Día 7º: 21 Ago: Romantische Strasse II: Augsburg – Rothenburg o.d.T.

RUTA DEL DIA:

Augsburg – Donauwörth: 54 kms.

Donauwörth – Harburg: 12,1 kms.

Harburg – Nördlingen: 20,6 kms.

Nördlingen – Wallerstein: 6 kms.

Wallerstein – Dinkelsbühl: 30 kms.

Dinkelsbühl – Feuchtwangen: 12,7 kms.

Feuchtwangen – Rothenburg o.d.T.: 37,6 kms.  TOTAL DE KMS: 173

Después de desayunar en una cafetería frente al Hostel en el que nos alojamos, nos dispusimos a visitar la ciudad de Augsburg, una de las ciudades más antiguas de Alemania. Como la gran mayoría de las grandes ciudades alemanas, fue también duramente castigada por la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, tiene algunas cosas interesantes que ver. Así esta ciudad tiene una estrecha relación con la historia de España, en particular con el reinado del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Pues el reinado de este importantísimo monarca fue ampliamente financiado por la rica familia Fugger, que estaba asentada en esta ciudad.

Esta familia fue capaz de amasar una inmensa fortuna con el control de importantes rutas comerciales que abarcaban desde el Mar Adriático al Mar del Norte, y desde el Atlántico hasta Europa del Este.

Además esta familia se buscó un hueco en la historia por ser los primeros en crear el primer proyecto de vivienda social del mundo; el “Fuggerei”. Fue Jacob Fugger, “el rico” quien diseñó en 1516 estos bloques de viviendas para gente necesitada de la ciudad. Para poder habitar en estas viviendas los requisitos exigidos eran ser ciudadano de Augsburgo, mantener la fe católica, tener una buena reputación, poder demostrar cierta precariedad sin culpa propia…

Fue reconstruido tras la Guerra Mundial, y aun hoy en dia es habitado por familias con pocos recursos. Fuggerei consta de ocho calles y cuenta con 147 apartamentos de 60 metros cada uno, incluyen tres habitaciones con cuarto de baño y dicen que sólo deben pagar un euro al año y rezar por la familia Fugger cada día. También hay una capilla, una fuente, muralla y tres puertas de acceso. Es como una ciudad dentro de la ciudad.

Aquí vivió el bisabuelo de Mozart, arruinado tras aceptar enterrar a un verdugo. El padre de Mozart, Leopoldo, también nació en esta ciudad.

Es posible visitar una de las viviendas, para así hacernos una idea de como era la vida en este peculiar barrio. Las viviendas se componen de cocina, salón, habitación grande y habitación pequeña.

Junto a las viviendas del Fuggerei, se encuentra un Bunker construido durante la Segunda Guerra Mundial, que también es visitable.

Dentro hay una exposición que explica como era el funcionamiento de estas estructuras y muestra fotos de la ciudad tras los bombardeos que sufrió en 1945. También podemos ver objetos como mascaras antigases o documentos de la época.

La otra visita imprescindible de Augsburg es la Catedral. Esta catedral data del siglo XI, con posteriores añadidos góticos del siglo XIV. Se trata de una basílica de tres naves, la del medio  de estilo románico. Posee dos coros, uno, el occidental de estilo románico. Y el otro, el oriental de estilo gótico.

Del exterior destaca la puerta gótica, del siglo XIV, que muestra en su tímpano pequeñas esculturas que se refieren a los apóstoles y la vida de la Virgen María. En la plaza exterior de la catedral, se pueden ver resto de la desaparecida Iglesia de San Juan, del siglo X.

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Se puede visitar la catedral salvo en los momentos de servicio, una vez que hayan finalizado puedes pasear por toda la catedral, introducirte en las diferentes puertas que te llevarán a pequeñas capillas de diferentes siglos, a un pasillo donde podrás ver las esquelas de múltiples personas que parecen obras de arte y, para finalizar, no dudeis en bajar a la cripta donde podemos encontrar pura historia en forma de columnas y techos con imágenes que van conociendo el paso de los años. También podrás ver una “Madonna Románica” del año 1300.

Muy bello es también el claustro con una bella galería acristalado y un cuidado jardín.

Después de la visita a la Catedral, retornamos al Hostel para tomar el coche y continuar nuestra ruta por la Romantische Strasse.

