DIA 3º: 4 AGO: HELSINKI, TURKU, RAUMA, TAMPERE

Ruta del día:
– Helsinki – Turku: 168 kms.
– Turku – Rauma: 91 kms.
– Rauma – Tampere: 142 kms.
TOTAL: 401 kms.

El tercer día de nuestro viaje nos reservaba una larga ruta de 400 kms. Para ello, alquilamos un coche, que mantendríamos durante los siguientes cinco días. De la compañía Add Car. Un Ford Fiesta durante cinco días nos costó 290,00 €. 
La oficina se encuentra cerca del aeropuerto, concretamente en el Airport Hotel Bonus. Y para llegar allí, tomamos un autobús cuya parada estaba muy cerca de nuestro Hostal, el 614, que en menos de media hora nos dejó frente a este hotel. Despues de recoger el coche, regresamos a nuestro Hostal por el equipaje y comenzamos la ruta del dia, en dirección a Turku, que se encuentra a 168 kms de Helsinki. 
En aproximadamente dos horas, llegamos a la que es la ciudad más antigua de Finlandia.

        
Turku o Abo, en sueco, es una ciudad localizada en la costa suroeste de Finlandia. Situada a orillas del río Aura y fundada en el siglo XIII, por lo que es la ciudad más antigua de Finlandia, pronto se convirtió en la ciudad más importante del país. Después de que Finlandia pasase a formar parte del Imperio Ruso en 1809, Turku siguió siendo la ciudad más poblada del país hasta 1840, y aún hoy sigue siendo un importante centro cultural y de negocios. Debido a su localización geográfica, Turku es un importante puerto comercial y de pasajeros. Actualmente tiene unos 190.000 habitantes.

Los dos monumentos más importantes de Turku son la Catedral y el Castillo. Y nuestra primera parada fue en la Catedral, situada en la céntrica colina de Unikankare, una de las siete colinas que dominan la ciudad.

La Catedral de Turku de estampa sobria y un marcado estilo gótico alemán. Originalmente, fue construida de madera a finales del siglo XIII y fue consagrada como la catedral principal de Finlandia en el 1300, sede del obispado de Turku. Fue ampliada exponencialmente durante los siglos XIV y XV, esta vez en piedra. El templo fue muy dañado durante el Gran Incendio de Turku en 1827 y tuvo que ser reconstruido en gran medida posteriormente.

Este incendio marcó para siempre la historia de esta ciudad. Es por ello que el Gran Incendio de Turku fue un desastre nacional. Como consecuencia del incendio, la Academia Imperial de Turku fue trasladada a Helsinki, la nueva capital del gran ducado de Finlandia, por lo que Turku fue perdiendo importancia relativa en el país.    


La catedral ha presenciado grandes acontecimientos de la historia del país y se ha convertido en uno de sus símbolos más característicos. Su presencia va más allá del municipio, ya que el sonido de sus campanas se retrasmite por la radio nacional al mediodía. Asimismo, tiene gran importancia durante las festividades navideñas.

En el exterior de la Catedral nos detenemos por un momento frente a la estatua de Mikael Agricola. (1510-57). Importante personaje en la historia de Finlandia, fue un clérigo luterano finlandés que se convirtió en uno de los más importantes promotores de la Reforma protestante en Suecia y Finlandia —entonces territorio sueco— y en el fundador de facto de la lengua finesa literaria, por lo que se le suele considerar «padre de la lengua finesa y de la literatura en finés».

El entorno de la catedral lo conforma la antigua Plaza Mayor de Turku en la que se dan cita interesantes edificios como la Casa Consistorial y las casas de Brinkkala, Juselius y Hjelt.

Después de visitar la Catedral, y siendo ya la hora de comer, elegimos para esta imprescindible tarea el Turku Market Hall, que situa en la calle Eeirinkinkatu, 16, Un bonito edificio de 1896 que es un auténtico paraíso para gourmets con puestos de carne, pescado, quesos y frutas, tiendas delicatessen, panaderías, restaurantes, cafés… donde degustar la gastronomía finlandesa a un muy buen precio.

Una vez satisfechos nuestros estómagos nos dirigimos al Castillo de Turku. Su construcción data de 1280.    

Durante los siglos siguientes, pasó de ser una modesta fortaleza militar a un enorme castillo de piedra gris, cuyos sólidos muros han sido testigos de muchos eventos de la historia nórdica.

