Día 13º: 14 Ago: RIGA

Después de disfrutar del buen desayuno buffet que nos sirvieron en el Hanza Hotel, nos dispusimos para visitar la capital de Letonia. Aunque Riga es una ciudad grande (casi 700.000 habitantes), lo cierto es que sus atracciones turísticas más destacadas se sitúan en el centro o cerca del centro, por lo que es fácil visitarlas a pie.

Riga conserva muchos edificios erigidos en estilo Art Nouveau, que contrastan con otros de madera, y otros totalmente actuales, sobretodo en los barrios cercanos al centro histórico. Lamentablemente muchos de ellos no están muy bien conservados, especialmente en las calles que quedan fuera de la Ciudad Vieja o Centro Histórico, pero aun así no dejan a nadie indiferente. Nos llamó también bastante la atención la mala calidad del asfalto de las calles de Riga, con muchos baches y bultos.

Cerca del Hotel se encuentra el gigantesco edificio de la Academia de las Ciencias. Una muestra de la arquitectura soviética de después de la Segunda Guerra Mundial. Los locales lo conocen como “la tarta de cumpleaños de Stalin”, ya que en un principio su imagen iba a decorar la fachada.

Desde nuestro hotel al centro de la ciudad se podría ir andando, pero sería haciendo una importante caminata, más aun por una zona poco atractiva turísticamente. Así que decidimos coger el coche. Aparcar por los alrededores del centro histórico de Riga, no es fácil. Todas las plazas de aparcamiento son de pago. Hay unos parkímetros y en algunas zonas el tiempo está limitado a un corto espacio de tiempo.

Finalmente, aparcamos cerca de la Torre de la Polvora. Pusimos monedas para un par de horas de estacionamiento, con la intención de “recargar” cuando pasara el tiempo.

La Torre de la Pólvora, o Pulvertornis, es la única que queda en pie de las 18 que conformaban las murallas de la ciudad. Se construyó en el siglo XIV, aunque ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones y su apariencia actual es fruto de una reforma realizada a mediados del siglo XVII. La Torre de la Pólvora tiene forma cilíndrica y mide más de 25 metros de altura. En la actualidad alberga, junto al edificio anexo, la sede del Museo de la Guerra de Letonia.

Continuando nuestro paseo, nos encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, situada en una bonita plaza con los característicos edificios de colores que hay por todo la Ciudad Vieja de Riga.

En los alrededores se encuentra también el Castillo de Riga. La residencia oficial del Presidente de Letonia, la sede del Museo Nacional de Historia del país y uno de los monumentos más significativos de la ciudad.

El Castillo fue construido en 1330 como fortaleza por los Hermanos de la Espada, una orden militar de corte similar a los Caballeros Templarios.

A lo largo de su existencia ha sufrido varias reformas, la última de ellas a principios del siglo XX. En la actualidad se encuentra en obras tras los daños sufridos en un grave incendio sucedido en el año 2013.

La mejor forma de visitar la Ciudad Vieja de Riga, es perderse por sus callejuelas descubriendo encantadores rincones, con edificios “Art Nouveau” intercalados con otros de traza medieval.

Entre los muchos edificios de interés que hay en la ciudad podemos destacar los siguientes:

La Casa de los Gatos se sitúa en el número 10-12 de Meistaru iela. Fue construida en 1909 por el arquitecto Friedrich Scheffel y debe su peculiar nombre a los dos gatos negros del tejado.

Cuenta la leyenda que el dueño de la casa, un mercader letón, mandó colocar estas figuras en el tejado en venganza por no haber sido admitido en el Gran Gremio, que por entonces estaba formado sólo por comerciantes alemanes. Los gatos, con el lomo arqueado y la cola hacia arriba, apuntaban burlonamente hacia la sede de la asociación, situada en frente.    

Tiempo después y tras una larga batalla legal, el mercader consiguió entrar en el Gremio y modificó la posición de los gatos.

