Día 9º: 8 Ago: Mónaco.

RUTA DEL DIA:

Cannes – Monaco: 55,2 kms.

Mónaco – Cannes: 55,2 kms.   TOTAL: 110,4 KMS.

Recuperadas las fuerzas después del ajetreado dia anterior, el noveno día de viaje iba a ser el de la visita al exclusivo Principado de Monaco.

Se presentó un día muy caluroso, como el anterior. Antes de poner rumbo a la tierra de los Grimaldi, fuimos a un supermercado cercano para comprar comida para la cena de esta noche y los próximos desayunos en nuestro apartamento de Cannes. Tambien compramos fruta, Coca-Cola e hielo, para acompañar al ron que compramos en el aeropuerto de Sevilla, para prepararnos un snack para la playa que teniamos previstos visitar en Mónaco.

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Se encuentra el Principado de Mónaco a una hora, aproximadamente, de Cannes, tomando la carretera de la Moyenne Corniche. Antes que nada hay que hacer dos puntualizaciones al respecto de una visita a Mónaco:

1ª) Roaming: El Principado de Mónaco, a pesar de su pequeño tamaño, es un pais independiente y no pertenece a la Unión Europea. Por tanto, en este pais hay roaming telefónico. Si no activas previamente con tu compañía un servicio especial de llamadas desde este país, la factura te puede salir muy cara. Nosotros no lo tuvimos en cuenta y menos mal que nuestra propia compañia nos avisó de ello, pues en apenas media hora en el pais, ya habiamos consumido 50 € de tarifa sin haber hecho nada. Activando el Go Europe, usar el movil nos hubiera salido por unos 5 euros al dia. Asi que o se desactivan los datos moviles antes de entrar o activas algo opción tarifaria que no te arruine.

2ª) Parking en  Monaco: En Mónaco es practicamente imposible aparcar en la calle. Solo está permitido a residentes. La solución es dejar el coche en un parking subterráneo. Normalmente la primera hora de parking es gratis, y despues se va pagando más conforme este más tiempo estacionado en el mismo. Asi que la mejor opción es ir cambiando de parking conforme vayas visitando zonas de la ciudad. Hay que tener en cuenta tambien que parking escogemos, pues hay algunos privados que son mucho más caros. Así que recomiendo mirar los precios antes de acceder a los mismos. Hay una web que informa muy bien sobre este tema, cuyo enlace es el siguiente:             http://www.monacomania.net/info-trafic.php

 

El Principado de Monaco, es el segundo país más pequeño del mundo, por detrás del Vaticano. El territorio ocupa unos 2 km2 y tiene cerca de 40.000 habitantes.

Los primeros pobladores se remontan a la prehistoria, pero fueron los fenicios los que se establecieron erigiendo un puerto comercial. Posteriormente en el siglo VI a.de C. los focenses de Marsella fundaron una colonia llamada Monoikos que durante la dpominación romana pasó a llamarse Portus Herculis Monaeci, sobre el siglo I a. de C.

En el siglo VIII paso a pertenecer al Imperio Carolingio y después al Sacro Imperio Romano Germánico, del cual lo recibio la Republica de Genova hasta 1297, año en el que la familia Grimaldi tomó el poder de Mónaco como príncipes. Hasta su independencia fue codiciada como base naval por los franceses. Se celebraron diversos tratados de protección y autonomía con Francia, a los largo de la historia. En 1814 obtuvo al fin la independencia del Imperio Francés, aunque no fue reconocida hasta 1861. Fuen entonces cuando el principe Carlos III tuvo la gran idea de crear el Casino de Montecarlo, aprovechando que el juego era ilegal en los paises vecinos. Los dividendos obtenidos a causa del juego le reportaron enormes beneficios al Principado. Tambien la eliminación los impuestos de bienes personales y mobiliarios, condujo a una intensa actividad de construcción, lo que facilitó un gran desarrollo turístico, favorecido además por el buen clima de la región. Estas actuaciones fueron enriqueciendo cada vez más al país y ello es causa del enorme poder adquisitivo de sus habitantes.

