Día 13º: 27 Ago: Friburgo, Schilltach,Triberg, Titisee.

RUTA DEL DÍA:

Friburgo – Schilltach: 66,2 kms.

Schilltach – Triberg: 34 kms.

Triberg – Titisee: 61,1 kms.

Titisee – Friburgo: 32 kms.      TOTAL: 193,3 KMS.

El primer día en la Selva Negra!!!.  Lo primero que hicimos, tras desayunar, es regresar a Friburgo para ampliar nuestro conocimiento de esta ciudad.

Había que visitar la Catedral de Friburgo o Freiburg Münster. Esta catedral empezó a construirse en el siglo XIII, en estilo románico, continuándose después en gótico. Precisamente es el gótico, el estilo predominante en la actualidad.

La torre de la Catedral, que alcanza los 116 mts, es reconocida como una de las más bellas de la Selva Negra. Fue completada durante la Edad Media en el año 1330 y se ha mantenido tal cual hasta nuestros días.

Destacable igualmente es la portada, también del siglo XIII, con diversas tallas que escenas de la fe cristiana del antiguo y nuevo testamento.

El interior destaca por la grandiosidad de su estructura. En el arco sobre el altar mayor, se encuentra un crucifijo de plata que es a pieza más antigua de este templo, de principios del XIII.

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En el altar mayor hay también un magnifico retablo, obra de Hans Baldung Grien del siglo XVI. Se representan en el mismo escenas de la salvación cristiana. Así en este lugar puedes ver el misterio de la Encarnación, la Crucifixión de Jesucristo, y la recepción y coronación de la Virgen María como representante de la humanidad que fue redimida.

Muy destacable es, igualmente, el altar de la Sagrada Cena, con imágenes de gran dramatismo y la decoración gótica de las paredes.

Conserva también, la catedral la mayoría de las vidrieras originales de los siglos XIII y XVI. Estas vidrieras fueron donadas por los gremios medievales de la ciudad.

Las vidrieras de la catedral más antiguas se encuentran en las tres ventanas situadas en la parte sur del crucero, son las vidrieras de colores (llamadas Wurzel-Jesse-Fenster) que consiste en grupos de medallones circulares fechadas entre 1212 y 1220 y que representan la genealogía de Cristo.

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Después de visitar la Catedral, dimos un paseo por el casco viejo, Altstadt, que gira en torno a su calle principal la Kaiser-Joseph-Strasse, que desemboca en la puerta Martinstor, la más antigua de la ciudad, de principios del siglo XIII. En estas calles adoquinadas podemos ver varios edificios de época medieval. La torre se amplió en el siglo XX y actualmente mide 60 metros. El nombre de Torre de Martin le viene de una pintura que había en el muro de la entrada de San Martín de Tours, pero esta fue retirada en 1968, dejando el espacio en blanco.

Tan emblemático lugar ha sido aprovechado por la multinacional Mc’Donalds para instalar allí uno de sus establecimientos.

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La otra puerta antigua de la ciudad es la Schwabentor, o Puerta de los Suabos, construida a mediados del siglo XIII. Atravesando la Puerta de los Suabos, se podía cruzar el Puente “Dreisambrücke” y llegar a las principales rutas del comercio de la Selva Negra.

A través de una de estas rutas llegó en una ocasión un comerciante de sal procedente de Suabia, que se había enamorado de Friburgo en sus anteriores viajes de negocios a la ciudad. Con varios barriles llenos de dinero quería comprar Friburgo, pero de los ciudadanos obtuvo solo burlas y risas, especialmente cuando abrió alegremente los barriles y se dio cuenta de lo que había hecho su avara esposa. Poco entusiasmada con la idea de su marido de gastar todo su dinero en la compra de un pueblo, antes de su partida ella había intercambiado el dinero por arena y piedras.