Este edificio se encuentra junto a la emblemática Plaza Livu. Esta bonita plaza es una buena muestra de los contrastes que podemos encontrar en la ciudad. Edificios construidos hace varios siglos se mezclan con otros de reciente construcción, debido a que este lugar fue muy dañado durante la Segunda Guerra Mundial y muchos de los antiguos edificios no se reconstruyeron.

Otra imponente plaza es la de la Catedral o Doma Laukums. Pudimos pasar largo tiempo admirando los bonitos edificios que la circundan.

Como se deduce del nombre de la plaza, el edificio más importante es la Catedral protestante de Riga, uno de los monumentos más destacados y reconocibles de la ciudad.

Fue construida en el siglo XIII, aunque ha sufrido varias reformas a lo largo de los siglos, y es la iglesia medieval más grande de los Países Bálticos. El interior es bastante austero, como corresponde a una iglesia luterana.

Uno de sus elementos más destacados es el órgano que se encuentra en su interior, que data de finales del siglo XIX y que en el momento de su fabricación era el más grande del mundo.  Lo mismo puede decirse de su monumental púlpito.

La Catedral de Riga ha estado estrechamente unida a la música desde hace siglos y, en la actualidad, cuenta con una extensa programación de conciertos para prácticamente todos los días del año. La entrada a estos conciertos, que suelen celebrarse al mediodía o a las 7 de la tarde, tiene un precio de unos 10 euros. Del mismo modo la visita a la catedral a las 12:00 incluye un pequeño concierto de órgano.

Extraordinario es también el claustro, desde donde se puede apreciar la mezcla de estilos románico, gótico y barroco que tanto llama la atención d este edificio.

Hay que fijarse también en el pequeño templete adosado al claustro, donde se encuentra la pila bautismal.

También a lo largo del claustro se encuentran algunos objetos curiosos, como la antigua veleta que remataba la torre de la Catedral, un gallo, o las bellas esculturas junto a las vidrieras.

Otra preciosa plaza se Riga, es la que conforma el lugar donde se ubica la Iglesia de San Pedro, en letón Svētā Pētera Evaņģēliski luteriskā baznīc . De confesión luterana, es una de las iglesias más conocidas de Riga. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque de esa época ya no quedan apenas restos.

En el siglo XV se creó un santuario y se remodeló la iglesia para que quedara unida a este santuario. En esa época se añadió un campanario octogonal. En el siglo XVII se construyeron una nueva fachada y otra torre, además de realizarse otras reformas. Pocos años más tarde, un incendio provocado por un rayo, forzaría una nueva remodelación. Finalmente, durante la II Guerra Mundial, el fuego de artillería destruyó totalmente la iglesia. Tras muchos años de obras, el templo volvió a abrirse en 1991

Junto a la iglesia se encuentra una curiosa escultura dedicada al tradicional cuento alemán de “Los Músicos de Bremen. de los hermanos Grimm.
La explicación de la presencia de este monumento es sencilla: Riga fue fundada en 1201 por un alto eclesiástico procedente de Bremen, Albrecht von Buxthoeven, que fue el primer obispo de Livonia y que al año siguiente fundó también la orden militar de los Fratres militiae Christi, más conocidos como Hermanos de la Espada o Caballeros Portaespadas, los cuales fueron decisivos en las denominadas Cruzadas del Norte para la cristianización de los pueblos paganos del Báltico oriental.

La obra de la escultora Krista Baumgaertel, fue un regalo que la ciudad de Bremen hizo, en 1990, a la comunidad wesfaliana que hermana la capital letona con la ciudad alemana de Ense (Westfalia del Norte).

Frente a la iglesia de San Pedro se encuentra la Iglesia de San Juan o Sveta Jana. Se construyó en 1234 como capilla del claustro de un monasterio dominico y quedó devastada durante las luchas del siglo XV entre la Orden Livonia y la ciudad. La puerta principal y el pórtico son los únicos elementos originales; el resto se reconstruyó en estilo gótico, incluida la nave de ladrillo rojo, un ábside, el coro y una torre.

