Dia 4º: 18 de julio. BUCAREST – BRASOV

Ruta del día: Bucarest Nord – Brasov. En tren: 2 h 54 min. 

En el cuarto día de nuestro viaje nos marcamos como destino la ciudad de Brasov. Para llegar hasta allí tomamos un tren en la estación de Bucarest Nord, a las 8:30. Y llegamos a Brasov a las 11:24, completando un viaje de 2 horas y 54 minutos.

Debemos decir que los trenes en Rumanía, sin ser unas maravillas de Alta Velocidad, están bien, algo antiguos pero en perfectas condiciones y bastante puntuales. La única pega que se le puede poner es que la red ferroviaria no está muy desarrollada, y no llega a todos sitios, aunque en trayectos desde y hasta Bucarest si está bien comunicada. 

Braşov se sitúa al Sureste de la región histórica de Transilvania, en el centro del país, a unos 166 kilómetros de la capital nacional Bucarest, en el punto donde la Depresión de Braşov se encuentra con los Montes Cárpatos. El municipio Braşov fue a través de los siglos una de las más importantes, poderosas y florecientes ciudades de su región. Gracias a su posición geográfica y a su infraestructura, permite el desarrollo de muchas actividades económicas y culturales.

Hoy en día tiene algo menos de 300.000 habitantes. En el camino hacia Brasov podemos admirar bellos paisajes cada vez más montañosos conforme nos acercamos a la ciudad de Brasov junto a la imponente cordillera de los Cárpatos. 

Aunque se han encontrado en las proximidades de Brasov restos arqueológicos desde el neolítico, no se considera hasta el año 1203 año “en el cual empezó la construcción de Braşov”. En 1211 a través de un documento del rey húngaro Andrés II de Hungría se comprueba que los Caballeros Teutones se asentaron en Ţara Bârsei y parece que edificaron la fortaleza Braşovia, del monte Tâmpa.

Posteriormente en 1228 se creó un monasterio de monjas junto a lo que posteriormente será la Iglesia Negra, monumento más emblemático actualmente de la ciudad.

En el 15 de noviembre de 1987 los trabajadores de Braşov se rebelan en contra del régimen comunista. Todo empezó en la Empresa de Autocamiones, donde los trabajadores estaban descontentos por no recibir sus sueldos y por el empeoramiento general del nivel de vida (era la década de la así llamada “racionalización”). Se juntaron a ellos trabajadores de otras empresas y gran parte de la población de la ciudad. La rebelión fue suprimida por las fuerzas comunistas y sus líderes fueron encarcelados, torturados e incluso deportados.

Entre el 22 y el 25 de diciembre de 1989 tiene lugar la Revolución. En Braşov hay violentas revueltas, que terminan con muchas víctimas. Debido a estos hechos se le otorgó el título de “ciudad martir” en recuerdo a la lucha del pueblo de Brasov en busca de la libertad contra el cruel gobierno de Ceaucescu.

Una de las primeras cosas que se ven cuando te vas acercando a Brasov es el enorme letrero “BRASOV” en lo alto de la colina de Tampa que domina toda la ciudad, emulando en este aspecto a Hollywood, como tantas veces hemos visto en un sinfín de películas americanas. 

Aunque la ciudad de Brasov es bastante extensa, su casco histórico es reducido y se puede visitar fácilmente caminando.

Nos alojamos en el albergue juvenil con el evocador nombre de “Rolling Stone Hostel”, 18 € por persona y noche en habitación doble. Nuestra habitación era amplia y confortable con un baño muy grande con ducha y un jacuzzi, aunque este no funcionaba. Una amable y simpática chica nos invitó a descalzarnos para entrar en la recepción ubicada en un salón con suelo de madera, y nos proporcionó planos de la ciudad y nos explicó, en inglés, cuales eran los lugares de más interés para visitar.

También nos informó de la posibilidad de realizar una excursión nocturna por los bosques de los alrededores en la que nos garantizaba la posibilidad de avistar osos. Excursión que podía ser interesante y que nosotros no realizamos por cuestión de tiempo.

Y es que la situación geográfica de la ciudad la hace ideal como punto de estancia para cualquier tipo de vacaciones en Rumanía. Braşov se encuentra a una distancia razonablemente cercana de las principales atracciones rumanas: los balnearios del Mar Negro, los hermosos e interesantes monasterios de la Moldavia septentrional, la increíblemente preservada región noroccidental de Maramureş con sus iglesias centenarias en madera.

La ciudad también es considerada la capital de las montañas de Rumanía, con su estación de invierno de Poiana Brasov. Además de todo esto, también se le considera la ciudad más amistosa del país.

