Día 13º: 16 de Agosto: ZADAR – SIBENIK – TROGIR – SPLIT.

RUTA DEL DIA:

Zadar – Sibenik: 89 km –> Sibenik – Trogir: 60 km –> Trogir – Split:: 28 km

TOTAL DE KMS: 177 Km

En el décimotercer día de nuestro viaje, abandonamos nuestro alojamiento en Bibinje temprano y nos dirigimos hacia el Sur de Dalmacia. En este día visitaremos la llamada Dalmacia Central. La primera parada la hacemos en Sibenik.

La ciudad de Sibenik tiene la particularidad de haber sido fundada y desarrollada por los primeros croatas, en vez de por los romanos o venecianos. Por ese motivo, su casco viejo ofrece un aspecto muy distinto al del resto de ciudades adriáticas. Sus edificios son mas pequeños y las calles más estrechas, conformando un autentico laberinto, hasta tal punto que mas bien vale olvidarse del plano y dejarse llevar.

El monumento más representativo de la ciudad y uno de los más importantes de toda Croacia es la Catedral de Santiago. Una de las catedrales más grandes y hermosas del Mediterráneo. Fue financiada por los propios ciudadanos de Sibenik y se tardó más de un siglo en finalizarla. Hoy podemos admirar la armoniosa conjunción de estilos gótico y renacentista que domina la ciudad.

En su exterior cabe destacar la puerta de los leones, donde se apoyan las imágenes de Adán y Eva, enmarcándose la puerta por columnas en espiral. También llaman la atención las 72 cabezas de piedra que decoran el ábside de la catedral, que representan a los benefactores de la misma, aunque hay quien dice que son los lugareños demasiado avaros como para aportar dinero para su construcción.

La fachada simétrica de la catedral, de impresionantes dimensiones, tardó 105 años en construirse (1431-1536), y en ella se empleó piedra caliza de la zona y mármol de Brac. Sobre el pórtico hay un Jesús Pantocrator protector.

El interior de la catedral de tres naves está dividido con columnas rematadas por arcos apuntados. Destacan los cuatro pilares que sostienen la cúpula de Nicola Firentinac, la cual se alza sobre un tambor octogonal, las tumbas de los obispos de Sibenik y los altares de los Tres Reyes y la Santa Cruz. Cabe destacar también los hermosos bancos de piedra labrada del presbiterio, obras de los arquitectos Dalmatinac y Firentinac.

Al igual que el resto del edificio, la cubierta abovedada se construyó con bloques de piedra de tamaño similar que encajan perfectamente, y el transepto se levantó sin argamasa, lo que da prueba del talento y destreza de los canteros.

Todo ello supuso que en el año 2001, la Unesco declarara la Catedral de Santiago de Sibenik Patrimonio de la Humanidad. Después de visitar la catedral, y antes de seguir nuestro camino, almorzamos en un restaurante cercano, donde tardaron una enormidad en servirnos aunque nos llevamos un bonito vaso de cerveza de recuerdo.

El siguiente destino de nuestra ruta en este día es la ciudad de Trogir, a unos 60 km de Sibenik. Más o menos a mitad de camino, tomando la carretera de la costa, se encuentra la localidad de Primosten. agradable localidad costera, frecuentada por navegantes, que según las guías resulta más atractiva de lejos que de cerca. Por este motivo, nosotros la divisamos desde la carretera sin llegar a entrar en ella.

Y llegamos a Trogir. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es uno de los lugares más impresionantes del Mediterráneo. La ciudad descansa en una isla unida a la tierra firme y a la isla de Ciovo, por puentes.

De la Catedral de San Lorenzo destacan la puerta occidental, del s. XIII, profusamente decorada con escenas bíblicas, talladas por el escultor local Radovan. Reseñables también el diseño renacentista del Baptisterio, y la capilla de San Juan, auténticas joyas del Renacimiento.

La subida a la torre campanario ofrece unas espectaculares vistas de la ciudad, desde donde se puede apreciar perfectamente la orografía de Trogir. Asimismo, posee en la sacristía interesantes piezas de arte sacro y eclesiástico.

En la misma plaza donde se encuentra la catedral, y justo enfrente de ella se encuentra la Logia y Torre del Reloj del s.XIV y estilo veneciano se usaba para juzgar y humillar a los delincuentes.

Otro edificio muy representativo es el Palacio Cipiko, grandioso edificio gótico que fue residencia de la muy influyente en Trogir durante el s. XV, familia Cipiko. Es uno de los palacios más imponentes de la ciudad.