Junto a esta iglesia hay una puerta que da acceso a un patio interior donde se puede ver uno de los pocos restos de la antigua muralla medieval de la ciudad vieja de Riga.

Otro de los restos de la antigua muralla medieval es la llamada Puerta Sueca, unica que se conserva de la antigua ciudad amurallada. Fue construida a finales del siglo XVII para dar acceso a la ciudad a los soldados suecos del cuartel de Santiago. La Puerta Sueca une la calle Torna con la calle Aldaru.

Muy cerca se encuentra la calle Rozena, la más estrecha de la ciudad, y donde se pueden estirar los brazos y tocar las paredes de los edificios a ambos lados de esta.

Otra imagen imperdible de la ciudad son las casas llamadas Los Tres Hermanos, en la calle Mazā Pils iela 17. Deben su nombre a una leyenda que indica que fueron construidas por tres miembros de una misma familia. Aunque no sabemos cuánta verdad habrá en esa leyenda, porque las casas fueron construídas en diferentes siglos, siendo la blanca la más antigua (se construyó sobre 1490), y la verde la de construcción más reciente (siglo XVII).

El primero o hermano mayor (el edificio blanco) fue construido en el siglo XV. El segundo o hermano del medio, data del año 1646, es el más espléndido, en cuanto a la ornamentación de la fachada, de estilo manierista holandés, y se supone que era quizás el más rico. En la puerta hay una inscripción sobre piedra, añadida en 1746, que dice: “Soli Deo Gloria”. Ojo que mucha gente se va pensando que es de esta fecha porque es lo que se ve más.   
              El tercero y más joven de los hermanos, el de color verde, fue construido a finales del siglo XVII y es el más estrecho de los tres. En la fachada destaca una máscara que protege el edificio de los poderes del mal.

El que tal vez sea el edificio más icónico de Riga es la Casa de las Cabezas Negras. Lamentablemente una de sus fachadas estaba siendo restaurada y no pudimos apreciar toda su belleza en plenitud. Se encuentra muy cerca de la Iglesia de San Pedro.

Construida en 1334, fue el lugar de reunión de la sociedad de las Cabezas Negras, a la que pertenecían comerciantes solteros locales y extranjeros. Estas reuniones servían a los integrantes para conocer el estado del comercio en la zona. Aun existe esta asociación en Alemania. El exterior es precioso y se ha convertido en uno de los iconos de Riga. Es una pena que actualmente no pueda visitarse por dentro. En Letón: Melngalvju nams, es uno de los edificios más representativos del casco antiguo de Riga.

Frente a este edificio se encuentra el Ayuntamiento de Riga. EL primer ayuntamiento se construyó detrás del actual en 1226. La Plaza del Ayuntamiento se menciona ya en 1334, era un edificio no muy grande con un techo a dos aguas muy alto, con dos pisos, en el primer piso había tiendas. En la fachada había una galería con balcones y una escalinata. Desde los balcones se leían los anuncios y leyes a los ciudadanos, desde 1575 tocaban músicos.En el siglo XVI fue reconstruido, se amplió el segundo piso (1576 – 1798) y se construyó la torre con galería en 1596. El actual aspecto tiene es de estilo manierista con pórticos de estilo toscano y una torre barroca.

En el centro de la plaza se encuentra la estatua de la Justicia de 1757. Durante un tiempo en esta plaza se ubicó la Universidad de Riga.

Junto a la plaza del Ayuntamiento se encuentra la plaza donde cenamos la noche anterior. Un sitio acogedor lleno de restaurantes con terraza muy típicos.

