Día 5º: 22 Ago: Dunguaire, Cliffs of Moher, Limerick, Cork.

RUTA DEL DIA:

Galway – Dunguaire Castle: 28,80 kms.

Dunguaire Castle – Doolin: 44,30 kms.

Doolin – Cliffs of Moher: 9,90 kms.

Cliffs of Moher – Limerick: 77,80 kms.

Limerick – Cork: 99,60 kms.              TOTAL: 260,40 KMS.

En el quinto día de viaje vamos a visitar una de las mayores atracciones turísticas de Irlanda, los Acantilados de Moher, o Cliffs of Moher, en inglés.

Después del buen desayuno del Corrib Villages Campus, nos ponemos en camino. Antes de visitar los acantilados, vamos a hacer una parada en la playa sudeste de la Bahía de Galway. Allí en la pequeña localidad de Kinvara se encuentra el Castillo de Dunguaire. Un castillo que a los que hemos estado en Escocia, nos recuerda bastante al famoso castillo de Eilean Donan.

Su construcción data del siglo XVI y se atribuye la misma al clan Hynes, que resta uraron una fortaleza anterior ubicada en este lugar, familia que ya estaba establecia en la zona desde el siglo VII. Su torre de 23 metros de altura y su muralla, fueron restauradas recientemente.

El castillo es visitable y por las noches se celebran banquetes medievales, con actores vestidos a la usanza medieval que recitan temas de la literatura irlandesa e interpretan música tradicional del país.

Este castillo, cosa por otra parte habitual en Irlanda, tiene tambien sus leyendas: Una de ellas es la que hace referencia a uno de los señores del castillo; Guaire Aidhne, Rey de Connaught, que murió en el año 662. Se cuenta que este señor era muy generoso con los pobres, y siguió siéndolo aún después de muerto, puesto que cuando uno de los mendigos a quien socorría se acercó a su tumba para decirle que imaginaba que ya no iba a recibir más su generosa ayuda, se vio sorprendido por una mano esquelética que dejó caer a sus pies varias monedas de oro.

Otra leyenda relativa al Rey Guaire es la conocida como la del Camino de los Platos, que involucraba tambien a St. Colman de Kilmacduagh, un ermitaño que vivía en el bosque (y luego llegó a ser obispo). Los ángeles hicieron desaparecer de la mesa real la comida con la que se celebraba la Pascua y cuando los siguieron para ver adónde la llevaban el camino los condujo al bosque, donde Colman estaba realizando el ayuno pascual y no tenía alimento alguno. El rey maravillado por la beatitud del monje le ayudaría más tarde a levantar un monasterio en la región.

La pequeña villa de Kinvara es por otra parte muy pintoresca con sus casa de colores, junto a la bahía. También son dignas de ver las casas de campo con sus techos de cañizo, de las granjas de los alrededores.

Dejamos ya Kinvara y su castillo y nos ponemos en camino hacia los Acantilados de Moher. Estos acantilados se pueden visitar de dos formas: siguiendo los senderos marcados sobre ellos o acercarse a través del mar. Nosotros, por supuesto, estábamos dispuestos a visitarlos de las dos formas.

De esto modo, para acercarnos a los acantilados por el mar, es preciso llegar a la localidad de Doolin, donde se encuentra el embarcadero donde atracan los barcos que nos llevan hasta los acantilados. En el embarcadero de este pequeño pueblo se encuentran los ferries de la compañía Doolin2Aran Ferries, que organizan paseos de una hora aproximadamente de duración, que nos permiten contemplar los acantilados desde el mar. También hace viajes a las cercanas islas de Aran.

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La página web para hacer las reservas es: http://www.doolin2aranferries.com/ . El horario de los ferries es a las 12:00, 15:00 y 17:15 h. Y el precio de la excursión 15,00 €. Nosotros habíamos reservado previamente a las 12:00 h.

