Día 7º: 10 de Agosto: ZAGREB – TRAKOSCAN – VARAZDIN – ZAGREB

RUTA DEL DIA:

Zagreb – Trakoscan: 82 km —> Trakoscan – Varazdin: 41 km —> Varazdin – Maria Bistrica: 51 km —> Maria Bistrica – Zagreb: 36 km

TOTAL DE KMS: 210 Km

En el séptimo día de nuestro viaje no dirigiremos al norte de Croacia, al histórico Condado de Varazdin, cerca de la frontera con Eslovenia y Hungría. Este condado tiene numerosos puntos de referencia en la arquitectura paisajística, la mayoría de los cuales se remonta a principios del siglo XIII cuando fueron construidos los castillos posteriormente recuperados. Dentro de este Condado perteneciente a la región de Croacia Central, vamos a visitar dos de los destinos turísticos más importantes: El Palacio de Trakoscan, considerado el más romántico y para muchos el más hermoso de Croacia. El siguiente punto de nuestra visita es la ciudad de Varazdin, la más barroca de Croacia.

El Palacio, o Castillo, de Trakoscan, tiene sus orígenes en el s.XIII, siendo construido como parte del sistema de fortificaciones del noroeste de Croacia. Una pequeña fortaleza para vigilar la carretera de Ptuj y el Valle de Bendja. El nombre proviene según una versión de una antigua fortificación, Arx Thacorum, que se supone estaba en el mismo lugar. Otra teoría afirma que su nombre proviene de los caballeros de Drachenstein, que dominaban la región en la Edad Media.

Se desconocen quienes fueron sus propietarios en los orígenes del Castillo. A finales del s.XIV, perteneció a los Condes de Celje, que estaban al cargo del condado de Zagorje, pero su familia pronto se extinguió, y Trakoscan compartió su destino con otros burgos y propiedades. En 1566 la propiedad del castillo pasó al estado. Y el rey Maximiliano cede su propiedad a Juraj Draskovic, en 1584, como premio por los servicios prestados a la corona. En la segunda mitad del s. XVIII, fue abandonado cuando en la región de Hrvatsko Zagorje se puso de moda la construcción de casa solariegas. El castillo, desatendido, fue deteriorándose rápidamente.

No fue sino hacia la mitad del s.XIX, que la familia comenzó a interesarse de nuevo en su finca. El surgimiento del espíritu romántico de retorno a la naturaleza y las tradiciones de la familia. En este espíritu, el diputado mariscal Juraj V. Draskovic transformó el castillo en una mansión residencial de la casa, que junto con el parque de los alrededores se convirtieron en lugares de recreo romántico. Se reconstruyó el castillo en estilo neogótico y se añadieron la presa y el lago que sustituyó al valle existente frente al castillo. Las generaciones que siguieron se encontraban en el castillo de vez en cuando todo el camino hasta 1944, cuando emigró a Austria. Poco después, se nacionalizó el castillo. Este fue muy dañado durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez terminada la contienda se restauró intensamente y, en 1953, se creó el museo que alberga en su interior con colecciones permanentes de mobiliario barroco. Hoy en día el Castillo es propiedad del Estado Croata.

El museo alberga interesantes colecciones, destacando la habitación de los caballeros, la sala de caza, la cocina, el salón de música y el estudio de la pintora croata Julijana Erdödy, considerada la primera mujer en Croacia para conseguir el título de un pintor académico,  junto con las colecciones más pequeñas pero no menos importante dispersos en varios espacios del castillo. Se debe prestar especial a la colección de armas de los siglos XV al XIX. Alberga también una gran cantidad de retratos que muestran más de diez generaciones de la familia Drašković y sus familiares.

Hay también un grupo de obras llamado “Los Cuatro Continentes” por Mihael Story, el más conocido pintor de estilo Biedermeier en esta parte del mundo.

A parte de la visita al Castillo, merece mucho la pena pasear por los bosques y jardines que lo rodean. El lago artificial frente al castillo da la posibilidad de admirar la estructura del mismo reflejada en las tranquilas aguas, como si de un espejo se tratara. Hay también un pequeño embarcadero donde alquilar barquitas para pasear por el lago, agradables senderos y una pequeña capilla, casi colgada del monte.

Por todo ello, el castillo, o palacio, de Trakoscan, considerado no sin razón el palacio más romántico de Croacia, bien merece una visita cuando viajamos a este país, lleno de contrastes.

Y del palacio más romántico de Croacia, pasamos a visitar la ciudad más barroca del país, Varazdin. Situada a unos 41 km de Trakoscan, durante el siglo XVIII, desde el año 1767 hasta el año 1776, Varaždin fue la capital de Croacia. Hoy es conocida como la ciudad del barroco, la música y las flores.

La primera referencia escrita a Varaždin, cuyo nombre histórico es Garestin, fue el 20 de agosto 1181, cuando el rey Béla III menciona unos manantiales de aguas termales cercanos (Varaždinske Toplice) en un documento legal. Varaždin fue declarado municipio libre real en 1209 por el rey húngaro-croata Andrew II. La ciudad se convirtió en el centro económico y militar del norte de Croacia. Debido a las incursiones de Turquía, la ciudad fue desarrollándose en torno a la antigua fortaleza, y adquirió la forma de una típica ciudad medieval. A principios del s. XIII, los Caballeros Hospitalarios (Croacia: Ivanovci) llegaron a Varazdin, donde se construyó la iglesia y un monasterio.

