Día 1º: 4 de Agosto: SEVILLA – VENECIA.

Tomamos el avión, de la compañía Vueling, en el Aeropuerto de San Pablo muy temprano directo a Venecia, a las 6:40 h., con lo que llegamos a la ciudad de los canales un poco después de las 9:00. En el Aeropuerto tomamos el Bus hasta Venecia. También se puede llegar a través del Vaporetto. Es mas pintoresco, pero también mucho mas caro. Tres euros el Bus y doce el vaporetto, que además tarda más tiempo en llegar, 45 minutos por 20 minutos del Bus.

El autobús nos deja en la Piazzale Roma, único lugar de Venecia a donde se puede llegar en coche. Desde allí subiendo el nuevo y polémico puente de Calatrava, llegamos a la estación de trenes de Santa Lucia en 5 minutos. Como nuestro hotel esta muy cerca de la estación, en seguida llegamos a él.

El Hotel Due Leoncini, habitación pequeña pero suficiente, tampoco pedimos más (cercanía de la estación, en la misma Venecia y limpio).

Antes de perdernos en la ciudad, una última tarea: Sacar el billete de tren para el día siguiente a Trieste.

UNA RECOMENDACION A LA HORA DE SACAR LOS BILLETES DE TREN EN ITALIA:

Utilizar las máquinas expendedoras de billetes. Se puede pagar con tarjeta y en efectivo y están todos los idiomas (también en español). Así te ahorrarás las interminables colas delante de los mostradores de venta de billetes. Porque en Italia, las estaciones de tren siempre están abarrotadas de gente. Y, por último, MUY IMPORTANTE: “¡¡ No olvidar validar el billete en las maquinitas que hay en los andenes antes de subir al tren !!”.

Y ya, con los deberes hechos, a perdernos por Venecia. Para empezar, cerca de nuestro Hotel se encuentra un lugar de especial interés para gente religiosa y para curiosos. En la Plaza del Campo de San Geremia, en la iglesia del mismo nombre, hay un lugar de veneración. Allí se encuentra en una urna en el Altar Mayor, el cuerpo incorrupto de Santa Lucia.

Nacida en Siracusa, entonces ciudad de la provincia romana de Sicilia, de acuerdo con la tradición Lucía era de padres nobles y ricos, fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la niñez, consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre, quién estaba enferma, la comprometió a casarse con un joven pagano y ella, para librarse de ese compromiso, la persuadió para que fuese a rezar a la tumba de Águeda de Catania a fin de curar sus heridas. Su madre se curó y Lucía le pidió que abandonara el compromiso, le dejara consagrar su vida a Dios y donara su fortuna a los más pobres. Su madre de nombre Eutiquía accedió. Pero su pretendiente la acusó ante el procónsul Pascacio debido a que era cristiana, en tiempos del emperador Diocleciano (en días posteriores hablaremos de este señor). Se le sometió a un juicio, durante el cual se intentó que abandonara la fe cristiana y adorara a los dioses paganos, pero Lucía no accedió, por lo que fue decapitada.

Es la patrona de la vista debido a una leyenda en la edad media que decía que a Lucía cuando estaba en el tribunal, ordenaron a los guardias que le sacaran los ojos, pero ella siguió viendo. También es patrona de los pobres, los ciegos, de los niños enfermos y de las ciudades de Siracusa, Venecia y de Pedro del Monte. También es patrona de los campesinos, electricistas, chóferes, afiladores, cortadores y escritores.

Los dos principales puntos de atención de esta ciudad única son el Ponte di Rialto y la Piazza de San Marco. Se pueden alcanzar estos lugares a través de los típicos Vaporettos. Pero mi recomendación especial es buscarlos caminando. El efecto es el de jugar dentro de un laberinto, y da la posibilidad de descubrir las calles y canales de Venecia, el bullicio, sus tiendas, sus bares y restaurantes y esos lugares recónditos que han hecho de Venecia un lugar único en el mundo.

Ah!, y que no cunda el pánico, la ruta hacia Rialto y San Marco se indica repetitivamente casi en cada esquina.