Bueno, pues llegamos a Monaco alrededor de las 12:30 h. Dejamos el coche en el parking del Centro Comercial Fontville, que se encuentra junto a la Place D’Armes, muy cerca de la Roca, en francés “Le Rocher“, donde se situa el casco antiguo. En la parte mas alta de la Roca se encuentra el Palacio Principesco, la residencia de los Grimaldi. Se accede hasta alli a traves de una rampa, desde la que podemos empezar a ver las mejores vistas del puerto Hercule, el más importante y lujoso del país.

Este Palacio fue fundado en 1191 como una fortaleza genovesa y desde finales del siglo XIII ha sido la residencia de los Grimaldi, que adquirió la fortaleza en 1297. El poder de esta familia se mantuvo durante siglos mediante frágiles acuerdos con sus más grandes y poderosos vecinos. Esta es la razón por la que mientras los soberanos de Europa construian lujosos palacios renacentistas o barrocos, la situación poltitica y el sentido común hizo más razonable que el Palacio de Mónaco fuera un recinto fortificado.

Esta es la razón por la cual el palacio es uno de los más inusuales de Europa. Asimismo, el hecho de que los Grimaldi mantuvieran un estado de muy pequeña dimensión ha supuesto que esta familia haya habitado el Palacio ininterrumpidamente desde hace más de siete siglos, debido a la escasez de territorio que poseen. Tan solo se han limitado a reconstruir parte del palacio o añadir algun nuevo elemento al mismo.

Por esta razón, el palacio contiene una mezcla de estilos arquitectonicos. Su antiguo uso como fortaleza explica su falta de simetria. La fachada principal, renacentista, parece ocultar anteriores fortificaciones, aunque se vislumbran aun algunas torres con almenas y matacanes, tras la fachada clásica. Torres que fueron reconstruidas en el siglo XIX.

Indudablemente, la visita de este palacio es imprescindible si vienes a Monaco. La entrada cuesta 10 euros, y con ella te dan un audioguía para explicarte la historia del mismo. Es una buena opción llegar al palacio antes de las 11:55 h. para poder ver el cambio de la guardia. Nosotros nos lo perdimos al llegar más tarde.

Una vez se accede al interior del palacio llegamos hasta el Patio de Honor, eje del edificio, donde dos niveles de arcadas, con los muros pintados al fresco, sirven como balcón ceremonial para las apariciones del príncipe, con un corredor enlazando con las habitaciones oficiales del palacio.

Los salones oficiales o Cuartos del Estado, son la parte más suntuosa del edificio. Se organizaron a partir del siglo XVI, siendo enriquecidos en estilo versallesco durante el siglo XVIII. Las habitaciones se diseñan como una ruta ceremonial que termina en la sala más importante y lujosa, el Salón del Trono.

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Había dentro del palacio una exposición temporal dedicada a la Princesa Grace de Monaco y cómo empezó su relación con el Príncipe Rainiero III. Se conocieron en 1955, cuando la entonces actriz Grace Kelly se encontraba en Monaco rodando la película “Atrapa un ladrón” de Alfred Hitchcock. Se casaron con gran pompa el día 18 de abril de 1956 en la Catedral de Mónaco. Y desde entonces esta pareja con sus hijos (Alberto, Carolina y Estefanía) y posterior descendencia, han llenado infinidad de páginas en revistas del corazón del mundo entero.

Sin lugar a dudas, la visita al palacio fue intersantísima. Después de la misma salimos a la Plaza del Palacio, una bellisima plaza en lo mas alto de Le Rocher, desde donde se pueden ver las mejores vistas del Port Hercule, con sus magnificos yates atracados en el puerto.

