Día 1º: 18-Ago: Sevilla – Dublin

RUTA DEL DIA:

Avión Sevilla – Dublin: 11:40 a 13:40. Tres horas

Iniciamos el viaje tomando un vuelo de la compañia Ryanair, desde Sevilla con destino a Dublin. El vuelo salía a las 11:40 h llegando a la capital de la Republica de Irlanda a las 13:40 hora local, una menos que en España, con lo que el trayecto dura 3 horas.

Como ibamos a llegar a Dublin a una hora bastante tardía como para esperar al almuerzo, nos llevamos unos bocadillos de jamón ibérico, y almorzamos durante el vuelo, con lo que ya aterrizamos bien almorzados en tierras de Irlanda.

El precio del billete fue de 117,29 € por viajero. Fue un placido viaje que llegó puntualmente al aeropuerto de Dublin. La capital irlandesa nos recibió con un espléndido día soleado y más calor del que preveíamos.

Para llegar del aeropuerto de Dublin hasta la capital tomamos el bus 747 en dirección a Dublin City Centre. Este autobus tiene una frecuencia de cada 15 minutos y tarda unos 20 minutos en llegar al centro de la ciudad. El precio del billete es de 6 euros.

Una vez llegados al centro de Dublin, nos encaminamos hacia nuestro hotel donde pernoctariamos durante los próximos tres días. El hotel elegido era el The Travel Inn eLodge, situado en el numero 8 de la calle Upper Gardiner Street, en el barrio de Drumcondra a unos 20 minutos caminando del centro de Dublin. Tambien hay muy buena comunicación por transporte público. El precio de la habitación fue de 47 euros la noche. Una sencilla habitación con baño privado. Un alojamiento muy correcto y a muy buen precio.

Una vez dejado nuestro equipaje en la habitación del hotel, nos dispusimos a tomar la primera impresión de la ciudad de Dublin.

Un poco de historia: Aunque se han encontrado vestigios de la fundación  de esta ciudad desde el siglo II a. de C., se consideran como primeros pobladores de la ciudad a los celtas que llegaron a la bahía allá por el año 700 a.C. Posteriormente en el siglo IX, sobre el año 841, los vikingos llegaron a la zona y fundaron un área comercial en la orilla sur del rio Liffey a la que llamaron Dubh Linn, laguna negra. Mientras que los celtas vivian en la orilla norte del río, en un lugar que llamaban Baile Átha Cliath, asentamiento del vado del cañizo. Estos celtas se convirtieron al cristianismo por obra y gracia del patrón de Irlanda, San Patricio, en el siglo V. Religión que marcará el devenir del pais a lo largo de la historia.

En el 1014 el rey irlandés Brian Ború, derrotó a los vikingos. Y a partir del siglo XII, ciudad fue definitivamente controlada por los normandos, tras la traición del señor feudal Dermot MacMurrough. A partir de ahí Dublin se convirtió en sede del poder militar y judicial, comenzando una época de constante crecimiento.

Hacia el 1350 los señores feudales irlandeses comenzaron a rebelarse contra los normandos. Y en 1534 Enrique VIII se sublevó contra el Papa y trató de imponer el protestantismo en Irlanda, lo que hizo que los irlandeses perdieran su escasa autonomía. Así en 1541 se suprime el señorío de Irlanda y nace el Reino de Irlanda, que sigue con la intención de acabar con el catolicismo. De este modo, en 1592 se funda la universidad del Trinity College, destinada solo a alumnos protestantes.

Los irlandeses continuaron resistiendo al protestantismo hasta que fueron derrotados en la Batalla de Kinsdale en 1601. En este año se dictó el Acta de Supremacía por la que los altos cargos sólo podían ser para ingleses y protestantes. En 1641 los irlandeses se rebelaron de nuevo. En 1649 Cromwell asedió Dublín y repartió las mejores posesiones entre sus soldados. En 1690 Dublín apoyó al católico Jaime II contra el protestante Guillermo de Orange. Tras su derrota los católicos fueron definitivamente excluidos del Parlamento y se prohibieron todas las manifestaciones de la cultura y religión irlandesa.

