Día 12º: 11 Ago: Aix-en-Provence, Arlés, Nimes, Marseillan.

RUTA DEL DIA:

Cannes – Aix-en-Provence: 151 kms.

Aix-en-Provence – Arlés: 74,9 kms.

Arlés – Nimes: 32,8 kms.

Nimes – Marseillan: 97,7 kms.   TOTAL: 356 KMS.

En el día de hoy abandonábamos ya la Costa Azul, y nos encaminábamos la tercera y última parte de nuestro viaje. Cambiamos de región y nos adentramos en el Languedoc-Roussillon. Esta región que limita al sur con España y Andorra, se fusionó el 1 de enero de 2016 con la región limitrofe de Midi-Pirinees conformando la nueva región del “Languedoc-Rosellón-Mediodía-Pirineos”, ahora denominada Occitania.

Este 12º día de viaje iba a ser el más largo de las vacaciones. Dejamos la región PACA (“Provenza-Alpes-Costa Azul”), por la ciudad que llaman la Puerta de Entrada de la Provenza, Aix-en-Provence. Esta ciudad de unos 142.000 habitantes era la antigua capital de la Provenza. Es una ciudad turística con un rico patrimonio artístico yh sede de un importante Festival Internacional de Arte Lírico que se celebra anualmente en verano, desde 1948.

La arteria principal de Aix-en-Provence es la Cours Mirabeau, uno de los lugares más populares de la ciudad, gracias a sus cafés y restaurantes y los palacetes que se encuentran en esta calle.

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En el momento en que llegamos a la Cours Mirabeau, había un rastrillo de antiguedades bastante interesante. Por otro lado, la Cours Mirabeau supone la separación entre la ciudad nueva o Quartier Mazarin y el casco antiguo o Ville Comptale.

La Ville Comptale de Aix-en-Provence se conforma por un laberinto de calles y plazas llenas de encanto con rincones que van sorprendiendo a cada paso. Atravesamos múltiples pasajes y galerías comerciales de un ambiente tradicional y hasta un cierto punto decadente, que sin duda seducen al visitante.

Cerca de la Cours Mirabeau en la rue Espariat, se encuentra la Eglise du Saint Esprit. Esta iglesia se construyó en el siglo XVIII en el lugar que ocupaba el antiguo Hospital del Espitiru Santo del siglo XIV.

La fachada es sobria del estilo de la contrarreforma. El interior muy luminoso. Se ha querido dar mayor importancia a la nave central de tal forma que las naves laterales son muy pequeñas y estrechas.

Vamos buscando la Plaza del Ayuntamiento, que constituye el núcleo central de la ciudad. Por el camino atravesamos la Place de Verdun, donde se encuentra el Palacio de Justicia y la fuente central. Es esta otra de las características de Aix-en-Provence: las fuentes. Tanto es asi que se le conoce como la “ciudad de las mil fuentes“. Hay unas 500 fuentes en Aix-en-Provence.

Llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, con tres elementos emblemáticos: El ayuntamiento, la fuente y el salón del grano o Halle aux grains, con el bonito friso central conla alegoria de los rios Rodano y Durance. Este salón era un mercado para el comercio de grano, edificado en el siglo XVII. Del mismo periodo son el edificio del Ayuntamiento diseñado por Pierre Pavillon, y la fuente central.

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Pero lo que más llama la atención de esta plaza en la Torre del Reloj. Se trata de un reloj astronómico de 1661, con cuatro estatuas de madera que representan las cuatro estaciones.

Cruzando el arco bajo el reloj llegamos a una plaza donde encotramos un buen lugar para almorzar. Pedimos un solomillo en salsa y una ensalada de pulpitos o calamaritos.

Despues de comer, seguimos nuestro paseo, encaminándonos hasta la Catedral de Saint Sauveur. Este interesante edificio se edificó sobre las ruinas de un antiguo templo romano dedicado a Apolo. La iglesia se construyó entre los siglos V y XVII, con una interantísima mezcla de estilos romanico, gótico y barroco.

Sin duda, la parte más interesante el Baptisterio de Saint Jean, la parte más antigua de la catedral, que data del finales del siglo VI. De planta circular se contruye sobre los restos del antiguo foro romano de la ciudad.