Se encuentra en esta plaza un bonito monumento entregado por las colonias extranjeras del Principado al Principe Alberto I, en 1914, como homenaje al 25 aniversario de su reinado. Cerca del monumento esta la parada de un micorbus turistico que da una vuelta gratuita por Le Rocher, con la particularidad de que se tratga de un vehículo inteligente sin conductor. Tiene varias paradas en su recorrido, pudiendo subir y bajar libremente en cada una de ellas.

Atravesando la Plaza del Palacio llegamos a las animadas calles comerciales del barrio de Le Rocher. Son estrechas callejuelas peatonales, que recuerdan mucho a las calles del casco antiguo de Niza o Mentón. En poco pasos llegamos hasta la Catedral de Mónaco. Un lujoso edificio del siglo XIX. Dentro se encuentra el Panteón de los Principes. Tambien ha sido escenario de importantes bodas de la familia Grimaldi.

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La catedral dedicada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, se emplaza en el lugar donde estaba la primera iglesia parroquial de Monaco, desde 1252 y que fue destruida en 1874. Al año siguiente se comenzó a edificar la iglesia actual, en estilo Neo-románico, con una gran profusion de arquerías, frisos y estatuas y un gran rosetón central y en la cúspide un relieve representando al Pantocrator.

Hay unas normas de decoro para entrar en esta catedral, no permitiendose el acceso con pantalones demasiado cortos, ni tirantas. Por lo que recomiendo a las mujeres llevar un chal o pareo para cubrirse, si quieren entrar dentro.

Del interior podemos destacar el altar mayor y el trono episcopal de marmol de Carrara. La cúpula del abside está decorada con teselas doradas, que forman un bonito mosaico.

En las naves laterales de la iglesia hay diversas capillas con interesantes, como el de San Nicolás, patron de la catedral, del 1500, obra de Ludovico Brea. Otro altar estña dedicado a Santa Devota, que posee  un relicario con los resto de esta santa que es patrona del Principado.

Hay otros altares y capillas con obras de arte muy intersantes. Tambien merece la atención el púlpito de mármol de la iglesia.

A la izquierda de la Catedral se encuentra el bonito edificio del Palacio de Justicia, de 1924 y construido con toba marina, una piedra que contiene gran cantidad de cáscaras de moluscos, el mismo material con el que se levantaron las murallas de la ciudad. Y frente a la catedral, no dejeis de asomaros al mirador sobre el Mediterraneo.

En un lateral del edificio del Palacio de Justicia, hay una coqueta plazuela, donde hay dos restaurantes. Uno de ellos una pizzería donde decidimos sentarnos a comer. Teníamos un poco de miedo sobre los precios que nos podriamos encontrar para comer en Mónaco, pero la verdad es que en este lugar los precios eran bastante razonables. Almorzamos una pizza para los dos por 18 € más la bebida. Un precio bastante correcto por una buena pizza muy rica.

Después de comer, regresamos al parking. Por el camino atravesamos un conjunto de calles con lujosas residencias muy exclusivas. Había alguna embajada y preciosas e impolutas viviendas, entre ellas la residencia de Estefania de Monaco.

Como hacía un calor sofocante, decidimos ir a la playa de Mónaco a tomar un baño refrescante. Pese a su situación costera y su historia maritima, el Principado de Monaco solo mantiene una playa. El resto de su frente costero ha sido ocupado por puertos deportivos. La única playa se llama Plage du Larvotto, y se encuentra al este del Principado.

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Para llegar hasta allí, hemos de atravesar el barrio de la Condamine, donde se encuentra el lujosisimo Puerto Hercule y el barrio de Montecarlo, el del Casino. Recorremos en este punto del Circuito de Montecarlo, el mítico circuito donde cada año se celebra el Gran Premio de Monaco de la Formula 1, que se celebra desde 1929. La parrilla de salida se encuentra en el boulevard Albert I, frente al Port Hercule.