En el siglo XVIII Dublín experimentó un gran crecimiento, en parte gracias a la llegada de los hugonotes perseguidos en Francia. Floreció el comercio y durante un tiempo Dublín llegó a ser la quinta ciudad más grande Europa.

Irlanda formó parte del Reino Unido desde 1801 a 1922. Tiempo en el que aplastaron varias revueltas y suprimieron el Parlamento irlandés, aunque los catolicos consiguieron recuperar algunos derechos básicos.

Otro hecho relevante de la historia de irlanda surgió con los Gran Hambruna de los años 1845 a 1849, cuando una plaga destruyó las cosechas de patatas del país, lo que provocó la muerte por inanición de un millón de personas y un éxodo masivo de la problación, en gran parte hacia América con lo que la población de Irlanda se redujo en una tercera parte.

En 1905 se fundó el partido Sinn Féin “Nosotros Solos”. En 1916 las calles de Dublín vivieron una nueva sublevación contra el dominio británico, la cual fue organizada por el Sinn Féin y apoyada por los alemanes. Los ingleses, en la histórica fecha del Lunes de Pascua del 1916, ejecutaron a los cabecillas de la revuelta.

Tras las ejecuciones el movimiento independentista arraigó definitivamente. En 1919 se inició la guerra civil anglo-irlandesa que destruyó gran parte de Dublín, de la que salió el reconocimiento del Estado Libre de Irlanda.

Por fin en 1922 se proclamó el Estado Libre de Irlanda. El IRA y el Sinn Fein rechazaron el nuevo status por considerarlo insuficiente, e Irlanda del Norte no quiso formar parte del nuevo Estado. En este período surge la división de las dos Irlandas.

El Estado Libre de Irlanda, dependiente de la Monarquía inglesa, perduró hasta la proclamación de la República. En 1937 se aprobó una nueva constitución que sustituía el Estado Libre Irlandés por un nuevo Estado llamado Éire, en castellano, Irlanda. Tras la Segunda Guerra Mundial, el 17 de abril del 1949, se proclamó la República.

Esta fue en resumen, la azarosa vida de Irlanda. Un pais que en la actualidad y sobre todo a partir del ingreso en la UE en 1973 ha despegado de forma imparable. Dublin es una ciudad muy turística visitada por miles de europeos por el espíritu de libertad y juventud que se respira. Y eso es lo que vamos a descubrir nosotros a partir de ahora.

Y el primer lugar que visitamos fue una de las dos catedrales de Dublin. se trata de la Catedral de la Santísima Trinidad, más conocida como Christ Church, o iglesia de Cristo. es la catedral más antigua de las dos medievales de la ciudad. En la actualidad pertenece a la Iglesia de Irlanda de confesión anglicana.

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La catedral fue construida por el rey vikingo Sigtrygg Silkiskegg en 1028. Se situaba en un alto desde el que se dominaba el asentamiento vikingo de Wood Quay.

San Lorenzo O’Toole, primer arzobispo irlandés comenzó la reconstrucción y ampliación de la catedral nórdica, allá por el 1152. Después con la dominación normanda fue reemplazada por otra que combinaba estilos góticos y románicos. Esta catedral tenía un gran número de criptas, lo que le causaba una gran instabilidad al edificio, con lo que eran frecuentes los derrumbes de la misma.

Ya en época victoriana, entre 1871 y 1878, se llevó a cabo una restauración significativa, llevada a cabo por George Edmund Street. Esta reforma evitó el derrumbe de algunas de sus partes pero a la vez representó un cambio drástico de la obra medieval, de modo que en la actualidad puede resultar difícil distinguir las decoraciones de las diferentes épocas.

Del exterior de la catedral destaca el color gris de sus fachadas y la robusta torre campanario cuadrada. También es destacable el pequeño puente cubierto que une la catedral con el Synod Hall, donde en la actuialidad se ubica el museo vikingo de Dublinia. Se trata de un edificio neogótico, de 1875, construido sobra la antigua iglesia de St. Michael

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Esta catedral tiene tambien un record de campanas, nada mas y nada menos que 19 que han ido añadiendose a lo largo de los siglos, la última de ellas en 1999.