Sin embargo, para almorzar elegimos otro lugar. El Restaurante Lido, que se encuentra en la Plaza de la Estación de Riga. Teníamos que recoger el coche ya a riesgo de recibir una multa por exceso de aparcamiento. Así que con el coche nos dirigimos hacia este restaurante y aparcamos en una área con una hora de limitación de estacionamiento.

Los Restaurantes Lido, son una cadena que tiene varios repartidos por la ciudad. Sirve un espectacular almuerzo buffet a muy buen precio. Donde ofrecen una gran variedad de platos de cocina letona, con carnes a la brasa por 2 o 3 euros.

Como no podía ser de otro modo, almorzamos estupendamente y despues de ello volvimos al coche para ir a visitar el Museo Etnografico de Riga, que se encuentra a las afueras de la ciudad.

En letón: Latvijas Etnogrāfiskais Brīvdabas Muzejs, es uno de los museos al aire libre más antiguos de Europa.

A través de 118 edificios originales, procedentes de todas las regiones del país y construidos entre el siglo XVII y 1930, y los objetos contenidos en ellos, el visitante podrá conocer cómo era la vida cotidiana de los campesinos, artesanos y pescadores letones.

Los edificios permanecen abiertos de 10 a 17 h y en verano hasta las 20 h. La entrada cuesta 4 euros, con un descuento si se entra despues de las 17 h.

El primer edificio que visitamos fue la Iglesia de Madera, donde llaman poderosamente la atención los frescos del techo y las tallas del púlpito y altar mayor.

El resto de edificios recrean granjas, casas de labor y almacenes, donde podemos hacernos cuenta del modo de vida que tenían estas personas que vivieron aquí hace siglos. Entre los siglos XVII y mediados del XX.

Todo el museo se enclava en un precioso entorno natural, rodeado de bosque con un tamaño de 87 hectareas. Se sitúa a orillas del lago Jungla.

Aunque a la entrada te dan un mapa para ubicarte, no hay una ruta establecida. Todo consiste en pasear y entrar y salir de las distintas casas que se encuentran por el camino.

Casas con tejados cubiertos de vegetación para aislar del frío, una sauna rustica, un gran almacén junto al lago con una hermosa colección de baules antiguos, … Es mucho lo que se puede ver en este Museo.

Después de pasear un buen rato y tomar un té con unas porciones de tarta en una cabaña que funciona a modo de cafetería, regresamos a Riga, para continuar paseando por esta hermosísima ciudad.

De vuelta a la ciudad pasamos junto a la Catedral Ortodoxa. Este templo fue construido a finales del siglo XIX, durante la época en la que Letonia formó parte del Imperio Ruso, y fue uno de los edificios más destacados del momento, gracias en gran parte a sus valiosos iconos, muchos de los cuales fueron pintados por Vasili Vasílyevich Vereshchaguin, uno de los pintores rusos más renombrados.

Es Riga una ciudad de rincones, de sorpresas a cada esquina, donde no te cansas de pasear. Encontramos una preciosa taberna medieval, tienda con preciosos muñecos de trapo, reloj de arena en la fachada de uno de sus edificios, fachadas de múltiples colores y estilos, puertas elegantes, …

Una ciudad en definitiva que no deja indiferente y que no se olvida. Se fue acercando la noche, y por consiguiente la hora de cenar. Elegimos una típica taberna medieval terminamos este precioso día en Riga brindando con unas buenas cervezas y, como no podía ser de otro modo con un nuevo chupito de Bálsamo de Riga.

Y ya después de la cena, nos fuimos retirando hacia nuestro hotel, que el regusto de haber visitado una hermosa ciudad de la que teníamos pocas referencias y que nos sorprendió muy gratamente.

Pasamos por ultima vez frente a la majestuosa iglesia de San Pedro, ya de noche con las calles vacías, fuera del bullicio del día y la plaza del Ayuntamiento con la Casa de las Cabezas Negras, para coger el coche y llegar a nuestro hotel para descansar de la visita de tantos bellos rincones.

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