Atravesamos lugares miticos de esta carrera como la curva Loews, Santa Devota o el Tunel Portier, pudiendo verse los “pianos” rojiblancos de las chicanes. Cuesta imaginar que por estas calles, bastante estrechas, puedan circular a máxima velocidad los potentisimos cohes de la Formula 1, y adelantarse unos a otros.

Al final del Tunel de Portier, hacia la derecha se encuentra el Forum Grimaldi y tras este gran palacio de Congresos, la Playa de Larvotto. Bajo el Forum Grimaldi, se encuetra un parking publico, donde aparcamos nuestro coche. Resulta divertido comprobar el gran tamaño de las plazas de aparcamiento en Monaco. Algo entendible viendo la enorme cantidad de vehiculos de alta gama que circulan por estas calles. Nunca he visto juntos tantos Rolls-Royce, Lamborghini, Masseratti, Ferrari, … Al lado ellos, nuestro pequeño Fiat 500 parecía de juguete, sobrando sitio para otro más en nuestra plaza de aparcamiento.

Nos pusimos los bañadores dentro del coche y nos fuimos a la playa deseando tomar un baño refrescante. Sin embargo, el agua de esta playa de gravilla blanca, estaba caliente como agua de un puchero. La playa ha quedado encajonada entre enormes edificios. Justo al frente a la derecha se está construyendo un complejo de altos edificios, ganandole terreno al mar. Una especie de barrera anti-chapapote protege la playa de los residuos que vienen de las obras adyacentes. Ello convierte la Playa de Larvotto, la única de Monaco, en una especie de gran piscina en la que apenas puede haber corrientes que regeneren sus aguas y las refresquen.

En cualquier caso, pudimos disfrutar de unos baños calentitos y al menos sí nos refrescamos por dentro con los cubatas de ron con Coca-Cola y la fruta fresca que trajimos con nosotros desde Cannes, y que mantuvieron su frescor en la neverita con el hielo que compramos.Por cierto que había wifi gratis en esta playa procecedente de un club cercano. con lo que pudimos mandar whatsapps y alguna foto a nuestra familia y amigos desde allí.

Estuvimos en la playa hasta alrededor de las siete de la tarde, cuando el sol empezaba a ocultarse tras los altos edificios, momento en que tomamos una ducha en la playa para liberarnos del salitre del mar y regresamos al parking, donde nos cambiamos de ropa, vistiendo de forma más apropiada, pues a continuación nos dirigiríamos hasta el culmen del lujo y el glamour, el Casino de Montecarlo, y alli no era cuestión de presentarse en shorts y trajes de baño.

Dejamos el parking de Larvotto, y nos encaminamos al siguiente, más cerca del Casino. Ahora dejamos el coche en el Parking del lujosisimo centro comercial Métropole. Este es un parking privado, siendo por tanto mucho más caro, que los públicos. Sin embargo, una vez cierran las tiendas las tarifas son mucho más bajas y como llegamos cuando cerraba el comercio, el precio fue el mismo que en cualquier otro parking público.

El parking se encuentra a pocos pasos de la Place du Casino, donde también hay otro parking público. El edificio del Gran Casino de Montecarlo lo diseñó el arquitecto Charles Garnier, el mismo que diseñó la Opera de Paris. El estilo es Beaux Arts o Segundo Imperio, estilo Napoleón III, muy habitual de este arquitecto.

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El juego se legalizó en Monaco en 1854 gracias al príncipe Florestan I. El primer casino se inauguró en una villa cerca del puerto. Muy pronto los monegascos pudieron comprobar que la explotación de un casino era un grandisimo negocio para el Principado, que por aquel entonces tenía una economía muy precaria. Asi, pronto se hizo necesaria la ampliación del Casino, y fue el principe Carlos III el que ordenó la construcción de un nuevo casino en el nuevo barrio de Montecarlo. Las obras del nuevo casino comenzaron en 1858 y su inauguración fue en 1863.

