Día 9º: 12 de Agosto: BELGRADO

Nos levantamos el día 12 de agosto, noveno de nuestro viaje, con un espléndido día soleado. Después de tomar un más que discreto desayuno en nuestro hotel flotante, nos disponemos a visitar la capital de Serbia. Nos dijeron en el Hotel, que al centro de la ciudad se puede ir perfectamente andando y que no era preciso coger el coche. Craso error. Está bastante lejos. Tanto que cuando llegamos al centro después de un largo paseo por las orillas del Danubio en el parque Usce, y de cruzar el enorme Puente Brankov ya estábamos cansados.

Llegamos después de atravesar varias calles y avenidas, y tras atravesar la imponente Plaza de la República, a la calle Knez Mihailova, donde paramos en una cafetería, al principio de la calle, junto a una hermosa fuente, para retomar fuerzas. Una deliciosa copa de frutas con nata. Recobradas las fuerzas, es el momento de conocer la ciudad.

Belgrado (en serbio: Beograd; la Ciudad Blanca, escrito en alfabeto cirílico Београд) es la capital de la República de Serbia y la ciudad más grande y populosa del territorio de la antigua Yugoslavia. Situada en la confluencia del río Sava con el Danubio y en el límite de la Llanura panónica con la Península Balcánica, y tiene algo más de millón y medio de habitantes.

Belgrado es una de las ciudades más antiguas de Europa con una historia que se remonta en casi 7000 años y con frecuencia convulsionada al ser escenario de los enfrentamientos entre las potencias que dominaron sucesivamente la región. Los primeros asentamientos aparecieron con la cultura prehistórica de Vinča hacia el 4800 a. C. En el siglo III a. C. se asentaron los celtas, y más tarde, los romanos fundaron la ciudad de Singidunum. Los primeros documentos donde consta el nombre eslavo Beligrad datan del año 878. En el 1284 pasa a manos de serbios en Sirmia, y a partir de 1403, la del Despotado de Serbia. Más tarde también fue capital del Principado de Serbia, convertido en Reino de Serbia en 1882, así como de las diferentes variaciones estatales de Yugoslavia entre 1918 y 2003, y de la Confederación de Serbia y Montenegro hasta el 2006.

La calle Knez Mihailova desemboca directamente en la Fortaleza de Belgrado. Las murallas construidas en épocas distintas como protección de invasores, ahora representan un museo muy completo e a historia de Belgrado. La ciudadela de Belgrado está compuesta por la Parte alta (Gornji grad), la Parte baja (Donji grad) y el parque Kalemegdan. siendo un lugar estratégico de gran interés, ya en el siglo I de nuestra era aquí se construyó el castrum romano, como el asentamiento militar de las legiones de Flavio. Después de las destrucciones hunas y avaras, la fortificación fue reconstruida en los primeros decenios del siglo VI. Apenas un siglo después, sufre nuevas destrucciones por parte de eslavos y ávaros.

Singidunum, la ciudad antigua, nace justo en este lugar, como después el núcleo de Belgrado (“Ciudad blanca”), el nombre que las tribus eslavas dieron a la ciudad.                                                                                              .
La fortaleza de Belgrado fue destruida y reconstruida muchas veces. Encima de las murallas romanas yacen los muros construidos por las tribus eslavas-serbias, luego los turcos y los austriacos. Fue en el siglo XII cuando el emperador bizantino Manoilo Comneno levantó un castillo nuevo. En el siglo XIV está fortificación fue ampliada hasta las orillas de los ríos Sava y Danubio.

Durante el reinado del Conde Stefan Lazarević (1402-1427), cuando Belgrado se convierte en la capital de Serbia, la ciudadela se rodea con murallas más fuertes y más amplias. En la parte del castillo antiguo se sitúa el palacio del rey, y en el río Sava un puerto militar. La ciudad medieval fortalece en el interior de las murallas.              .
Con la guerra turco-austriaca del siglo XVIII, la Fortaleza de Belgrado vive un nuevo periodo. Siendo la fortaleza del importe crucual durante los conflictos, fue destruida y reconstruida tres veces. El castillo antiguo fue tirado abajo, y gran parte de las murallas medievales se vistieron con murallas nuevas.                       .
Bajo la ocupación austriaca (del 1717 al 1739), cuando se edificaron fortificaciones más modernas, la fortaleza de Belgrado se convierte en uno de los fortines militares más potentes de Europa. El proyecto corrió a cargo del arquitecto general suizo que servía en el Ejército austriaco, Nicolás Docsata Demorez, que fue liquidado –ironía del destino- por los enfrentamientos delante de la ciudad de Niš en 1738 y murió justo delante de la fortaleza a la que dio cuerpo.
Los turcos volvieron a conquistar la ciudad en 1740, destruyendo toda la parte de la fortaleza recién construida. Fue hacia los finales del siglo XVIII desde que la ciudadela de Belgrado adquiere su imagen actual, aunque algunas partes fueran afectadas durante las dos guerras mundiales, volviéndose a reconstruir de nuevo.

