Día 14º: 13 Ago: Village Naturiste Cap d’Agde.

Hoy toca visitar la Village Naturiste de Cap d’Agde. Este lugar se encuentra en la ciudad de Cap D’Agde a a unos 13 kms de Marseillan.

Cap d’Agde se asoma al Mediterráneo en el lugar donde se cruzan el rio Herault y el Canal du Midi. Se la considera la perla negra del Mediterráneo, debido al color negro de la piedra basáltica del volcán del Mont Saint-Loup, de donde se sacan las piedras negras que decoran muchas casas de la zona. De origen griego, estuvo poblada desde el siglo V a.C, siendo una de las ciudades más antiguas de Francia. Hoy en día su verdadero atractivo radica en sus casi 14 kms de playas donde los amantes de los baños de mar y sol pueden elegir entre playas de ensueño de fina arena perfectamente acondicionadas y otras más salvajes enclavadas en espacios verdes u horadadas en acantilados volcánicos.

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En la parte Este de esta ciudad se encuentra la Village Naturiste du Cap d’Agde. Este lugar se considera la Meca del nudismo, un paraiso de 2 kms de playas abiertas al Mediterráneo para los amantes de este modo de vida.

El origen de este pueblo naturista se remonta a los años sesenta cuando Paul René Oltra decide crear un camping naturista en unos terrenos de su propiedad junto a la actual Reserva Natural des Bagnas. En 1973 esta franja de playa se declaró oficialmente naturista, promulgando una serie de regulaciones para el nuevo resort, tratando de mantener la tolerancia y el respeto entre sus habitantes.

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A partir de ahí, fue creciendo la oferta turística del lugar, con la construcción de nuevos hoteles, villas y apartamentos, zonas comerciales, así como un puerto deportivo propio y todo tipo de infraestructura para una población que puede alcanzar hasta los 30.000 habitantes.

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El acceso a esta Village Naturiste, está controlado. Es necesario identificarse en la recepción del complejo y pagar una entrada para acceder a su interior. El precio es de 8 € por persona más 2 € más si quieres entrar con el coche. Los residentes o alojados en el interior del complejo también tienen que pagar, dependiendo de sus días de estancia. Nosotros adquirimos el pase diario peatonal, pues el coche no se podía meter dentro al ser temporada alta y las plazas de aparcamiento escasas. El pase diario da para todo el día en el que se saca. Después de las 19:00 h, ya no es posible obtener este pase.

Por suerte, hay unas taquillas una vez se atraviesa la barrera de acceso, para guardar las pertenencias, que se abre con una moneda de 2 €. Si no tienes, puedes pedir cambio en la recepción. El pase de un dia no permite salir del recinto y volver a entrar, con lo que llevábamos ropa para cambiarnos para la noche, y si no hubiera sido por estas taquillas hubiéramos tenido que ir todo el día cargando con las bolsas.

El aspecto del interior del complejo es el de unas modernas instalaciones turísticas, con multitud de edificios de moderno diseño, urbanizaciones y hoteles, rodeadas de múltiples zonas verdes y avenidas con palmeras. Todo muy playero.

CapdAgde

La reglamentación del complejo indica que la única zona donde se el nudismo es obligatorio es en la playa. En el resto del recinto es optativo, independientemente de las normas internas que puedan tener los diferentes clubs privados, spas, piscinas, saunas, gimnasios, etc. que hay dentro del complejo.

Lo primero que hicimos es dirigirnos hasta el centro comercial para buscar un supermercado donde comprar hielo, fruta y refrescos para pasar el día de playa. El principal centro comercial se llama Port Ambonne, y se encuentra junto al quartier Heliópolis. El edificio más llamativo de todo el complejo, con su forma circular, que por fuera asemeja a un gran estadio deportivo, aunque en realidad es un complejo de apartamentos turísticos.

Este centro comercial, contiene en su interior mutitud de tiendas de moda y lencería muy llamativas, hay supermercados, diversos establecientos de comidas, tiendas bondage, sexshops, peluquerías, … muchos de ellos relacionados con el nudismo, y su vertiente más bizarro: el mundo swinger o libertino. En el Port Ambonne, pudimos empezar a ver cual es el modus vivendi de la Village Naturiste. Podíamos ver a gente totalmente desnuda comprando en los supermercados, o más curioso, chicas que se cubren solo la parte superior de su cuerpo. Supongo que en estos casos, será que han salido a comprar el pan y se ponen la rebeca porque sienten que hace fresquillo aun por la mañana.