El centro neurálgico de la ciudad es la Piata Sfatului, o plaza del consejo, también conocida como del mercado. En el centro de la Plaza se levanta dominante la Casa Sfatului. A principios del siglo XV acogió el gremio de curtidores y posteriormente el consejo de los cien ediles, de donde ha derivado su actual nombre. Actualmente se encuentra ahí la Oficina de Turismo y el Ayuntamiento de la Ciudad. 

El centro de Brasov es peatonal, elegante y lleno de tiendas de estilo occidental: restaurantes, grandes almacenes, librerías bien surtidas, heladerías, boutiques… y una plaza mayor presidida por el antiguo ayuntamiento y rodeada de terrazas al aire libre que invitan a sentarse y ver pasar a la gente. Aquí, como en toda Rumania podemos tener la oportunidad de disfrutar de la sabrosa gastronomía rumana en excelentes restaurantes a un precio muy asequible.

 Como principales monumentos se pueden destacar: La Biserica Neagră (Iglesia Negra), Construida por la comunidad de sajones transilvanos durante la década de 1380, la iglesia es hoy el mayor monumento religioso en estilo gótico del país y del Sudeste de Europa. Siendo el mayor edificio de culto religioso entre Viena y Estambul, la iglesia cuenta con 89 metros de largo y una altura total de 65 metros. La Iglesia Negra cuenta también con una campana de seis toneladas de peso, la mayor de Rumania, un impresionante órgano de 4000 tubos que puede escucharse durante los conciertos semanales, y una rica colección de alfombras de Anatolia. 

 La Biserica Sf. Nicolae (Iglesia de San Nicolás), que es un templo ortodoxo–rumano que data del siglo XIII y que fue construido inicialmente en estilo gótico. Construida inicialmente en estilo gótico, la iglesia sufriría diversas transformaciones en el barroco. En el siglo XVIII, el plano de la iglesia fue aumentado con la adición de una capilla y un portal.

La Catedral Ortodoxa, construida en 1858 por Bartolomé Groaveri Dean Baiulescu y levantada por suscripción publica de los vecinos griego-ortodoxos de la ciudad. Al igual que otras iglesias ortodoxas del centro de Brasov, su portada principal no da a la calle sino a un patio interior. 

Brasov conserva restos de lo que fue una ciudad amurallada, y algunas puertas de acceso. De entre ellas destaca la Puerta de Caterina, de 1559 y única puerta del castillo que aún se conserva. Construida en estilo renacentista, en una planta cuadrada con torres en las esquinas, estuvo equipada con un puente que cruzaba sobre la acequia que abastecía de agua de la ciudad. 

Como curiosidad, en Brasov se encuentra la calle más estrecha de toda Europa del Este, La calle Porta Schei, o traducido la calle cuerda. Su anchura varía 111 y 135 cm de ancho y unos 80 m de largo. Aunque lleva el título Calle, la calle cuerda es en realidad un corredor para uso de los bomberos. Sin embargo, se ha convertido en una verdadera atracción para los turistas. La calle ha sido restaurada después de verse seriamente afectada por un incendio en 2003. 

 De la antigua fortaleza medieval que rodeaba la ciudad se conservan algunos bastiones de los que el más interesante es el Bastionul Tesatorilor (el Bastión de los tejedores) – construido en 2 etapas 1421 -1436 y 1570-1573. Es el mejor conservado de los 7 que la ciudad tuvo, en el siglo XVII. Durante la temporada estival, en el tribunal del Bastión se organizan conciertos sinfónicos y de cámara. Junto al bastión se encuentra el Club de Tenis de Brasov, en un precioso edificio de madera. 

Cerca de aquí se encuentra el teleférico que lleva a la colina de Timpa desde donde se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad, junto al gran letrero de Brasov. También se puede llegar hasta aquí caminado a través de un empinado sendero. 

Desde aquí podemos ver en la colina al norte de la ciudad como reluce la Torre Blanca, a la que se llega subiendo unos 200 escalones. Torre semicircular, de cuatro niveles, terminada en 1494 y a la que se accede por una escalera de madera, desde donde también se ven unas bonitas vistas de Brasov. 

Después de disfrutar de estas maravillosas vistas, poco a poco fue cayendo la tarde. Era hora de cenar, y después de la cena de disfrutar del encanto de Brasov por la noche con sus calles ligeramente iluminadas. Tomar una copa en alguna de sus terrazas y volver al hotel caminando por sus tranquilas y silenciosas calles, escuchando el suave sonido de los pasos al caminar. 

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