La iglesia, que para ser una catedral, tampoco tiene unas grandes dimensiones, tiene ademas un excelente patrimonio artístico con los diversos retablos y altares, sepulcros y vidrieras, de gran valor.

Tambien sobre los restos del antiguo foro romano se construyó el espléndido claustro medieval alrededor de 1190. A diferencia de la costumbre provenzal, las galerias del claustro no se cubrieron con bóvedas, sino con una estructura de madera. Debido al menor peso de esta cubierta, se pudieron utilizar unas columnas más estilizadas y elegantes.

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Las arcadas está formadas por columnas pareadas y los pilares de los ángulos se decoran con paneles tallados con los símbolos de los cuatro evangelistas: Un ángel representa a San Mateo, el león a San Marcos, el toro a San Lucas y el águila a San Juan.

Sin lugar a dudas, un magnífico edificio. No esperábamos encontrar una catedral tan bella e interesante en Aix-en-Provence, cuya visita es totalmente recomendable.

Sin duda, Aix-en-Provence es una ciudad con mil rincones que sorprenden a cada paso. No teniamos unas espectativas muy altas respecto a esta ciudad cuando decidimos venir a visitarla, pero a cada paso dado fuimos descubriendo que tiene mucho que mostrar.

Había que seguir, así que dejamos Aix-en-Provence y tomamos rumbo hacia el segundo destino del día, la no menos interesante ciudad de Arlés, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por al UNESCO en 1981, sobre todo por los importantes restos romanos que atesora. La ciudad se situa en un delta que forma el rio Ródano al dividirse en dos brazos, en la región de la Camargue y fue una de las primeras colonias romanas fuera de la península itálica. Los romanos tomaron la ciudad en el año 123 a.C.

Vincent Van Gogh, en 1888 abandonó Paris en busca de un soleado sur, donde poder plasmar su arte. Y se encontró con la ciudad de Arlés, de la que quedo prendado. Así se lo contó a su hermano Theo en uan carta: “la naturaleza es extraordinariamente bella, imposible de plasmarla tan bella como es. Me absorbe tanto que sólo puedo dejarme llevar sin regla alguna”.

Y ciertamente, Arlés goza de una atmósfera límpida y clara, que invita a pasear por ella sin prisa. Aparcamos en el Boulevard des Licés, y desde allí se puede acceder facilmente caminando, a todos los lugares de interés  de esta ciudad.

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Arlés tiene un imponente patrimonio de época romana, comenzando por el Anfiteatro Romano, con capacidad para 14.000 espectadores. Fue construido entre los años 89 y 90 de nuestra era, poco despues del Coliseo de Roma, del que toma sus principales características.

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A iniciativa de Prospero Merimee, el creador de la ópera Carmen, se llevó a cabo la reconstrucción del Anfiteatro para convertirlo en escenario de diversos espectaculos, y sobre todo en plaza de toros. Las corridas de toro celebradas tuvieron espectadores de excepción, el los pintores Pablo Picasso y Van Gogh, que llegaron a pintar cuadros sobre temas taurinos inspirados en este edificio.

En las calles de Arlés, el holandés halló el secreto que transformó su arte, «un sol que inunda todo con una luz de oro fino» y todavía hoy en día en la Place du Forum, uno se puede sentar en el ahora llamado “Café Van Gogh” que inspiró su pintura “Le café le soir”.

No quisimos dejar pasar la ocasión de tomar un refrigerio en este bonito e icónico local, aunque carece de aire acondicionado en su interior, con lo que hacia tanto calor dentro como fuera del mismo. En cualquier caso nos tomamos unos ice-teas y descansamos un rato. El local esta decorado al estilo en el que Van Gogh estuvo por aqui, y sin duda, resulta muy evocador.

Al igual que Aix-en-Provence, las calles de Arlés tienen muchisimo atractivo. Son calles empedradas con edificios de planta medieval, en colores ocres y amarillentos, con contraventanas de madera.

Junto al Boulevard des Licés, cerca del Anfiteatro romano, se encuentra el Teatro Romano, construido a finales del siglo I a.C., convirtiendose en un de los primeros teatros de piedra del mundo romano. En unas excavaciones realizadas en 1651 se sacó a la luz la famosa escultura de la “Venus de Arlés” que se encuentra en el Louvre de Paris.