Junto a ello, gente vestida y lo que parece el modo de vestir de moda en esas horas del día. Lo más habitual, tanto en hombres como en mujeres, es ir desnudo cubriéndose las partes pudendas con un pareo anudado.

Tras la compra en el super, nos fuimos a la playa. Se trata de una playa espectacular, de arena finísima y aguas muy calmadas, cristalinas, sin apenas oleaje. Si hacía bastante viento, sobre todo algunas ráfagas fuertes, que sobretodo hacían sufrir a nuestra sombrilla.

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La playa estaba semivacía a esas horas que serían sobre las 11:30 de la mañana. Se ve que la noche anterior habría sido muy larga. Poco a poco se fue llenando la playa. Se ve que la misma se divide en tres sectores. Una primera zona, cercana al puerto deportivo, indicada para las familias con niños, abuelos, etc. Una segundo zona central, donde nos colocamos, para parejas y personas más adultas, que buscan relax en la playa. Y la tercera en la Baie des Cochons que vimos ayer, dedicada al mundo libertino y más transgresor.

La mañana transcurrió entre agradables baños de sol y agua, hasta que llegó la hora de comer. Elegimos el precioso chiringuito Le Galion, donde almorzamos un excelente entrecot de ternera y una fresca ensalada mixta.

Después del almuerzo vuelta a la playa. Fue un espléndido día de playa el que disfrutamos. Un placer tomar a la merienda, con la fruta fresca que compramos anteriormente y el cuba libre de ron con Coca-cola, preparado por nosotros en la misma orilla de la playa, ambientados con la música chill-out que nos llegaba a lo lejos del famoso club swinger Le Glamour, que abre a mediodía, con fiestas de la espuma y cosas así, y está un poco más allá de nuestra posición.

Como viene siendo habitual, la playa empezó a vaciarse alrededor de las seis de la tarde. Nosotros la dejamos sobre las ocho, para prepararnos para la noche. Nos duchamos en una ducha que hay delante del restaurante Le Galion, y regresamos a las taquillas de la entrada para ponernos guapos para la noche.

Es a partir de las 20 h. cuando empieza el ambiente nocturno, se comienzan a llenar los restaurantes y comenzamos a ver desfilar a gente con ropa muy llamativa, micro faldas, transparencias, taconazos, piercings en los lugares mñas insospechados, tatuajes, … También algunas parejas con un look tipo sado. En fin, un espectáculo sorprendente que difícilmente vamos a encontrar en ningún otro lugar del mundo.

Junto al Port Ambonne hay una zona de restaurantes y terrazas de todo tipo, donde se puede cenar estupendamente. En una bonita terraza, nosotros escogimos un restaurante que ofrecía, a un precio muy razonable, un menú de dos platos y postre, a elegir entre tres opciones. Nosotros elegimos uno consistente en un surtido de moluscos (coquillages, que dicen por aquí) y mariscos, un solomillo de ternera con patatas fritas y de postre helado. Para maridar, vino blanco del Languedoc y cerveza.

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Tras la estupenda cena, paseamos un buen rato, por los alrededores viendo los distintos locales y tiendas, que cada vez iban animándose más, llenándose de gente y con la música cada vez más alta. Entramos en uno de ellos, el pub Melrose, el que más ambiente tenía, con buena música, luz tenue y gogós sin ropa bailando sobre la barra.

Tomamos una cerveza allí y bailoteamos un rato. Luego volvimos a dar una vuelta por los alrededores. Cada vez había más gente y el ambiente in crescendo. Es muy divertido ver lo que la gente usa de ropa por las noches, sobre todo las mujeres. No hay manera correcta o incorrecta de como debes vestirte, realmente vale todo, no hay forma de vestir que pueda escandalizar a nadie en este complejo.

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Nosotros dimos por terminada la noche pasadas las doce de la noche, cuando veíamos que iban abriendo los distintos clubs privados de ambiente libertino, que no ibamos a visitar obviamente, pues ese ambiente no entra en nuestro modo de vida, aunque respetamos los gustos de cada uno.

Esta es una de las características que se perciben en este lugar, el absoluto respeto entre todas las personas que llegan hasta aquí, la naturalidad con la que cada uno va como quiere sin ningún tipo de prejuicio, sabiendo que nadie va a incomodarle, pues en la Village Naturiste de Cap d’Agde, el respeto, la educación y la tolerancia es la base de todo.

Así terminó nuestro día completo en la Village Naturiste, un lugar distinto, único y sorprendente, que si tienes la mente abierta como es nuestro caso, vale la pena conocer.

 

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