Nedd Fechan y te diriges hacia el noreste para llevarte a las cataratas Scwd Ddwli. Poco después de llegar a Pont Melin Fach, donde hay una bonita zona de picnic junto al río.

También hay otro aparcamiento aquí, por lo que podría usarlo como un punto de partida alternativo para la caminata. Después, la ruta regresa a Pontneddfechan por los mismos caminos. Si se desea extender la caminata, se puede continuar hacia el norte a lo largo del río hacia Coed-y-Garreg.

El paseo fue espectacular, con una sucesión de cascadas a cada cual más bella, que vas descubriendo poco a poco mientras atraviesas el frondoso bosque.

De regreso al punto de partida, el hambre empezaba a hacer mella en nuestro cuerpos. Por suerte al inicio de la ruta se encuentra el pub “The Angel Inn”, un muy buen sitio para almorzar. Como el río Nedd Fechan es un río truchero y salmonero, entendimos que lo que había que pedir era pescado.

Tras el almuerzo, nos ponemos en camino hacia la siguiente para senderista del día. Nos adentramos en el corazón del Parque Nacional de Brecon Beacons, para visitar un lugar cargado de leyenda, el lago Llyn-y-Fan Fach. La traducción de este nombre es “Lago de la pequeña colina“. Se trata de un lago de unas 10 hectáreas que se encuentra a una altitud de 510 metros. Es el más pequeño de los dos lagos dentro de este macizo montañoso: el Llyn-y-Fan Fawr, un poco más grande, está a unas 2 millas (3,2 km) al este.

El lago se encuentra rodeado de las montañas Picws Du y Waun Lefrith, formados por piedra arenisca roja. En la cara norte del Waun Lefrith en la época de las glaciaciones se formó un glaciar, que fue el origen del actual Lago Llyn-y-Fan Fach.

Para llegar hasta aquí, hay que ir hasta la minúscula aldea de Llanddeusant, donde, por cierto, hay un albergue juvenil (YHA). Desde Pontneddfechan, hay una distancia de unos 45 kms. Tenemos que tomar primero la carretera A4221 hasta el cruce de Caehopkin con la A4067, que tomamos hacia la derecha y se continua hasta Powys, girando a la izquierda en Blaentwyni Rd. A partir de aquí, la carretera de un carril, pero con buen firme se sustituye por un estrecho camino asfaltado, que conforme vamos avanzando se hace más estrecho aún, sobretodo a partir de Llanddeusant. El trayecto malo es de unos 18 kms. Por el recorrido nos encontramos hasta un rebaño de cabras que obstaculizaba nuestro camino.

Podemos llegar con el coche hasta un pequeño aparcamiento cerca de un criadero de truchas. A partir de ahi hay que caminar durante unos 40 minutos para llegar hasta el lago. Un sendero llano con algun ascenso y descenso no muy pronunciado. El sendero discurre paralelo al arroyo Afon Sawdde, y durante el camino podemos ver como únicos acompañantes unas ovejas que pastan placidamente en las colinas.

El paisaje es impresionante. Sobrecoge el silencio y la paz que transmite, la ausencia de arboles, las suaves colinas se encuentran cubiertas de un pasto verde. Todo de una enorme belleza.

El arroyo Afon Sawdde forma en uno de sus tramos una hermosa cascada que desemboca en una pequeña laguna. Y solo el fluir del agua se oye en el ambiente. Poco a poco, nos acercamos al lago Llyn-y-Fan Fach. No es un lago de un gran tamaño, y sus calmadas aguas tienen un tono oscuro, que le da un aspecto inquitante y misterioso, sobretodo conociendo la leyenda que lo ha hecho famoso.

Se trata de la leyenda de la “Dama del Lago y los Medicos de Myddfai“, que narro a continuación:

Esta leyenda tiene su origen en un singular pueblo galés, donde la historia y la leyenda conviven, haciendo de él un lugar único lleno de magia. Su nombre es Myddfai y se encuentra cerca de la ciudad de Llandovery, en el condado de Carmarthenshire. Myddfai es muy popular por sus hierbas tradicionales y remedios naturales.

La historia comienza cuando muere Blaensawdde durante la batalla contra los ingleses, y la triste noticia llega a su viuda. Esto fue devastador para ella que, por entonces, estaba a punto de dar a luz a su primer hijo.

Pero como no hay oscuridad sin luz, su tristeza se convirtió en alegría cuando pudo ver la cara de su bebé recién nacido, al que puso de nombre Gwyn, justo a principios de primavera. A base de trabajo duro, la viuda sacó adelante su granja y dio alimento a su hijo y, al cabo del tiempo éste ya era un hombre hecho y derecho, y de buen corazón.

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Un buen día, mientras el joven vigilaba el rebaño desde la ladera del Cerro Negro, cerca de la orilla dellago Llyn-y-Fan, advirtió unas extrañas ondas que se formaban sobre la superficie del agua y, delante de sus propios ojos apareció una joven, la joven más bella y hermosa que no podía haber imaginado ni en sueños, sentada sobre una pequeña roca. Gwyn sintió como su corazón se prendía de ella y dejaba su cuerpo para ser de la muchacha. Sin darse cuenta, y como hipnotizado, ofreció a aquella mujer el único alimento que traía encima: un trozo de pan con queso. Pero ella, amablemente, lo rechazó diciendo: “Duro está tu pan horneado. No es fácil tenerme”. Y desapareció.