Tenemos que recorrer casi una hora, 55 kms, para llegar a la primera localidad que íbamos a visitar en este, nuestro segundo día por la Ruta Romántica. Se trata de Donauwörth. Conocida como la “Perla del Danubio Bávaro“, se encuentra en la confluencia de los ríos Danubio y Wörnitz. Fue un antigua ciudad libre imperial, pero perdió su estatus con la derrota de las tropas de Baviera.

Ciudad de traza medieval, su mayor atractivo lo constituyen las imponentes casas patricias que se ubican sobre el eje principal de casco antiguo, en la calle Reichsstrasse. Esta calle es considerada como una de las más bellas del sur de Alemania.

Al final de esta calle se encuentra la Fuggerhaus, que es un excelente ejemplo de la arquitectura renacentista del siglo XVI, con la decoración de trampantojo.

Llegamos también hasta la Rieder Tor, la única torre de entrada que queda de las cuatro que tenía la ciudad en su antigua muralla. Se llega hasta la torre cruzando un puente sobre un canal del rio Wörnitz.

Después de un buen rato paseando por la ciudad admirando sus coloridos edificios, bonitos rincones y jugueteando con una escultura móvil en la Reichsstrasse, continuamos la ruta.

Doce kilómetros mas adelante llegamos hasta Harburg. Este pueblo situado sobre el escarpado valle del Wörnitz, posee uno de los castillos más impresionantes de la comarca, al estar en un envidiable estado de conservación.

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El mismísimo Michael Jackson se encaprichó de este castillo al que consideraba “el castillo de sus sueños”, intentando, sin éxito, comprarlo. Hoy en día el castillo es un Hotel, y se puede entrar a ver su patio de armas.

Estando en el castillo nos cayó encima una enorme tormenta, que nos puso chorreando. Corrimos hasta el coche y dejamos la pequeña población no sin antes admirar las vistas que se ven desde la carretera, conforme nos alejamos.

La siguiente localidad a visitar es una de las más interesantes de la Ruta Romántica. Se trata de Nördlingen, una ciudad medieval de más de 1.100 años de historia, de forma circular y perfectamente conservada.

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La curiosa razón de su forma circular radica en el aprovechamiento del cráter provocado por la caída de un meteorito hace 15 millones de años. La muralla que rodea completamente la ciudad consta de cinco puertas y once torres defensivas perfectamente conservadas.

Lo primero que hicimos al llegar  Nördlingen, fue subir a la muralla y dar una vuelta completa a la ciudad. Las vistas a esa altura, de la ciudad son perfectas. Nos pudimos hacer una perfecta idea de como son las viviendas de esta ciudad, ver sus terrazas, huertos privados y patios ajardinados, así como los bellos edificios de traza medieval.

Se retiraron las nubes y la tormenta, y quedó un espléndido día soleado ideal para pasear por esta bonita ciudad. Tardaríamos sobre una hora en dar la vuelta completa a la muralla.

Después, nos encaminamos hasta la Iglesia de San Jorge, cuya torre, conocida como “Daniel” domina la ciudad. Se puede subir a esta torre de 90 metros de altura desde donde podemos ver las mejores vistas de la ciudad y comprobar realmente su curiosa forma circular.

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Sin lugar a dudas vale la pena subir hasta todo lo alto de la torre para ver las vistas.

Almorzamos en un bar cercano a la plaza del mercado, donde pudimos ver una curiosa fuente de hierro con esculturas que hacen referencia a los distintos oficios cuyos productos se comercializaban en la Edad Media en este lugar.

Muy bonito es también el edificio del Ayuntamiento de Nördlingen. En el edificio, del siglo XIV, con bastantes añadidos posteriores, destaca sobre todo la bella escalera lateral con elementos góticos y renacentistas. Muy cerca, bajo la escalera, no hay que perderse un curioso bajo relieve con un personaje sarcástico conocido como ‘el espejo de los tontos’ con un lema debajo que reza: “Ahora somos dos tontos“.

Tras el almuerzo, regresamos a nuestro coche para continuar nuestra ruta, eso si con la agradable sensación de haber podido conocer esta preciosa localidad.

Muy cerca, a 6 kms., se encuentra nuestra siguiente parada, Wallerstein. No nos detuvimos demasiado en esta localidad, de estilo renacentista, donde se puede destacar la Columna de la Santísima Trinidad, una de las tres que hay en toda Alemania, y la Iglesia de San Alban, con un interior de estilo bizantino.

