Día 8º: 22 de Julio: Sighisoara – Sibiu.

Ruta del día:
Sighisoara – Sibiu: 94 km.

Partimos por la mañana en dirección a Sibiu, la última ciudad de Transilvania que íbamos a visitar. Y llegamos hacia el mediodía. Sibiu nos recibió con un día lluvioso. Como al día siguiente teníamos pensado tomar un tren muy temprano hacia Bucarest, era importante tener reservado el alojamiento lo más cerca posible de la estación de trenes. Habíamos reservado una habitación en un apartamento privado se suponía que cerca de la estación. Pero no fuimos capaces de encontrarlo. Así que para no perder más tiempo decidimos buscar otro hotel. Y encontramos uno recién inaugurado muy cerca de allí, apenas a 5 minutos de la estación, La Pensión Zanzi. Nos dieron una preciosa suite duplex, con techo abuhardillado , que salía por unos 40 euros, desayuno incluido.
Antes de comenzar la visita a la ciudad entregamos el coche alquilado en la oficina del Rent-a-Car, que estaba situada en una calle comercial del centro de Sibiu.
Sibiu tiene una población de algo más de 150.000 habitantes. Por la ciudad pasa el río Cibin, un afluente del Olt. Es un importante centro económico y cultural de Transilvania, y entre 1692 y 1791 fue la capital del Principado de Transilvania. Es una de las ciudades con mejor calidad de vida de Rumania, y en 2007 fue junto con Luxemburgo, Capital Europea de la Cultura. Gracias a esa capitalidad, Sibiu presenta en la actualidad un estado de conservación maravilloso.

La zona geográfica de Sibiu es una de las regiones más visitadas de Rumanía. Sus barrios históricos son de lo mejor preservados del país, ya que muchas de sus fortificaciones medievales han sido mantenidas en excelente estado. En 2004 el casco antiguo de la ciudad ha entrado a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En Sibiu y alrededores existen doce museos que albergan colecciones de arte y exposiciones de artes decorativas, arqueología, antropología, historia, arqueología industrial e historia de la tecnología.

El casco antiguo se divide en dos partes diferentes: la Ciudad Alta y la Ciudad Baja. Tradicionalmente, la Ciudad Alta era la zona más rica y el lugar donde se localizaban los comercios, mientras que la Ciudad Baja era mayoritariamente industrial. En la Ciudad Baja, en rumano Oraşul de jos, la arquitectura es rústica: predominan las casas de dos plantas, con techos altos y portales que conducen a callejones interiores. La mayoría de las fortificaciones exteriores se perdieron con el desarrollo industrial y con el urbanismo de finales del siglo XIX; sólo se conserva una de las dos torres. Un edificio emblemático del urbanismo moderno es el del colegio Independenţa. Esta área cuenta con la iglesia local más antigua, la cual data del 1386.

La Ciudad Alta en rumano Oraşul de sus, se ha desarrollado alrededor de tres plazas y de un grupo de calles a lo largo de la colina. Aquí se encuentran más puntos de interés ya que es la parte donde tenían lugar la mayoría de las actividades económicas de la ciudad.

La Plaza Grande o Piata Mare es, como indica su nombre, la plaza mayor de la ciudad. Esta ha sido el punto central de Sibiu a partir del siglo XVI. Con 142m de largo y 93m de ancho, es una de las plazas más grandes de Transilvania.

El Palacio Brukenthal, uno de los más importantes de los monumentos barrocos de Rumanía, se encuentra en la esquina noroeste de esta plaza. Fue construido entre los años 1777 y 1787 sirviendo como residencia principal del gobernador de Transilvania Samuel von Brukenthal. Aloja la principal parte del Museo Nacional Brukenthal, inaugurado en 1817. Justo al lado se encuentra la Casa Azul, una casa barroca del s.XVIII que, en su fachada, lleva el viejo escudo de armas de Sibiu.

En el lado norte se encuentra la Iglesia Jesuita. También en el lado norte, a principios del siglo XX se hizo una construcción en estilo moderno que hoy en día es la sede del Ayuntamiento, y que estaba en obras de restauración cuando estuvimos allí. Cerca de la Iglesia Jesuita, en el lado norte, se encuentra la Torre del Consejo, uno de los símbolos de la ciudad. Esta antigua fortaleza del siglo XIV ha sido reconstruida muchas veces a lo largo de los años. El edificio colindante era utilizado para las reuniones del consejo de la ciudad; debajo existe un callejón de doble sentido que une la Plaza Grande con la Plaza Pequeña.

Se puede subir a lo alto de la Torre del Consejo desde donde se aprecian unas espectaculares vistas de la ciudad. En los lados este y sur hay casas de dos y tres plantas, con altos áticos y ventanas pequeñas, conocidas como los ojos de la ciudad. La mayoría de estas casas datan de los siglos XVII y XIX, en su mayoría son de estilo barroco.

Merece la pena detenerse en la Iglesia Jesuita. Es un edificio muy grande, con un campanario que domina la plaza. Hay dos torres de campanario, y los dos son amarillas, pero la otra era la torre pública, donde se guardaba el grano y se hacían las juntas políticas. La iglesia data de la época de instalación de los jesuitas en Sibiu, y fue construida en la parte norte de la plaza. Alojaba a toda la comunidad jesuita de Sibiu en la edad media. Ahora todavía hay una iglesia preciosa, que puedes visitar durante el día, menos a las horas de misa. Algunas pinturas son de gran valor, como el retablo del altar mayor. También merecen la atención sus coloristas vidrieras.

Detrás de la Piata Mica se encuentra la Catedral Evangélica de Santa María de Sibiu. Desde la distancia, es posible ver cómo de alto es su campanario, de 74 metros de altura y convertido en un emblema de la ciudad. La iglesia fue construida en 1520 en el mismo lugar donde había una basílica románica del siglo XII. Lo que se puede ver hoy en día, es el mejor aspecto de la restauración llevada a cabo en el siglo XIX. El interior de la iglesia es de estilo gótico, cuenta con unos arcos de piedra funeraria que son dignos de interés. El resto del interior es bastante moderno, pero es interesante saber que se puede subir a la torre del campanario para ver toda la ciudad medieval. La torre cuenta con siete torreones más bajos, y el más elevado de toda la Transilvania. Antiguamente, la ciudad de Sibiu fue fortificada dejando la iglesia en su centro, afirmando de esa manera su poder económico y su fuerza de cara a los invasores.

Indudablemente la diversidad de Sibiu se muestra en la gran cantidad de edificios religiosos de distintos credos. Además de los reseñados destacamos por su valor arquitectónico: La Catedral ortodoxa (Catedrala Ortodoxa Mitropolitana Sf. Treime), construida en estilo neobizantino entre 1902 y 1906; el Monasterio de las Ursulinas (Manastirea Ursulinelor) del finales del siglo XV; la iglesia ortodoxa de Biserica din Groapa y la Gran Sinagoga de Sibiu de finales del XIX.

Sin lugar a dudas Sibiu es una preciosa ciudad, que merece la pena disfrutar. Pasear por sus callejuelas medievales al anochecer tiene un encanto muy especial con su tenue luz.

Después de un agradable paseo nocturno, nos retiramos al Hotel para descansar que al día siguiente había que madrugar.


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