El Ponte de Rialto Es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal y probablemente el más famoso de la ciudad. Su construcción data de 1591, y se construyó en sustitución de uno de madera que fue destruido en un incendio provocado por una revuelta en 1310. En 1444, se derrumbó por el peso de la multitud que se congregó para ver un desfile náutico, siendo reconstruido otra vez hacia 1524, fecha en que volvió a derrumbarse. Dado el “éxito” de estas reconstrucciones, las autoridades venecianas pidieron propuestas para renovarlo a diversos ilustres arquitectos de la época. Así fue como se eligió el proyecto de Antonio Da Ponte, construyéndose entre 1588 y 1591, basado en el diseño del anterior puente de madera: dos rampas inclinadas se cruzan en un pórtico central. A cada lado de las rampas hay una fila de cubículos rematados en arcos de medio punto, que sirven como comercios. Se apoya en 600 pilotes de madera, con la construcción dispuesta de tal modo que en cada momento las juntas de las dovelas son perpendiculares al empuje del arco. Un diseño tan audaz para la época, que muchos predijeron su hundimiento, pero ahí sigue. El puente hoy en día está jalonado de pequeñas tiendas de artesanía y regalos.

La Piazza de San Marco es el corazón de Venecia. Su monumentalidad impresiona y las vistas aún más. El “más elegante salón de Europa” como la describió Napoleón Bonaparte, remonta sus orígenes al siglo IX, cuando tan sólo ocupaba un pequeño espacio frente a la basílica inicial. No sería hasta el siglo XII cuando su ampliación la llevaría a adoptar la forma de cuadrilátero irregular por la que la conocemos hoy en día, ocupando unos 80 metros de ancho y 175 de largo.

Aunque pavimentada a finales del siglo XIII, estos ladrillos son reemplazados cinco siglos más tarde. Es el arquitecto Andrea Tirali el encargado en esta ocasión de crear una composición geométrica más compleja con piedras blancas y volcánicas oscuras, que serán de nuevo renovadas en el XIX.

Pero lo que todavía aporta más personalidad a esta composición es el conjunto de edificios que protegen esta plaza. Construcciones pertenecientes a diferentes estilos y épocas se reúnen en ella para mostrarle al visitante sus influencias neoclásica o gótico-bizantina; como vemos al observar la Basílica di San Marco y el Campanile, el Palazzo Ducale, las Procuratie Vecchie, las Procuratie Nuove, la Ala Napoleónica (para cuya construcción se tuvo que derribar una iglesia anterior), la Loggeta, la Torre dell’Orologio y la Biblioteca Marciana.

Los edificios más representativos de la Plaza de San Marcos son La Basílica de San Marco y el Palazzo Ducale.

La Basílica de San Marco es el principal templo católico de la ciudad de Venecia (Italia) y la obra maestra de la influencia bizantina en el Véneto. Su construcción fue iniciada en 828 para guardar el cuerpo de San Marcos, traído desde Alejandría. Concebida como una prolongación del palacio ducal, al principio era de cruz griega, cúpula sobre crucero y brazos (5 cúpulas). Fue quemada en un motín en el 975 y reconstruida en el siglo XI por arquitectos y obreros de Constantinopla. Las obras se iniciaron probablemente en 1063, y el nuevo templo fue consagrado diez años después. En el s XIII se le añade un nártex cubierto con cúpulas más pequeñas que envuelve el brazo inferior de la cruz. Fue modificada también en los siglos XV y XVII.

Una ley de la República Veneciana imponía como tributo que los mercaderes afortunados, después de hacer negocios provechosos, hicieran un regalo para embellecer San Marcos. De ahí la variedad de estilos y materiales. San Marcos es un museo vivo de arte bizantino latinizado. Con su decoración intacta de mosaicos, parece más bizantino que las iglesias de Constantinopla blanqueadas por los turcos, o las de Salónica, ahumadas por los incendios.

Tiene planta de cruz griega, cinco cúpulas y decoración en mármol y mosaicos.

La fachada presenta nichos profundos de influencia occidental decorados con columnas y con mosaicos de oro del siglo XII. Los 4 Caballos de San Marcos representan la fuerza estatal. En el siglo XV se le añaden los gabletes a los arcos del piso superior y chapiteles, por influencia del gótico europeo. La forma exterior de las cúpulas no coincide con la interior, parecen más grandes de lo que son en realidad. Fue pagada con el saqueo de Constantinopla.

Por su parte, El Palazzo Ducale situado en el extremo oriental de la Plaza de San Marcos, es uno de los símbolos de la gloria y el poder de Venecia. Edificio de estilo gótico, sus dos fachadas más visibles miran hacia la laguna de Venecia y la plaza de San Marcos. El palacio fue residencia de los Dux, sede del gobierno y de la corte de justicia y prisión de la República de Venecia.

Fue erigido presumiblemente entre los siglos X y XI sobre la base de un núcleo central fortificado, constituido por un cuerpo central y torres en las esquinas; alrededor de dicho núcleo se desarrolló la que es una de las obras maestras del Gótico veneciano.