El muchacho quedó muy confundido. No estaba muy seguro de si aquello había ocurrido realmente o no. De camino a su casa pareciera que ya no era la misma persona y, cuando llegó, le contó a su madre lo que le había ocurrido. Esta le dijo, “Puede que el pan horneado tenga que ver con algún hechizo o algo de magia, y por eso no te lo ha aceptado. Probemos con un pan sin hornear”. Gwyn estuvo de acuerdo, y así lo hizo al día siguiente.

Allí, muy temprano y en el mismo lugar que en el día anterior, estaba el muchacho, expectante. Su mano sostenía el trozo de masa de pan sin hornear. Pasaron las horas y, cuando el sol mostraba todos sus rayos, un cisne bajó de cielo volando y cruzando el Llyn-y-Fan a ras del agua. Al rozar con una de sus alas la superficie cristalina, se volvieron a formar aquellas extrañas ondas y la muchacha de nuevo surgió del agua.

Con un sentimiento indescriptible de felicidad, Gwyn alargó su mano y le ofreció el pan, pero, al igual que la última vez, la bella muchacha, lo rechazó con una sonrisa, diciendo: “Sin cocer está tu pan. No te tengo”. Y volvió a desaparecer entre las aguas del lago.

Ahora Gwyn estaba desconcertado, incluso decepcionado. Llegó a pensar que todo aquello no era más que una broma cruel y que quién era él para pensar que merecía el amor de una joven tan hermosa como aquella. Al fin y al cabo, sólo era un simple granjero. Pero su madre no estaba de acuerdo y le animó a intentarlo una vez más. “Prueba con pan a mitad de cocer y quizás resulte. Pero no te rindas”.

El joven, impaciente, partió esa misma noche hacia el lago y allí, en su orilla, se sentó a esperar.

Pasó la noche, se sucedió todo un día y la oscuridad y el frío lo envolvieron. Y no sólo a su cuerpo, también a su alma. Se levantó con la mirada clavada en el lugar donde la joven se le había mostrado y dijo: ” No tengo ni oro, ni plata, ni las riquezas que otros puedan ofrecerte, sino el pan sembrado con mis propias manos en la tierra fértil. Eso es todo lo que tengo para darte, incluso a mí mismo, pues soy tuyo para siempre”.

Dió la vuelta dispuesto a irse y volvió la vista atrás, como para decir su último adiós, cuando vio a su amada y su brillante sonrisa. Esta se dirigió a Gwyn y le dijo: “Tú puedes ofrecerme tanto como cualquier hombre de verdad. Yo también te doy mi corazón. Pero debes cuidarte de golpearme tres veces sin causa, aunque sea mínima o suavemente, porque de lo contrario te dejaré y volveré al lago”. El joven no vio ningún problema en hacer tal promesa. No podía imaginar levantar la mano a alguien a quien amaba tanto.

En ese momento, la joven, cuyo nombre era Nelferch, se zambulló en el lago, para desesperación de Gwyn. Pero justo antes de que éste se lanzara a hacer lo mismo, de las aguas salieron un hombre y dos doncellas idénticas, a cual más bella.

El hombre, de aspecto majestuoso, le dijo al joven: “Si eres capaz de distinguir a mi hija de su hermana, podrás casarte con ella”. No era tarea fácil. Eran como dos gotas de agua! Cada detalle, cada pliegue de sus vestidos, cada cabello. Pero, de pronto, a Gwyn se le ocurrió mirar sus sandalias y ahí fue donde encontró la respuesta. Su amada tenía una forma especial de atárselas y él la conocía perfectamente. Así fue como ganó la prueba.

Nelferch fue dotada por su padre para la boda con todas las piezas de ganado que ella quiso. Después de la ceremonia, la pareja tuvo su primer hijo en la primavera siguiente, y pocos meses después, en verano, fueron invitados a un bautizo.

El día elegido era una jornada muy soleada y calurosa. Nelferch mantenía a su bebé en brazos dentro de casa mientras Gwyn preparaba todo para salir a la iglesia.

Pasaba el tiempo y ella no salía fuera, a lo que su esposo entró y, dándoles unas suaves palmaditas en la espalda, le dijo “Vamos, vamos, o no llegaremos a tiempo”. En ese momento una nube tapó el sol y ella le dijo, “No sé por qué, pero sabía que si hubiéramos salido antes nuestro pequeño hijo hubiera muerto por el calor. Ahora ya no, pues esa nube ha tapado los rayos del sol. También debo decirte, querido esposo, que tengas cuidado, pues es la primera vez que me golpeas sin causa”. 