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Desde entonces el Casino de Montecarlo, se ha convertido en el mayor reclamo turistico del Principado, convirtiéndose en un hito exclusivo para desarrollar el mito del lujo y glamour que rodea a este pequeño pais. El edificio del casino aparte de las salas para los juegos de azar, alberga un teatro de la ópera y una casa de ballet, que es la sede de los Ballets de Montecarlo.

El acceso al Atrium o gran vestibulo del casino es gratuito, así como a las dos salas con las maquinas de juego. Luego si se quiere acceder a los salones de las mesas de juego hay que pagar 10 € y otros 10 € más para los salones privados. En estas dos zonas no se permite acceder en pantalones cortos, chanclas o prendas deportivas y a partir de las 20 h se precisa chaqueta. Tampoco se permite el acceso a menores de edad.

En el Atrium hay una recreación a tamaño gigante de una mesa de juegos, con su ruleta y sus enormes fichas, para diversión de los turista que se hacen, nos hacemos, fotos con ellas. A la derecha hay una cafetería, donde si te atreves puedes pedir algun refrigerio, aunque cuidado con los precios.

A la izquierda se encuentran las salas de juego, la primera de ellas, la de la máquinas tragaperras. A las otras salas de juego no entramos nosotros.

Sin lugar a dudas el lujo y la elegancia está presente en cada rincón de este opulento edificio. Y si lujo hay dentro qué decir de lo que se ve en la Place du Casino. A la derecha del casino se encuentra en ultralujoso Hôtel de Paris. De estilo Belle Epoque fue inaugurado en 1864. Tiene 187 habitaciones, de ellas 75 suites. Es un hotel mítico, escenario de muchas películas de cine como “Las zapatillas rojas“, “GoldenEye“, “Iron Man 2“, “Monte Carlo” o “Nunca digas nunca jamás“. Posee las mayores bodegas privadas en el mundo del vino, cavadas a mano cincuenta pies bajo tierra y tres lujosísimos restaurantes.

A estas horas del atardecer, es un auténtico espectaculo para los mortales, ver llegar los coches más lujosos, que diligentemente se ofrecen aparcar los elegantemente vestidos aparcacoches del Hôtel de París, o ver bajar o subir por las escaleras del hotel a elegantes señoras con exclusivos modelos de alta costura.

Alrededor de la plaza, frente al Hotel y el Casino se aparcan los coches más lujosos e impresionantes. Podemos ver Ferraris, Lamborghini, Rolls-Royce, Masserati, … Estuvimos allí un buen rato viendo pasar tanto lujo y glamour, a ver si se nos pegaba algo, pero no hubo suerte.

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Frente al Hôtel de Paris, se encuentra el también histórico Cafe de Paris, de 1868 aunque renovado en 1930, es un restaurante y casino de estilo Belle Epoque, muy elegante también. La verdad es que no tiene desperdicio la Place du Casino, desde su preciosa glorieta central con bellisimos jardines y la fuente central con una bonita esfera a modo de espejo concavo en el centro.

Cayó la noche y decidimos que era hora de regresar a nuestro humilde apartemento de Cannes, pues ya estaban sufientemente largos nuestros dientes como para seguir más tiempo por aquí. De regreso al parking nos fuimos deteniendo frente a los lujosos escaparates de las tiendas y galerías de arte que hay por estas calles.

Así terminó nuestro día completo en Monaco, un lugar especial, en Europa, donde se cultiva el lujo, la opulencia y el glamour, y que desde luego no deja indiferente a nadie que lo visita.

Llegamos a nuestro apartamento sobre las diez de la noche. Cenamos los bistec que compramos acompañados del buen vino blanco Chardonay que nos regaló la propietaria del apartamento y nos fuimos a dormir y a soñar con la vida de lujo que podriamos tener si fueramos alguno de los propietarios de los increibles coches que habia aparcados en la Place du Casino de Montecarlo. Aunque quien sabe, … Lo mismo no seriamos tan felices como pueda parecer, pues está claro que el dinero no hace la felicidad … pero ayuda a conseguirla.

 

 

 

 

 

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