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Al parecer, esta leyenda dio el nombre a la Puerta de los Suabos. De modo que, desde el siglo XVII, el comerciante de sal adorna con su carro el interior de la puerta de la ciudad. El exterior lo engalana el patrón de Friburgo, San Jorge matando un dragón.

Cruzando la Puerta de los Suabos, se encuentra el parking donde dejamos nuestro coche. nos dirigimos hacia allá para ahora si, adentrarnos en la Selva Negra o Schwarzwald.

En términos muy generales, podríamos decir que la Selva Negra es un macizo montañoso con una gran densidad forestal, con forma de rectángulo alargado cuyos vértices son Karlsruhe, Stuttgart, el lago Constanza (Bodensee) y Basilea, y está situada en el estado federado de Baden-Württemberg. Turisticamente se puede dividir en tres partes: La Selva Negra Norte, con capital en Baden Baden, La Selva Negra Media que ocupa el Valle del Kinzig y Offemburg, y La Selva Negra Sur donde se encuentra Friburgo.

Hoy exploramos la parte sur. Y el primer destino es la llamada “La Joya desconocida de la Selva Negra“, Schilltach. Destaca este apartado pueblo por su maravilloso casco histórico medieval excelentemente conservado con sus casas con entramados de madera de los siglos XVI al XIX.

El principal ejemplo de esta arquitectura lo vemos en la Marktplatz, donde se encuentra también su Ayuntamiento. El pueblo es cruzado por los ríos Schilltach, que le da su nombre, y el Kinzig, a cuyas orillas se asoman sus casas, lo que ofrece preciosas vistas desde sus puentes.

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Almorzamos en un pequeño bar que había en la Marktplatz. Comimos unas truchas y una especie de raviolis rellenos de verduras muy ricos. Gastronomía local muy sabrosa, con la buena cerveza de la zona, que nunca falte.

Después del almuerzo, continuamos paseando por este pueblo, que desde luego no tiene desperdicio. Es un lugar mágico para perderse, un sitio romántico y con poco turismo.

Había que seguir. Ahora nos encaminamos hacia Triberg, el pueblo de los relojes de cuco. En el camino el paisaje que encontramos es demoledor. Bosques espesos y oscuros, de ahí el nombre de la Selva Negra, intercalados por verdes prados, terrenos ganados al bosque por los lugareños para sus cultivos, carreteras estrechas y con muchas curvas, que los atraviesan entre altas montañas.

A las afueras de Triberg se encuentra el Reloj de Cuco más grande del mundo, según dice el Libro Guinness de los Records. Las dimensiones del reloj son impresionantes con un péndulo de 8 mts, un cuco de 150 kg de peso y un mecanismo de 4,50×4,50 mts.

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Dentro se puede ver el mecanismo del reloj, la entrada cuesta 1 euro. También hay un autómata vestido como aquellos vendedores de relojes de cuco que recorrían esta región en el pasado, que te explica la historia del reloj. También ha un maniqui con la vestimenta regional de las mujeres de esta región en la que destaca su sombrero con bolas de lana rojas, si es soltera y blancas, si está casada.

El cuco sale a las horas en punto y a las medias. Y la verdad es que la aparición del pajarillo es bastante decepcionante, al menos a las medias. A las horas en punto no lo vimos.

No está muy claro el origen de la afición de los alemanes, y en especial en la Selva Negra, por los relojes de cuco. Se cuenta que en 1650 en Augsburgo, en un Manual de Musica, llamado Musurgia Universalis, se describe el funcionamiento de un reloj de cuco.

Ya en el siglo XVIII el mercado de relojes de cuco era ya muy floreciente en la Selva Negra, vendiéndose tradicionalmente por los llamados “Portadores de Relojes“, a semejanza del autómata que acabábamos de ver.

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Muchos campesinos los construían como complementos económico, pero fueron los monjes de los conventos lo que avanzaron en su técnica. Con el tiempo los Relojes de Cuco lograron ofrecer trabajo a carpinteros, torneros, pintores, cristaleros, … además de maestros relojeros que se encargaban de la maquinara, lo que generó una auténtica industrias de la fabricación de estos relojes.