A pocos pasos se encuentra la Place de la Republique. En esta plaza con el Obelisco de Arlés en el centro se encuentra el Ayuntamiento y la Catedral Románica de Saint-Trophime,  el patron de la ciudad, cuyas reliquias se conservan el la iglesia.

Esta esplendida catedral también es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Su construccion se remonta al siglo XII. Lo primero que nos llama la atención es su magnífica portada románica. Considerada uno de los tesoros de la escultura románica presenta el Apocalipsis según San Juan y el Evangelio de San Mateo.

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En el tímpano muestra al Pantocrator con los símbolos de los cuatro evangelistas. En el friso del dintel se representa a los apóstoles. Mientras que en el friso que recorre toda la portada se encuentran esculpidos los condenados (a la derecha de la portada) y los elegidos a la izquierda.

El resto de decoración del pórtico muestra diversas escenas bíblicas: La Anunciación, el Bautismo de Jesús, la Adoración de los Magos, los Reyes Magos ante Herodes, la matanza de los inocentes y los pastores con sus rebaños. En un nivel inferior se encuentran diversos santos relacionados con la ciudad de Arlés y su historia. Y en la base de las columnas están las esculturas de unos leones y de Sansón y Dalila.

Del interior de la iglesia, de una excelsa austeridad románica, podemos destacar el magnifico sarcófago romano que alberga los restos de San Honorato.

La otra joya de esta iglesia es su esplendido claustro románico, construido en la segunda mitad del siglo XII. La decoración del claustro es de los siglos XII al XIV y está constituida por bellas esculturas en particular las de los capiteles y las de los magníficos pilares de la galería norte, completada a finales del siglo XII. Los de la galería este, a lo largo del comedor, evocan la vida de Cristo correspondiendo a inicios del siglo XIII.

Por lo tanto, las galerías meridional y occidental no se construyeron hasta los años 1380 y 1390, ya en estilo gótico. La galería sur tiene los capiteles decorados con la vida de san Trófimo. La galería occidental presenta temas provenzales y bíblicos con Santa Marta luchando contra el dragón.

Es posible subir a las plantas superiores del claustro, donde hay unas salas, ahora utizadas para albergar diversas exposiciones temporales. Desde alli se tiene una hermosa perspectiva del claustro y de la torre campanario de la iglesia.

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En la misma Place de la Republique, hay otros dos edificios a reseñar. Uno es la Iglesia de Saint-Anne de Arlés, justo frente a la catedral que acabamos de visitar. Esta iglesia data de 1627. La portada presenta un porche con nicho y frontón de estilo manierista. En el nicho se encuentra un busto de Minerva. Hoy en día, esta iglesia desacralizada alberga el Museo Arqueológico de Arlés.

En la fachada entre ambas iglesias se encuentra el edificio del Ayuntamiento de Arlés. Se completó este edificio en 1676, marcando el triunfo de la arquitectura clásica. Está inspirado en particular por Jules Hardouin-Mansart, arquitecto de Luis XIV. El edificio es particularmente admirable por la riqueza de su decoración, tallada en gran parte por el Arlésien Jean Dedieu, y por la bóveda de cañón de su vestíbulo. de gran audacia para la época.

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Tras el ayuntamiento se encuentra el antiguo Palacio medieval de los Podestats, del siglo XII. En la Edad Media, el podestat designaba al primer magistrado que dirigia la ciudad. En la historia de Arlés, el término hace referencia a un periodo turbio, durante el cual las tensiones entre los diversos poderes (condal, señorial, eclesiástico) están tan vivas que se recurre a un profesional, designado para administrar la ciudad. Esa persona habitaba en este palacio. Posteriormente, el palacio pasó a ser sede del Ayuntamiento de la ciudad. Parte de este palacio se sustituyó por el actual edificio del Ayuntamiento, que se encuentra a su lado.

De bajo del Palacio de los Podestats, se encuentran los Criptopórticos de Arlés. esto son unas construcciones subterráneas del foro romano, construidas al mismo tiempo que éste entre los años 30-20 a.C.

Bueno, pues como podeis comprobar, Arlés es una ciudad con un inigualable patrimonio histórico, que bien puede dar para estar aqui más de un día. Nosotros apenas tuvimos unas horas de tiempo para visitarla y con eso pudimos ver la riqueza de su patrimonio.