Durante el gobierno de Bartolomeo Gradenigo (13391343) el palacio empezó a adquirir su forma actual. Una ampliación de 1424 debida al Dux Francesco Foscari extendió el palacio por el lado de la Basílica de San Marcos. Un añadido importante, la Porta della Carta, proyecto de los arquitectos Giovanni Bon y Bartolomeo Bon (también autores de la Ca’ d’Oro) fue terminado en 1442.

La parte interna (es decir, la que da a la parte del canal de Palacio y termina en el Ponte della Paglia (‘Puente de la Paja’), y que hospeda los apartamentos del Dux), fue edificada después del gran incendio de 1483 según el proyecto del arquitecto Antonio Rizzo. Sucesivos embellecimientos, como la Scala dei Giganti (‘Escalera de los Gigantes’), se alternaron con incendios devastadores durante todo el siglo XVI. Precisamente uno de estos siniestros propició la creación del principal tesoro del edificio: la gigante Crucifixión de Tintoretto, pintada para sustituir un mural dañado en un incendio.

A principios del siglo XVII, fueron añadidas las llamadas Prigioni Nuove (‘Prisiones Nuevas’), más allá del canal, por obra del arquitecto Antonio Contin. Este nuevo cuerpo de fábrica, que sería la sede de los Signori di notte al criminal (‘Señores de noche de lo criminal’), magistrados encargados de la prevención y represión de los delitos penales, fue conectado al Palacio mediante el Puente de los Suspiros, cruzado por los condenados en su camino a las nuevas prisiones.

De acuerdo a ley de gravedad, lo más pesado debe cargar lo más leve. Se esperaría, entonces, que la masa del edificio hubiera sido construida directamente sobre el suelo y que las ojivas estuvieran arriba.

Sin embargo, construido y distribuido como lo fue, el edificio está calculado con tanta inteligencia que de ninguna manera produce una sensación de inestabilidad o fragilidad.

Por el contrario, las columnas dan la impresión de cargar sin esfuerzo la gran construcción, que rehusándose a posarse en tierra parece estar suspendida en el aire y es soportada por dos columnas de ojivas magníficas.

UN CONSEJO: Para evitar aguantar las largas colas que se producen para visitar estos dos edificios, recomiendo reservar previamente la visita por Internet. Para visitar el Palazzo Ducale, y otros museos más: www.museiciviciveneziani.it . Para la Basílica de San Marco: www.basilicasanmarco.it .

Una vez visitados ambos edificios se puede tomar, ahora si, el Vaporetto (líneas 1 ó 2) y volver en él a nuestro Hotel, no sin antes hacer un par de paraditas en dos islas a tener en cuenta: La Isola de San Giorgio Maggiore, justo frente al Palazzo Ducale, y La Giudecca.

En la Isla de San Giorgio Maggiore, se debe visitar la iglesia del mismo nombre, uno de los edificios venecianos más impresionantes de Andrea Palladio. La fachada tiene claros elementos clásicos como las columnas corintias. La subdivisión de la fachada refleja los tres cubos superados por la bóveda grande en la travesía de las hachas del plan cruzado latino. San Giorgio Maggiore guarda muchas obras maestras del Renacimiento veneciano como la Ultima Cena de Tintoretto (1594). En el altar principal, delante de esta pintura, es posible admirar Il cader della manna donde la escena exterior permitió a Tintoretto de demostrar su habilidad como pintor del paisaje.

La Giudecca es como un oasis de tranquilidad frente a la animada Venecia. Era un barrio judío –de ahí el nombre- donde se edificio en el 1576, por Palladio una magnífica iglesia, la del Redentor, como ofrenda para conjurar una maligna peste. Como en muchas iglesias de Venecia, abundan los tesoros artísticos, especialmente pictóricos. Aquí hay trabajos de Francesco Bassano, Palma el joven, y de discípulos de Veronés y Tintoretto.

Una vez hechas estas paradas recomendadas, podemos regresar al Hotel a descansar un poco, para volver a salir al atardecer y conocer la magia de la Venecia nocturna. Ya sin el calor y bullicio del día, podemos admirar los canales iluminados tenuemente por los faroles de la calle, y esos maravillosos edificios venecianos a la luz de la Luna.

Y para terminar, otra vez la Piazza de San Marco, con el ambiente creado por pequeñas orquestas que se turnan en sus melodías frente a los cafés y restaurantes de la plaza.

Después de ello, vuelta al Hotel, en el Vaporetto, y descansar, que mañana será otro día.

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