Del bellísimo interior de la catedral hay que destacar la capilla de San Lorenzo O’Toole, donde se conserva el corazón de este santo, en una especie de jaula de metal.

Muy bellos son también el coro y el púlpito, góticos, ricamente labrados. Así como sus vidrieras, los mosaicos del suelo, varios sepulcros y las ricas rejas que separan las capillas.

En sus sotanos la Catedral Christ Church conserva una de las mayores criptas de Europa, que guarda grandes tesoros en su interior, como estatuas y esculturas medievales y vajillas de plata. También tenia una muestra del vestuario medieval utilizado para el rodaje de la famosa serie de televisión “The Tudor“.

Y otra curiosidad es el marco acristalado que conserva los restos momificados de un gato y un ratón encontrados en el interior de uno de los tubos del órgano de la catedral. Se supone que un gato entró persiguiendo al ratón y ambos quedaron atrapados.

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La Catedral Christ Church tiene un horario de lunes a sábado de 9:45 a 18:15. Los domingos de 12:30 a 14:30 y de 16:30 a 18:15. El precio de la entrada cuesta 6 euros.

Una vez visitada la Christ Church era hora ya de tomar un té de merienda, asi que entramos en una coqueta cafetería cerca de la Catedral, y tomamos un té ingles con un muffin de chocolate para recuperar fuerzas y continuar con nuestro paseo vespertino por Dublin.

A pocos pasos de la Catedral Christ Church se encuentra el Castillo de Dublin, o más bien, el lugar donde se ubicaba el citado castillo. Estos edificios que hoy en día conforman el Castillo de Dublin, fueron la sede del gobierno de Irlanda hasta 1922. Gran parte del edificio data del siglo XVIII, aunque hay un castillo ebn este lugar desde los primeros señoríos allá por el siglo XII.

El edificio ha cumplido multitud de roles a lo largo de la historia, el mñas importante el de Residencia Real. También ha sido sede del Parlamento irlandés y guarnición militar. Aquí también se guardaban las Joyas de la Corona Irlandesa, que fueron robadas en 1907, lo cual supuso un gran acontecimiento.

Hoy en día, el Castillo de Dublin constituye una gran atracción turística, utilizandose tambien como centro de conferencias, exposiciones de arte y conciertos, además de permanecer instaladas en sus edificios varias oficinas de organismos oficiales, como la de Obras Públicas o Comsionados de Impuestos.

Despues de pasear un rato, por los jardines que rodean este castillo y ver sus coloridos edificios, nos encaminamos hacia la principal zona comercial de Dublin, que se situa entorno a la emblemática calle Grafton Street. Esta es la calle más animada y bulliciosa de la ciudad.

Es una calle repleta de tiendas, bares y numerosos músicos callejeros, algo muy habitual en todas las ciudades de Irlanda, como iremos comprobando durante nuestro viaje. Y es que la música es algo muy arraigado en la cultura irlandesa.

La calle Grafton Street va desde el Trinity College hasta el bello jardín de St. Stephen’s Green, con una longitud de unos 500 metros. Hacia la mitad de la calle se encuentra la confluencia con la calle Harry St. Aquí se encuentra la estatua del músico irlandés Phil Lynott, fundador de grupo de rock irlandés Thin Lizzy y fallecido por un fallo cardiaco en 1986 a los 36 años.

Otra emblemática escultura se encuentra cerca de esta calle. Concretamente en la calle Suffolk Street, al principio de Grafton St. y cerca del Trinity College. La estatua de bronce se situa junto a la Iglesia de St. Andrewsy frente al precioso pub de M.J. O’Neill. Se trata de la estatua en honor de Molly Malone, un joven pescadera ambulante.

Esta chica era una hermosa vendedora ambulante de pescados y moluscos que se supone vivió en Dublin en el siglo XVII, y según la tradición, murió en plena calle de unas fiebres.