También en Wallerstein se encuentra el Castillo de los Príncipes de Oettingen, y en un ala de este edificio la fábrica de cerveza, Fürst Wallerstein.

En el centro del pueblo podemos ver, como curiosidad, una inmensa roca de 65 metros, conocida como la Wallersteiner Rock, producida por el meteorito de Nördlingen.

Como dije antes no nos detuvimos mucho tiempo en Wallerstein y continuamos hasta la siguiente parada, Dinkelsbühl. Es esta otra preciosa localidad medieval, donde destacan sus coloridos edificios con entramados de madera y sus calles empedradas. Data este pueblo del siglo XIII, y conserva unas dieciocho torres y puerta como las de Wornitz, Segringen, Nordlingen o el Molino municipal.

Posee también una magnifica catedral, la Catedral de San Jorge de estilo gótico.

Es un pueblo para pasear, para detenerse en cualquier rincón y admirar la belleza y originalidad de sus grandes casas medievales.

Pero había que continuar, ya empezaba a caer la tarde cuando llegamos al penúltimo destino de nuestra ruta del día, Feuchtwangen. Otra pequeña localidad medieval construida en el siglo XII entorno a un Monasterio Benedictino, del que se conserva la iglesia del monasterio, o Stiftskirche. Conserva también restos de la muralla original, aunque muchas partes de ella se han ido perdiendo a lo largo de la historia.

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Es interesante ver la fuente de hierro Rohrenbrunner, con la estatua de Minerva, diosa protectora del comercio, en la plaza del mercado. Este tipo de fuentes de hierro es muy común en esta región, pero esta es particularmente bella.

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A estas horas de la tarde el pueblo estaba prácticamente vacío. Nos tomamos un te y un pastelito en un bar que estaba a punto de cerrar y sin más dilación nos encaminamos hacia Rothenburg Ob der Tauber, la bellísima y emblemática localidad donde pernoctaríamos esta noche.

Esta localidad esta a 37 kms de Feuchtwangen y sería algo más de las 9 de la noche cuando llegamos al hotel donde íbamos a dormir esta noche. Se trataba del Hotel Gasthof zur Linder, un típico hotel bávaro. El precio de una buena habitación doble con baño incluido, 57,00 €. El desayuno buffet costaba 11,00 €.

El hotel tiene un restaurante con buena pinta, pero cuando llegamos el cocinero se encontraba recogiendo bártulos para irse. Preguntamos en la recepción si podría prepararnos algo para comer, pero el tipo se negó con un despreciativo gesto. Muy mal por su parte, pues en este pueblo ya no había nada abierto. Nos dijo el recepcionista que intentáramos en un italiano que había cerca, pero también tenia cerrada ya la cocina.

Cuando ya casi nos resignábamos a no poder cenar esa noche, nos encontramos en la plaza mayor del pueblo una feria del vino de la zona, con varios stands donde poder degustar el vino local, y comer productos típicos de la región. Cenamos una riquísima sopa gulash (de carne) y una macedonia de frutas regadas con un buen vino.

Para nosotros, que ya estábamos bastante agotados del día de viaje, encontrar esto fue una autentica bendición hasta el punto que con la alegría aportada por el vino y la música del ambiente, nos animamos bastante y pasamos un rato estupendo. Hasta las 22:30 horas en que se acababa la fiesta.

En ese momento, se acabó la música y todo el mundo fue a devolver los cubiertos, vasos, jarras, platos y tazones a un mostrador donde te devuelven el deposito monetario que has de pagar al retirar las comandas. Este habito es muy común en Alemania. Así, si tu pides una cerveza pagas la cerveza propiamente, y has de entregar un depósito (de 2 a 5 euros) por el recipiente, que se te reintegra cuando devuelvas el vaso.

Una gran idea, porque se evita la pérdida de los vasos o dejarlos regados por toda la plaza, con el trabajo extra de los camareros de recorrerla buscando los mismos.

Y además disfrutas de la cerveza o vino en un buen recipiente de cristal y no en los cutres vasos de plástico, que se pueden encontrar en las fiestas de este tipo que se celebran en España.

Después de entregar nuestros vasos y con el simpático “puntito” cogido por los vinos degustados, regresamos al Hotel donde descansamos espléndidamente como dos angelitos.

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