Después de ver estos edificios se puede ir hacia la Riva, o paseo marítimo de Trogir. Se llega alli atravesando las murallas por una puerta de piedra, donde han puesto un cartel que pone: “Unesco”, para celebrar la catalogación de Patrimonio de la Humanidad. Junto a esta puerta hay un mercadillo de artesanía en una antigua lonja. La Riva es un lugar ideal para pasear, comer o tomar algo en verano. Donde se pueden admirar los barcos atracados, que ofrecen excursiones por la zona, y algunos edificios interesantes como el Convento de San Nicolás, que posee en su interior una interesante colección de arte. El Castillo de Kamerlengo, fortaleza del s.XV construida para proteger el flanco occidental de la ciudad. O el Cenador de Marmont, del periodo napoleónico.

El paseo por Trogir termina a lo largo de la Riva, admirando los barcos atracados y otros elegantes edificios que adornar esta preciosa localidad, que tiene muy bien ganada su fama de una de las mas bellas ciudades del Mediterráneo.

Por fin dejamos Trogir y nos encaminamos hacia el destino final de nuestro 13º día de viaje. Llegamos a Split, la capital de Dalmacia Central y la segunda ciudad en importancia de Croacia, sobre las cinco de la tarde. Nos alojamos en un apartamento precioso, magníficamente decorado, que se sitúa en la parte alta de la ciudad antigua, el monte Marjan. Los alojamientos se llaman Palma Guesthouse (48,00 €/noche).

Split es un importante puerto pesquero y base naval del Adriático, así como un centro cultural y turístico importante; la ciudad antigua es una joya arquitectónica, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979.

La ciudad creció alrededor de la casa de descanso del emperador romano Diocleciano, quien nació cerca de allí en el año 245 d. C. Se retiró en el año 305 al palacio que había construido cerca de Salona y fue sepultado allí en el 313. El palacio fortificado se convirtió después en una fábrica de uniformes romanos y en el núcleo de la ciudad. A principios del siglo VII, después de que la cercana ciudad romana de Salona fuera saqueada por los ávaros (nómadas de Asia central), los refugiados convirtieron el palacio en una ciudad fortificada y el mausoleo de Diocleciano en la catedral de la ciudad. La ciudad era completamente neolatina a finales del siglo VII. Por todo ello, se puede decir que es el único palacio romano que aun sigue siendo habitado. Entrar por sus callejuelas es descubrir una joya a cada paso. Construcciones venecianas se mezclan con restos romanos y arquitectura de estilo vienés.

Se puede acceder al Palacio, a través de la Puerta de Oro, en proceso de restauración, frente a la cual se encuentra la enorme estatua del omnipresente por estos lares Grgur Ninski. Colosal estatua de bronce, en la que llama la atención el pie izquierdo de la estatua, brillantemente bruñido a cuenta de la tradición de que tocarlo trae suerte.

El Peristilo, impresionante plaza de columnas, era la antesala a las estancias de Diocleciano y conforma el corazón del palacio. Los sótanos abovedados del palacio tienen la misma distribución que la planta superior, albergando un museo que muestra el aspecto original del palacio. En el principal vestíbulo subterráneo del palacio hay tiendas de artesanía local, muy interesantes.

Junto al peristilo, en lo que en origen fue el mausoleo de Diocleciano se sitúa la Catedral de San Duye, de la que hablaremos días próximos, porque realmente en este día no pudimos visitarla, excepto por su exterior.

Se nos hizo la noche y llegó la hora de cenar. Para ello elegimos un sitio excepcional. El “Restaurante Poseidón” en la Plaza Narodni. Centro neurálgico del Split veneciano. Allí se encuentra el Ayuntamiento con la Logia en la planta baja del s. XV. El restaurante se sitúa justo debajo de la Puerta de Hierro, puerta que cuenta con su propia iglesia, Nuestra Señora del Campanario y una torre del Reloj.

En este restaurante se puede tomar una magnifica parrillada para dos, de pescados, moluscos y mariscos del lugar a un precio muy razonable, y todo ello en el marco incomparable de la Plaza Narodni. Un sitio a todas luces recomendable y muy bien atendido, aunque es conveniente reservar con antelación, pues nosotros conseguimos una mesa de pura casualidad.

Después de tan magnífica cena, y de que los amables camareros nos invitaran a un chupito, nos dirigimos a la parte de estilo vienés del casco antiguo de la ciudad, la Plaza de la República. Esta plaza recuerda por su traza a la veneciana plaza de San Marco, aunque el estilo neorenacentista de sus edificios porticados corresponde más bien al periodo de dominio del Imperio Austrohúngaro, recordando a las calles de Viena. La plaza con forma de U, termina frente al puerto.

Y aquí terminó nuestro 13º día de viaje. Un día en el que tuvimos la oportunidad de conocer tres ciudades maravillosas con preciosos monumentos inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tres ciudades imprescindibles en toda visita a Croacia, y de las que todo visitante guardará por siempre un recuerdo imborrable.

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