Caminando de vuelta hacia el lugar donde aparcamos el coche, encontramos restos del antiguo Foro, como un trozo de un templo adosado a la fachada de un hotel, en la Place du Forum. Tambien nos fijamos en la torre puntiaguda del Colegio de Saint Charles. Esta escuela del siglo XIX incluye entre sus muros un antiguo convento franciscano del siglo XV, destruido durante la Revolución Francesa y la antigua Capilla de los Penitentes Grises de 1562.

Finalmente, cuando vamos circulando para salir de Arles, pasamos junto a la Torre Luma Arlés, una vanguardista construcción diseñada por el celebre arquitecto Frank Gehry.  Aun en fase de construcción, dentro de poco albergará un centro de arte establecido por el coleccionista suizo Maja Hoffmann.

Despues de una media hora de trayecto llegamos a Nimes, capital del departamento de Gard. En los primeros dias de nuestro viaje, pasamos muy cerca de aquí cuando visitamos el Pont du Gard, Avignon y Uzés.

Nimes con una poblacion de unos 150.000 habitantes es famosa por la mutitud de restos de época romana que se conservan.

Dejamos el coche en una calle cerca de la Iglesia de Saint Paul. Se trata de una iglesia de grandes dimensiones construida en el siglo XIX en estilo romanico-bizantino. La fachada principal de esta iglesia mira hacia el gran Boulevard Victor Hugo y caminando hacia la derecha llegamos hasta el monumento más emblemático de Nimes: El Anfiteatro o L’es Arenes de Nimes.

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Este magestuoso anfiteatro se construyó allá por el año 27 a.C. , en tiempos del emperador Augusto. Posteriormente fue fortificado por los visigodos y a principios del siglo VIII, los vizcondes de Nimes construyeron en su interior un palacio-fortaleza. Mas tarde llegó a haber viviendas en su interior.

Fue en el siglo XVIII cuando se decidió eliminar esas viviendas y devolver al anfiteatro su aspecto original. Hoy en día la principal función del edificio es la de coso taurino, celebrandose en su interior varios festivales taurinos al año. Prueba  de ello puede ser la estatua del torero Nimeño, que hay frente al Anfiteatro.

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Junto al Arena de Nimes, se encuentra el Musee de la Romanité, con una fachada vanguardista, se inauguró el 2 de junio de 2018. Es un museo arqueológico que muestra las colecciones de la ciudad, utilizando modernas tecnicas audiovisuales.

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Una cosa que nos llamó la atención es el escudo de Nimes que se muestra en el mobiliario urbano de la ciudad. Se trata de la imagen de un cocodrilo atado con una soga a una palmera. La interesante historia es la siguiente:

Todo empieza con las tribus galas. La que habitaba en la antigua Nîmes (a la que los romanos llamaron Nemausus) es la de los volcos arecómicos, que pactaron con los romanos una alianza para ayudarlos en la Guerra de las Galias. A cambio, los romanos les permitían seguir manteniendo su religión y su cultura.

Tras la pacificación de la Galia, los guerreros volcos acompañaron a Augusto en la guerra contra el Egipto de Marco Antonio y Cleopatra, en el que esta legendaria pareja fue derrotada. Para conmemorar su victoria, Augusto acuñó una moneda con una inscripción en la que se mostraba un cocodrilo atado con una soga y una palmera, una imagen que aludía al sometimiento de Egipto.

Tras esta campaña militar, Augusto licenció a los soldados volcos, que volvieron a su región de origen, donde se había fundado la colonia libre de Neumausus, la actual Nîmes, ya una próspera ciudad. Ellos llevaron consigo esa moneda y, orgullosos de su participación en la victoria romana, la hicieron símbolo de la ciudad.

Como curiosidad adicional, puedo comentar que el empresario catalán Eusebio Güell, pasó gran parte de su juventud estudiando en Nimes. De aquella estancia siempre guardó grandes recuerdos. Así cuando encargó a Gaudi la construcción del Parque Güell de Barcelona, le pidió plasmara en este jardin la esencia de esta ciudad francesa. Y es por ello por lo que el cocodrilo o lagarto, está tan representado en el parque Güell.