Al final del s. XIV, la fortaleza de Varaždin pasó a manos de los condes de Celje. Durante los siglos siguientes Varaždin tuvo varios dueños, hasta que en 1756, el Ban Franjo Nadasdy eligió Varazdin como su residencia oficial, y así se convirtió en la capital de todos los de Croacia. Fue sede del Sabor croata y el Consejo Croata Real, fundados por la emperatriz María Teresa de Austria.

Los periodos de la Reforma y la Contrarreforma, tuvieron una gran influencia en la ciudad de Varazdin. Con la llegada de los jesuitas, se fundaron una escuela (gimnasio) y un convento, y las iglesias y monasterios fueron construidos en el estilo barroco. En el s.XVIII Varaždin se convirtió en sede de muchos nobles de Croacia, y en 1756 se convirtió en el centro administrativo de Croacia. Pero un incendio en 1776 destruyó la mayor parte de la ciudad, dando lugar a las instituciones administrativas de regresar a Zagreb. Se reconstruyó en el s.XIX, ampliándose con el desarrollo de la artesanía y un comercio floreciente, y mas tarde con la fabricación de seda y de ladrillos. Y ya en el s.XX fue un importante centro industrial del noroeste de Croacia, gracias a la fábrica textil Tivar.

Turísticamente, Varazdin representa con sus monumentos y herencia artística, el más rico y mejor preservado complejo urbano de la Croacia continental.

La estatua de la foto anterior, está dedicada a Grgur Ninski (Gregory de Nin) un personaje de gran relevancia en la historia de Croacia, no en vano su efigie, con la misma pose vehemente se repite en numerosas ciudades del país (ya veremos otras estatuas de él en próximos dias). Este señor era un obispo que en el siglo X, se opuso seriamente al Papa y al círculo oficial de la iglesia e introdujo el idioma croata en los servicios religiosos del país. Hasta ese momento todas las misas tenían que decirse en latín, idioma que la mayoría de la población no entendía.
El principal monumento de Varazdin es su Vieja Fortaleza (Stari Grad). La Ciudad Vieja (fortaleza) es un bello ejemplo de construcciones defensivas medievales. La construcción comenzó en el s. XIV, y en el siglo siguiente, se añadieron las torres redondeadas, típicas de la arquitectura gótica en Croacia. Hoy en día alberga el Museo Municipal. La fortaleza está representada en el reverso de los billetes de 5 kuna croatas, publicados en 1993 y 2001.

En este punto, debo hacer una RECOMENDACION: No visitar Varazdin en un lunes, porque todos sus museos y monumentos permanecen cerrados. Nosotros lo hicimos en ese día y no pudimos ver nada más que sus calles, muy tranquilas por cierto.

Así que después de almorzar en un restaurante típico y de volver a degustar, con las mismas sensaciones que en día anterior en Samobor, la típica parrillada de carne croata, nos volvimos para Zagreb.

Antes de llegar a la capital croata, hicimos una parada en la localidad de Maria Bistrica, el mayor centro de peregrinación religiosa de Croacia. Dedicado a la venerada imagen de La Virgen Luminosa de Maria Bistrica. Se llega hasta allí a través de una sinuosísima y muy estrecha carretera llena de curvas y baches, que atraviesa valles y montañas.

En ese lugar se veneraba a la Virgen y al Niño. Cuando los turcos invadieron la región en 1545, el párroco quiso protegerla de las profanaciones y la escondió detrás del coro de la iglesia; pero el párroco murió antes de poder decirlo. Su sucesor que ignoraba el escondite, un día vio una luz extraña que brillaba en el coro, se puso a excavar y encontró la estatua.

En 1650, otra vez les turcos invaden la región. El párroco de nuevo esconde la estatua, permaneciendo así oculta hasta en 1684, cuando su sucesor tuvo la visión de una mujer que sostenía en la mano un cirio y le dijo: «reza con todo tu pueblo para que yo pueda volver a ser vista». El párroco encontró la estatua, la gente vino a rezar a ese lugar y numerosos milagros se produjeron. Entre 1688 y 1786, fueron registrados 1109 prodigios. El 13 de julio de 1731 el santuario fue aumentado y dedicado a Nuestra Señora de las Nieves. La ciudad, desde ese día pasó a llamarse « Maria Bistrica ».

A raíz de un incendio ocurrido en 1880, el edificio fue reconstruido enteramente. En 1923 la iglesia pasó a ser una basílica menor, y los obispos la declaran santuario nacional. En 1935, una peregrinación votiva reúne una gran multitud que promete a la Virgen: “permanecer fiel mientras susurren nuestros riachuelos… reverdezcan nuestras praderas… trascienda el perfume de las flores de nuestra patria.»

Otra RECOMENDACION: Llegar a Maria Bistrica antes de las 19:00 h. porque a esa hora cierra el santuario. Definitivamente nuestro séptimo día estuvo marcado por los horarios. Cosas que suceden en los viajes.

Detrás del santuario hay una colina donde se recrea el Monte Calvario, donde periódicamente los fieles hacen la procesión del Vía Crucis.

Después de recorrer 36 km. llegamos al fin a Zagreb, donde nos queda nada más que cenar, un buen Kebap, frente al Hotel y descansar que mañana tenemos nuestra ruta más larga del viaje.

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