En 1880 el músico James Yorkston, compuso una canción en su honor, que se ha convertido en el himno no oficial de Dublin. La canción cuenta la historia de esta joven que iba por las tortuosas calles de la zona portuaria de Dublín, empujando un carro de mano y pregonando: “¡¡Berberechos y mejillones vivitos!!“.

Sin embargo no hay pruebas de que esta chica existiera realmente. Típicamente se la representa como una vendedora de día y una prostituta de noche.

La letra de la famosa canción es la siguiente:

UNA

Es muy habitual escuchar cantar esta canción en los pubs de Dublin y cuando el músico que actúa en el pub comienza a entonarla, toda la gente que está en ese momento en el local, agitando a compás sus pintas de cerveza, empieza a tararear la canción de Molly Malone.

Volviendo a la Grafton Street, nos detenemos un momento a escuchar la actuación de uno de los muchos musicos callejeros que puedes encontrar por las calles mas concurridas de las ciudades irlandesas.

Continuamos caminando por esta bulliciosa calle y llegando al final de la misma, frente al jardín de St. Stephen’s Green, encontramos una gran galeria comercial que se llama Stephen Green Shopping Centre, donde podemos encontrar todo tipo de tiendas de las más variadas marcas, bajo una preciosa cubierta acristalada.

A esas horas serían ya alrededor de las 20:30 h., con lo que era el momento de buscar un lugar para cenar. Decidimos, para ello, encaminarnos al barrio más antiguo y carismático de Dublin, Temple Bar. Las adoquinadas calles de este barrio junto al rio Liffey constituyen en mayor centro cultural y de ocio de la capital de Irlanda.

Para llegar hacia allí desandamos el camino, nuevamente hasta el Trinity College y, desde alli, tomamos la calle Dame Street hasta el edificio del ayuntamiento o City Hall. Frente a este edificio se encuentra la calle Parliament Street, que desemboca en el corazón de Temple Bar.

El nombre le viene de Sir William Temple, que adquirió estos terrenos en el año 1600. Aquí podemos encontrar decenas de bares y pubs típicamente irlandeses. Es el lugar con mayor vida nocturna de la ciudad y un auténtico espectáculo para los visitantes.

Para cenar escogimos un bar de la empresa cervecera Guinness, llamado The Old Storehouse, donde cenamos una especie de guiso caldoso de carne y verduras, muy rico, acompañado, como no podía ser de otro modo, de de unas maravillosas pintas de cerveza, la mía de Guinness, por supuesto.

Este local se encuentra en la coqueta plaza Temple Bar Square, en la cual un magnífico grupo musical callejero estaba ofreciendo una excelente actuación musical.

Una vez bien cenados, estábamos deseando entrar en un auténtico pub irlandés. Y para ello nada mejor que el mítico The Temple Bar, en el número 47-48 de la calle del mismo nombre. Un pub mundialmente famoso y año tras año suele ganar el premio Irish Music Pub of the Year. Por su escenario sueles pasar una media de cuatro bandas musicales por día.

Hacerse una foto frente a la fachada de este local, es casi una obligación en todo turista que visite Dublin.

En el interior encontramos todo lo que se puede encontrar en un pub irlandés, mucha gente, varias salas con mesas sillas y barriles para sentarse a escuchar la magnífica en directo que nos ofrecen los distintos grupos musicales que actúan cada día, mientras se disfruta de unas buenas pintas de cerveza.

Vivir y disfrutar de ambientes como el que se percibe en este local, fue una de las razones por las que decidimos viajar a este país en este verano de 2015.

Después de un buen rato en el The Temple Bar, salimos del local y dimos un pequeño paseo por las orillas del río Liffey, antes de regresar a nuestro hotel. Sin dudas, el primer día en Irlanda cubrió y superó ampliamente nuestras espectativas de lo que veníamos a descubrir y experimentar aquí. Así nos fuimos a dormir deseando que llegara el día siguiente para seguir disfrutando de nuestro viaje. Un viaje que ya empezabamos a saber que nos marcaría profundamente.

 

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