Todo quedó olvidado cuando, al año siguiente, tuvieron su segundo hijo. A los pocos meses fueron invitados a una boda y dejaron a sus hijos con su abuela. La ceremonia se desarrollaba con toda normalidad hasta que, en un momento determinado, Nelferch comenzó a llorar. Gwyn, intentó consolarla para que no llamase la atención en la boda y ésta no se interrumpiese, y acarició su antebrazo dándole unos golpecitos cariñosos. Ella lo miró con gran pesar y le dijo, ” Mi amor, no sé por qué, pero lloro por el dolor que esta pareja aún no conoce. Y ahora debes tener más cuidado que nunca, pues este es el tercer golpe que me das sin causa. No quiero que haya otro”.

Ese mismo invierno, poco después de la boda, la recién casada sufrió un accidente y murió en brazos de su joven esposo. La tragedia fue doble, pues la joven estaba encinta de su primer hijo…

Al año siguiente, en otoño, vino al mundo el tercer hijo de Gwyn y Nelferch. Pasaron pocos meses y el viudo que perdió a su amada y a su hijo no nacido, enfermó y murió. Una historia desgraciada, en verdad, la de esta familia.

Durante el funeral, en medio del silencio más absoluto, comenzaron a escucharse unas suaves risas que, poco a poco, fueron en aumento. Era Nelferch. Gwyn, le amonestó y le dijo que no era un lugar adecuado para reír, por lo menos por respeto a la tristeza de los familiares. Pero ella no podía contenerse. Entonces él, le dio una especie de bofetada, sin malicia alguna, en la mejilla, al pensar que era presa de la histeria y con eso tal vez reaccionaría. El rostro de su esposa se ensombreció. “No se por qué, pero me río porque su dolor y su pena ya han acabado. Ha sufrido mucho y allí, donde está ahora, está feliz. Pero ahora soy yo la que se ha llenado de dolor”. Y acto seguido salió corriendo bajo la inmensa lluvia que caía ese fatídico día.

Gwyn corrió detrás de ella, llegó hasta Llyn-y-Fan y, durante horas nadó y se sumergió en las profundas, oscuras y heladas aguas del lago. No había rastro de ella. Agotado, casi sin aliento, se dejó caer en la orilla y lloró amargamente.

Se cuenta que un día, su hijo mayor, Rhiwallon, solía pasear por el lago por si veía a su madre. Sus deseos se cumplieron Nelferch se presentó ante él para decirle que su papel en este mundo era curar la enfermedad para aliviar a las personas del dolor y la miseria. Le confió una bolsa repleta de valiosas y secretas recetas a base de plantas que le convertiría a él y a su familia en los mejores médicos durante generaciones: Los Médicos de Myddfai. No se equivocó.

Pues esta es la bonita leyenda del lago Llyn-y-Fan Fach. Desde este lago caminando se puede llegar al otro más grande el Llyn-y-Fam Fawr, pero ya empezaba a caer la tarde y no era conveniente que nos cayera la noche en tan inhóspito lugar, aparte de que empezaba a refrescar bastante.

Cuando regresamos al aparcamiento, ya era casi de noche. Para colmo, se encendió  el piloto de la gasolina en nuestro coche. Si nos quedáramos sin gasolina, por la noche en estas oscuras e inhóspitas carreteras, tendríamos un problema. Por suerte despues de unos kilómetros de preocupación, encontramos una gasolinera, donde pudimos llenar el depósito de nuestro coche. Además tenía la gasolinera un pequeño supermercado donde compramos unos bistecs, para cenar en el YHA de Cardiff cuando llegáramos. Por otro lado, aprendimos una lección, hay que llenar el depósito del coche antes de iniciar la ruta del día.

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En el camino de regreso a Cardiff, atravesamos el pueblo de Hay-on-Wye, un interesante lugar que nos hubiera gustado visitar, pero a esas horas de la noche, poco había ya que ver. El pueblo es famoso por la cantidad de librerías de libros usados que hay en el mismo, desde que en 1961, Richard Booth, un graduado en Oxford, abrió una tienda de libros de segunda mano. El éxito de la misma, hizo que proliferaran más librerías.

Tanto éxito que en 1970 se declaró Hay-on-Wye el pueblo de los libros, llegando a haber 30 librerías en un pueblo de menos de 2.000 habitantes. Aprovechando esto al señor Booth, se le ocurrió en 1977, proclamar Hay-on-Wye como un principado autónomo, llegando él mismo a autoproclamarse rey. Las autoridades, por descontado, insistían en que Hay-on-Wye seguía formando parte del Reino Unido, algo que no hacía más que dar mayor publicidad a este asunto y por tanto al pueblo, lo que se traducía en más y más visitas turísticas.

Por lo visto, en los jardines del Castillo hay unas estanterías con miles de libros. Además, no hay dependientes, si una persona quiere adquirir un libro, tan sólo deberá dejar el dinero en unas pequeñas cajas que hay a la vista. Sin duda, muy curioso este pueblo.

Llegamos a Cardiff cerca de las diez de la noche, y como teníamos previsto, nos preparamos la comida que compramos en la bien equipada cocina del Hostel, y tras ello nos retiramos a nuestros aposentos. Se terminó así un bonito día en el que disfrutamos de un magnífico castillo y de la espectacular naturaleza del interior de Gales.

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