Como cuando llegamos al embarcadero de Doolin, faltaba aun media hora para el crucero, nos acercamos a la playa cercana desde donde a lo lejos ya se atisban los acantilados. Impresionaba ver la bravura del mar, con sus aguas chocando contra las rocas de la playa.

Nos montamos en el ferry puntualmente a las 12:00 y nos pusimos en camino hacia los Acantilados de Moher. Hay que advertir que el barco se mueve bastante, con lo que las personas que se mareen en los barcos deben tener cuidado. No olviden la Biodramina. Por fortuna nosotros llevamos bien el movimiento del mar, pero hubo bastante gente que lo pasó mal.

En el paseo por barco, tenemos la oportunidad de observar de cerca los entrantes y  salientes de los acantilados. Podemos ver las colonias de frailecillos, puffin en inglés,  que anidan en la costa, y en la imponente roca Great Raven.

Los Acantilados de Moher, o Cliffs of Moher, situados en el Condado de Clare, tienen una extensión de unos ocho kilómetros y su altura alcanza hasta los 214 metros. Este paisaje natural es reconocido como una de las 7 Nuevas Maravillas de la Naturaleza.

El espectacular y agitado crucero duró una hora. Así que eran poco más de las 13:00 h. cuando regresamos a Doolin. Era pues hora de comer. Elegir un lugar para comer en Doolin es bien fácil, el pub de Gus O’Connor, conocido por mostrar en la entrada una pared llena de parches con emblemas de cuerpos de Policía y Bomberos de todo el mundo. Tambien llaman la atención los innumerables billetes de todos los paises que cubren la pared de la barra. Sin duda es un local muy frecuentado.

En el camino hacia el pub, podemos admirar la bonita arquitectura rural de las casas del pueblo y su hermoso entorno natural.

Para comer, pedimos un típico estofado de carne de vaca irlandés, que servian acompañado de patatas fritas y ensalada. Estaba, francamente, muy sabroso.

Despues de la riquisima comida, nos encaminamos hacia el centro de visitantes de los Acantilados de Moher, que se encuentra a unos siete kilometros de aquí. Hay una zona de aparcamientos habilitada frente el centro de visitantes. La entrada al centro de visitantes cuesta 6,00 €. Allí ofrecen una exposición sobre la formación y fauna de los acantilados y una pelicula del mismo. Había muchísima gente alli y nosotros decidimos prescindir de la visita al centro de visitantes y directamente nos fuimos hacia los senderos sobre los acantilados. Para esto último no había que pagar, asi que eso nos ahorramos.

El inicio del sendero se encuentra a unos 750 m. del centro de visitantes. Al principio hay una plataforma, bajo la cual esta el centro de visitantes, desde donde se ven las primeras vistas de los acantilados.

El punto más alto de lso acantilados se encuentra donde está la Torre de O’Brien. Se puede subir a la torre para ver las vistas, aunque cuesta 2 €. Más o menos la misma vista se ve desde la base de la misma. Asi que también os podéis ahorrar este gasto.

Desde la parte superior de los acantilados se puede disfrutar de la grandeza de los mismos con la vista del horizonte y de las praderas verdes que coronan las paredes de roca. Sin duda un paisaje impresionante.

Paseando por los senderos indicados, nos encontramos con hermosos ejemplares de vaca irlandesa que nos miran con aire displicente.

De este modo, terminamos la visita a los famosos Acantilados de Moher. Un paisaje impresionante y, todo hay que decirlo, una excesiva explotación turistica montada entorno a ello, que en nuestra opinión le hace perder bastante encanto natural.

En cualquier caso, un lugar imprescindible si visitas Irlanda. Y, por supuesto, recomendamos realizar las dos visitas, por mar y a pie.