El auge del castillo tuvo lugar a mediados del siglo XVI, durante el reinado del rey Juan III de Suecia, que a la vez era Duque de Finlandia. En esa época fue cuando se construyeron el Piso del Renacimiento y el Salón del Rey y la Reina, junto con otras incorporaciones. 
El castillo fue el centro de la provincia histórica de Finlandia Genuina y el centro administrativo de toda Finlandia.

El castillo fue dañado por la Fuerza Aérea Soviética durante los comienzos de la Guerra de Continuación una de las dos guerras libradas entre Finlandia y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.
En la actualidad es uno de los edificios emblemáticos de Finlandia, que alberga un museo con habitaciones decoradas al estilo de diferentes épocas, recreaciones de la vida en un castillo medieval y funciona también como sedes de eventos en la ciudad, hay una iglesia y también restaurantes.

La entrada al monumento cuesta 9 euros y su horario de lunes a domingo va desde las 10:00 a las 18:00 h.     

Después de echar un buen rato visitando el Castillo y antes de abandonar la ciudad, visitamos otro de los lugares más interesantes para ver en Turku. El Museo de Artesanía de Luostarinmäki. Lugar imprescindible para entender cómo era la ciudad de Turku antes del devastador incendio de 1827, pues la única zona de la ciudad que no se vio afectada por las llamas. El Museo es un auténtico parque temático al aire libre, cuyos edificios, callejones y jardines son una ventana para conocer las profesiones artesanales de la era pre-industrial.        
La entrada, como en el Castillo, cuesta 9 euros y se encuentra en la calle Vartiovuorenkatu, 2.

Una vez visitado este museo al aire libre, abandonamos ya Turku y nos dirigimos hacia el este en dirección a Rauma. Llegamos a esta localidad en una hora y cuarto después de recorrer unos 90 km.

Localizado en el golfo de Botnia, Rauma es uno de los puertos más antiguos de Finlandia. Se construyó en torno a un monasterio franciscano, donde todavía permanece la iglesia de la Santa Cruz, de mediados del siglo XV, convirtiéndose en un excepcional ejemplo de una antigua ciudad nórdica construida en madera. Pese a los destrozos ocasionados por un incendio a finales del siglo XVII, ha conservado su antiguo patrimonio arquitectónico. Ese centro histórico de la ciudad, la Antigua Rauma, se encuentra en la lista del Patrimonio mundial de la Unesco desde 1991.

Hay edificios que conservan su estilo del siglo XVII, algunos del XVIII y el resto – la mayoría – tienen el aspecto neo-renacentista que se le dio durante la renovación del siglo XIX. Tras ese periodo, la ciudad creció aún más hasta convertirse en la Rauma de hoy en día, pero con un encanto que le ha garantizado el título de Patrimonio de la Humanidad. 

Por la hora en la que llegamos, alrededor de las siete de la tarde, no había mucha gente por las calles, y las pocas que había, no muy habladoras.

En cualquier caso, es un auténtico placer pasearse por las empedradas calles de Rauma, con sus casas de madera en vivos colores y profusamente decoradas con bellas y vairadas molduras de madera.

Algunas de estas casas como la Marela House o la Kirsti House, ambas antiguas casas de pescadores del s. XVIII, se pueden visitar por dentro.

Después del precioso paseo por Rauma, otra vez al coche para dirigirnos al final de la etapa del día. Tampere. Son 142 kms los que separan Rauma de Tampere, con lo que llegamos a esta ciudad bien entrada la noche, sobre las 22:30 horas, con lo que ya solo nos dio tiempo de dejar las maletas en el apartamento que habíamos alquilado y buscar rápidamente un lugar donde cenar, a riesgo de encontrar todo cerrado.

Afortunadamente pudimos tomar unas buenas hamburguesas en un burger que aún permanecía abierto. Y después de cenar regresamos al apartamento sin podernos librar de una importante mojadura, por un repentino tormentazo que nos cayó encima. Pues las tormentas en Finlandia, y eso es algo que pudimos comprobar varias veces en nuestro viaje, descargan de golpe y sin avisar.      

En Tampere nos alojamos en un bien equipado apartamento, muy céntrico. En la calle Häamenkatu, 28. Son los apartamentos de Forenom Aparthotel. Una cadena que funciona del frío modo en el que el día de llegada te mandan un sms a tu teléfono con un código para abrir la puerta del apartamento. Nunca ves a nadie de la recepción y solo hay un teléfono al que acudir si surge algún problema. No fue nuestro caso. El apartamento estaba fenomenal y costó 64,35 € la noche. 

 

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