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Bueno, pues después de estas anecdotas continuamos con la visita de Nimes. En la esquina derecha con el Boulevard Victor Hugo, se encuentra el edificio del Lycée Alphonse Daudet. Uno de los tres mayores colegios de enseñanza secundaria y superior de la región de Occitania. En la esquina podemos ver un bonito reloj de entre los años 1887-1889 atribuido al arquitecto Auguste Augiere. Esta ricamente decorado con curiosas alegorias: el gran arco que alberga la esfera, sostenido por dos enormes columnas de mármol, lleva la representación de los 12 signos del zodíaco; Bajo el dial, dos grandes alegorías femeninas (artes y cultura, según parece) del escultor Marcel Mérignargues llevan las iniciales RF (Republique Française). Finalmente, la galería está coronada por el emblema de la ciudad de Nimes; Una reproducción en miniatura del anfiteatro romano coronado por la Maison Carrée. El campanario de la cúpula contiene un carillón de tres campanas.

La Maison Carrée, es otro de los emblemas de la ciudad. Se trata de un templo romano fechado hacia el año 16 a.C. Es un templo paradigmático de la arquitectura romana que se alza sobre un gran podio de paredes verticales. Es un templo pseudoperíptero, pues las semicolumnas laterales se adosan a la cella, o santuario, en vez de rodearlo, como sería en un templo períptero. Tiene seis columnas en el pórtico (hexástilo), de orden corintio. El edificio estba dedicado a Cayo y Lucio Cesar, nietos del emperador Augusto, a los que adoptó y nombró sus sucesores.

Sorprende el buen estado de conservación del templo. Ello se debe a su ocupación continuada desde la Edad Media. Entre los siglos XII y XV fue utilizado como ayuntamiento. En 1670 fue vendido a los agustinos que lo convirtieron en iglesia. Desde la Revolución Francesa albergó los archivos del Gard, antes de ser museo de Nimes en 1823.

La Maison Carrée ha inspirado muchos edificios neoclasicos como La Iglesia de la Madeleine de París, la iglesia de San Marcelino en Rogalin (Polonia) o el Capitolio Estatal de Virginia en los Estados Unidos.

Ahi otros lugares intersantes para visitar en Nimes, como el Jardin de la Fontaine o la tambien romana Torre Magna (año 15 a.C.), pero ya no teniamos tiempo para más pues nos quedaban aun casi 100 kms para llegar a Marseillan, donde habíamos quedado con nuestra casera del apartamento sobre las siete de la tarde y ya pasaba de las 18:00 h. Asi, que tras atravesar la bonita Place du Marché, regresamos al coche para sin más dilación ponernos en marcha hasta la costera localidad de Marseillan.

En Marseillan pasaremos las próximas cuatro noches de nuestro viaje. Se trata de una pequeña localidad pesquera de unos 7.800 habitantes, famosa por su produccion de mariscos y en especial ostras, mejillones y cangrejos. Cerca de Marseillan encontramos las maravillosas playas del Languedoc, que tenemos muchas ganas de conocer.

Como alojamiento escogimos un fantástico apartamento llamado Horte Neuve, en la rue de’l Horte Neuve, 12. El precio fue de 65,00 € la noche. Se trata de uno de los mejores apartamentos en los que nos hemos alojado nunca en nuestro multiples viajes. Con una preciosa y cuidada decoración al apartamento de un dormitorio y salon con cocina americana no le faltaba un detalle, incluido el aire acondicionado, lo cual fue un gran alivio, pues ya he repetido varias veces el intenso calor que tuvimos que soportar en nuestro viaje.

Después de descansar un rato y tomar una ducha reparadora, salimos a cenar. Marseillan es un pueblo pequeño, y muy cerca del apartamento se encuentra el tranquilo puerto, con sus muelles para pasear, a lo largo del cual se alinean varios encantadores restaurantes.

Se trata de un lugar no tan masificado como la Costa Azul, un turismo más local es que elige esta zona para sus vacaciones y el ambiente del pueblo evoca tranquilidad. Desde luego la primera impresión de la zona no puede ser más positiva.

La cena que tomamos fue un auténtico festín compuesto por un surtido de mariscos y moluscos de la zona y una dorada a la plancha, todo regado con un buen vino blanco de la región.

Qué buena forma de terminar el intenso dia vivido en el que visitamos tres monumentales ciudades y terminamos con una relajada y agradable cena en un encantador pueblo costero.

 

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