Después de ver este reloj, entramos en Triberg. Estamos ante un pueblo que reúne toda la esencia de la Selva Negra. Es uno de los pueblos más turísticos de la región. Sus dos mayores atractivos son los relojes de cuco y sobretodo unas de las cataratas más altas de Alemania.

En cualquier caso, nada más entrar en Triberg te das cuenta que es un pueblo muy enfocado al turismo. Está lleno de tiendas de souvenirs, bares y restaurantes. De todos modos tiene mucho encanto con sus típicas casas de entramado de madera y vivos colores.

Después de asomarnos a alguna tienda de souvenirs y comprobar el deorbitado precio de los relojes de cuco nos encaminamos hacia las Cataratas del río Gutach. Estas se pueden alcanzar fácilmente caminando desde el pueblo. Para entrar hay que pagar 3,50 €, tras lo cual atravesamos una puerta giratoria de madera y entramos en el parque.

Se trata de una sucesión de saltos de agua que alcanza hasta los 164 metros. Hay varias rutas senderistas. Nosotros hicimos la de las cascadas, que tiene los senderos bien marcados, con un desnivel de subida aceptable. Encontramos varios paneles informativos y una series de miradores y áreas de descanso. En general, es un paseo muy bonito y poco dificultoso.

Es una ruta circular que se puede hacer en poco mas de una hora. En total es una caída de agua en siete tramos con saltos de agua más o menos suaves. El entorno es el de un bosque de coníferas muy denso y hermoso, donde puedes escuchar el cantgo de los pajaros y fácilmente puedes cruzarte con alguna ardilla. En el camino de regreso se nos abre entre la foresta una bellas vista del pueblo de Triberg.

Cerca de la salida del parque hay un bonito restaurante, donde probamos la famosísima Tarta Selva Negra. Esta tarta está hecha de bizcocho de chocolate, nata y cerezas al licor. Esta buenísima y hay que probarla si viajas por aquí.

Dejamos Triberg alrededor de las cinco de la tarde. Ahora nos encaminamos hacia el lago Titisee. Se dice que su nombre proviene del general romano Titus, que pasó por la Alta Selva Negra y quedó prendado de la belleza de este lago. Este lago es el mayor lago natural de la Selva Negra con 2 kms de largo y 700 de ancho, alcanzando su mayor profundidad en los 40 metros. Esta a situado a una altitud de 858 metros y rodeado por los montes Hochfirst y Feldberg.

Pero a lo que realmente íbamos a este lago es a disfrutar del spa Titisee Badeparadies SchwarzwaldEsto es un auténtico paraíso de la relajación consistente en una serie de piscinas y área de spa, con saunas, masajes y baños fríos y calientes, todo dispuesto para el disfrute de cuerpo, mente y espíritu.

Ofrece diversos paquetes según el deseo de cada cliente. El horario de apertura es de 9:00 a 22:00 h. y esta abierto todo el año. En unas impresionantes instalaciones acristaladas junto al lago Titisee y rodeado de montañas. Nosotros cogimos el paquete de dos horas, que cuesta 29 €, que incluye la piscina del Palm Oasis y el Palais Vital. Hay la opción de día completo por 37 €, y otros paquetes con masajes y demás a precios superiores. Se puede consultar su página web para ver las distintas opciones:

http://www.badeparadies-schwarzwald.de

El Badeparadies se estructura en tres partes diferenciadas: El Palm Oasis, que es una enorme piscina en forma de Laguna Azul rodeada de palmeras y orquídeas. Un refugio del descanso con una temperatura permanente del agua de 33º. Tiene cinco piscinas minerales, Baños de Vapor, solarium al exterior y cabina de infrarrojos. También hay un bar donde poder tomar todo tipo de bebidas y refrescos. Tambien tumbonas para relajarse.