Dejamos ya los Acantilados de Moher, y nos dirigimos hacia Limerick, que se encuentra a algo más de una hora de distancia. Esta ciudad, una de las más grandes del condado de Munster, se alza sobre varias islas del río Shannon.  Es una ciudad muy antigua, que se remonta a época de los vikingos, aunque su desarrollo llegó con la invasión normanda del siglo XII.

Se dice que Limerick es una de las ciudades más nubladas de Irlanda. Así que aquí poco sol se ve. Esta ciudad sirve como escenario principal de la novela de Frank McCourt, “Las cenizas de Angela” (“Angela’s Ashes“) de 1996. Posteriormente se hizo una película. La novela narra las penalidades vividas por el propio autor de la obra y su familia en esta ciudad en los años 30 y 40, durante la infancia del autor. La novela muestra una ciudad miserable, húmeda y oscura, donde la vida de los protagonistas se hace terriblemente dura. Esta novela fue Premio Pulitzer en 1997.

La principal atracción turistica de Limerick es el Castillo del Rey John, construido en el siglo XIII en el lado sur del puente Thomond. Se trata de una de las estructuras normandas mejor conservadas del país. El primer bastión establecido en la Isla del Rey fue construido en 922 por orden del rey vikingo Thormodr Helgason, estableciendo una base para poder dominar toda gran extensión del río Shannon.

Años más tarde los vikingos fueron derrotados por los dublineses en Lough Ree. Ya en 1172 llegaron los normando que destruyeron la ciudad y posteriormente reconstruyeron este castillo.

El otro edificio destacado es la Catedral de St. Mary. Esta iglesia fue durante años el corazón religioso de la fortaleza. Data de finales del siglo XII, siendo construida por orden del último rey de Munster. En un principio tenia planta de cruz latina, pero posteriormente se le fueron añadiendo capillas laterales.

El interior es una auténtica joya. Destacando el antiguo altar de piedra y las hermosas tallas del coro, las únicas conservadas de la época pre-isabelina. Tambien son remarcables las vidrieras y el techo de algunas capillas.

En el momento en el que entramos a la catedral, había varios músicos preparándose para un concierto de arpas que se iba a celebrar allí, por la tarde. Fue bonito ver un rato los ensayos.

Otro elemento muy popular de la ciudad de Limerick, es la llamada Piedra del Tratado. Se encuentra cerca del puente de Thomond. En 1691 sobre esta piedra se firmó el tratado de paz que puso fin a las guerras entre los jacobitas y quienes apoyaban a Guillermo de Orange, en su reclamo del trono de Inglaterra.

La impresión que nos queda de Limerick es la de una ciudad oscura y hasta cierto punto triste. A ello sin duda ayuda, el hecho que nos presentamos allí en un día plomizo y nublado, las vetustas casas de piedra oscura, y también, el haber visto la previamente la película “Las cenizas de Angela“, lo que nos predispuso a lo que vimos. Por cierto, que recomendamos ver esta película de 1999 dirigida por Alan Parker y protagonizada por Emily Watson y Robert Carlyle, que es excelente.

Por cierto, que recomendamos leer el libro, o ver la película que se hizo en 1999 dirigida por Alan Parker y protagonizada por Emily Watson y Robert Carlyle, que es excelente.

Eran alrededor de las 18:15 h. cuando dejamos Limerick, para encaminarnos hacia el destino final del día, Cork. Aquí pernoctaremos durante dos noches. Nos alojamos en el hotel tipo albergue, Kinlay House Hostel Cork, situado junto a la iglesia St. Anne, en la calle Bob & Joan’s Walk. El precio de la habitación con baño privado y un básico desayuno incluido es de 54,00 €. Estaba bastante bien el alojamiento.

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Se iba a hacer pronto la noche, con lo que nos dirigimos hacia el centro, caminando hacia los alrededores de la calle Shandon Street. Encontramos un Burger donde cenamos y despues entramos en un pub a tomar la última pinta del día, antes de regresar, bajo la lluvia, hasta nuestro alojamiento.

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