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El segundo espacio es el Galaxy Schwarzwald, que es un parque acuático con diversiones para todas las edades. Este espacio es ideal para familias con niños.

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Y el tercer espacio, para nosotros el mejor y la razón por la vinimos aquí, es el Palais Vital. Un área de bienestar que se encuentra en el nivel superior del Palm Oasis. Son 6.000 m2 con 10 saunas temáticas y 6 “piscinas vitales”. Esta zona es Free Textil, o lo que es lo mismo, nudista. Aquí tienes que despojarte del bañador y cubrirte solo con una toalla. Por razones lógicas no pudimos hacer fotos en estas estancias, con lo que me he permitido  escoger algunas de la página web para que podáis haceros una idea de lo incomparable del lugar.

Aquí también tenemos un bar a disposición donde poder disfrutar de zumos o tes para hidratarse. Asimismo, hay un solarium al aire libre con tumbonas para relajarse.

El funcionamiento del recinto es el siguiente: cuando pagas tu ticket te dan una pulsera electrónica que has de ponerte, te pueden suministrar también toallas y chanclas si no llevas. Luego accedes a la zona de vestuario donde hay unas taquillas para dejar tu ropa y pertenencias, saliendo solo con el bañador y la toalla. Hay que darse una ducha antes de salir a la zona de piscinas.

Primero llegamos al Palm Oasis, una gran laguna azul a 33º donde puedes disfrutar de baños relajados, también salir al exterior por un hueco en la piscina, tomar baños de vapor, etc.

De ahí pasamos al Palais Vital que está subiendo por unas escaleras en un lateral del Palm Oasis, Es preciso haber comprado el ticket que incluya este espacio para poder acceder. Lo primero es una sala donde has de quitarte el bañador y ya se puede acceder a la zona de saunas temáticas. Son saunas a diferentes temperaturas desde 45º, 60º, 70º, hasta 80º y 90º la que más. Puedes ir pasando de una a otra a tu gusto. Entre medio para los contrastes de temperatura hay duchas de agua fría y baños de hielo.

Unos monitores también ofrecen diversos programas de spa: como la sauna con miel, relajación con sonido o unos monitores que baten unas banderolas para mover el vapor. Para ello en unos paneles ponen cuando tienen lugar estos programas y en cual sauna.

Nosotros cogimos la de la miel. Te dan un vasito con miel, y no, no es para comérsela, sino para untársela por la piel. Se queda una piel muy suave y un rico olor a pestiños en al ambiente.

Después de las saunas, lo suyo es relajarse en las distintas piscinas vitales, que así le llaman. Son piscinas a distintas temperaturas y una que es un auténtico placer, con unos taburetes y bancos dentro del agua. Ideal para  la relajación de las parejas.

La verdad es que fue una extraordinaria experiencia. Se hizo de noche cuando salimos de allí. A la salida si te has pasado de hora o has consumido algo en las piscinas, se te cargará el suplemento al pasar la pulsera electrónica por el control de caja.

Realmente salimos flotando de allí, y nos imaginábamos la experiencia que debería ser estar aquí en invierno con la vista de las montañas nevadas, mientras te bañas a una temperatura tropical.

Eran ya cerca de la diez de la noche cuando tomamos el camino de regreso a Friburgo. Hubo algún problema para llegar porque encontramos una carretera cortada por obras y el navegador insistía en que tiráramos por allí sin dar otra alternativa. Con lo que dimos un par de vueltas para llegar al mismo sitio. Por fortuna encontramos un coche de policía y le preguntamos por donde teníamos que tirar para llegar a Friburgo, indicándonoslo perfectamente en inglés.

Con todo ello llegamos a Friburgo cerca de la once de la noche y había que cenar. Así que no nos complicamos la vida y comimos en el Mc’Donalds que vimos por la mañana junto a la Puerta Martinstor.

Y así, terminamos en día, en las tranquilas y silenciosas calles de Friburgo a esas horas de la noche.

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