La vista que desde el parque-fortaleza de Kalemegdan se expande sobre Belgrado ofrece una buena perspectiva de la ciudad, tanto en su historia material como en la espiritual. En las murallas de Kalemegdan yacen restos de numerosos pueblos que pasaron por aquí: celtas, hunos, ávaros, romanos, griegos, turcos, húngaros, alemanes, eslavos de todas las etnias, mayoritariamente serbios. Los turcos, que durante cinco siglos y hasta el 1878 ocuparon Serbia, llamaban a Kalemegdan, Fichir Bair (“colina de reflexión“), evocando que justo desde aquí, encima de los fundamentos en los que empezó a construirse la ciudad,  es posible contemplar toda la historia de esta urbe.

En el punto más elevado de esta colina, se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad. Desde la Singidunum, como bautizaron la ciudad los celtas cuando ésta no traspasaba las murallas del actual Kalemegdan por un lado continúa la antigua Belgrado con sus atractivas calles céntricas cuya arteria es la peatonal calle de Knez Mihajlova. Pero al otro lado de los 7 puentes, la mirada atraviesa los ríos Sava y Danubio, para posarse sobre  Nuevo Belgrado, la parte de la ciudad que alberga los las lujosas cadenas internacionales de hoteles, asimismo que el centro de congresos Sava (capacidad de 7000 personas, 15 salas) y el recién inaugurado Palacio de Baloncesto.   
A continuación, por la orilla del Danubio, Zemun, la parte de el área metropolitana que fue frontera entre el imperio otomano turco y el austrohúngaro y así ya el punto donde en Belgrado se acaba la Europa del Este y empieza la Europa central, la Mittle Europe.

Este mirador lo domina uno de los símbolos de la ciudad de Belgrado, el Pobednik, el Vencedor. Este monumento es una obra de escultor Iván Mestrovic. Se construyó en 1928, en conmemoración del 10 º aniversario de la toma del frente de Salónica en la 1º guerra mundial. El monumento representa a un guerrero fuerte sosteniendo una espada en la mano derecha y un halcón en la mano izquierda.

Y, por último, antes de abandonar la colina de Kalemegdan, merece la pena visitar un lugar de culto, la Iglesia Ružica. Cuentos populares mencionan ya una iglesia con el mismo nombre, construida en el siglo XV, durante el gobierno de Stefan Lazarevic. Los Turcos demolieron la iglesia en 1521. La iglesia actual fue originariamente un almacén de pólvora, y luego se convirtió en la capilla del ejército el mismo nombre. La reconstrucción de esta iglesia se hizo en 1925.

Hay también una capilla de Sveta Petka, San Parascevi, en los alrededores, construida en 1867 sobre un “pozo milagroso”. Se entregan a los fieles una botellita de agua milagrosa de ese pozo.

Cuando dejamos Kalemegdan, es hora ya de almorzar. Y para ello nos dirigimos hacia el barrio bohemio de Belgrado, cuyo corazón es la calle Skardalija.

En realidad, se trata de una calle antigua que se conserva tal y como había nacido a finales del siglo XIX, a partir de cuando se convierte en el punto de encuentro de los ilustres belgradenses. Esta parte de la ciudad se formó en la primera mitad del siglo XIX. En 1872 la calle Skadarlija se bautiza con este nombre. A partir del 1901, cuando se derriba la taberna céntrica “Dardaneli”, los restaurantes de Skadarlija lo sustituyen como lugar de encuentro de escritores, actores, pintores, periodistas, que pasan aquí días y noches. Algunos también adquirieron su vivienda en esta calle adoquinada.  En Skadarlija vivió (y murió) Đura Jakšić (1831-1878), ilustre poeta y pintor serbio. En su casa actualmente se organizan las conocidas veladas poéticas.

Las paredes de esta calle se muestran pintadas recreando ambientes y fachadas de viviendas ya desaparecidas. Así mismo, los árboles ofrecen sus generosas sombras a los visitantes que vienen a sentarse en uno de numerosos banquillos o tomar algo en alguno de los restaurantes o cafés, llevando un libro en la mano. No es extraño ver a las vecinas del barrio con el trabajo de ganchillo en la mano, haciéndose compañía unas a otras en las horas de mañana. Mientras tanto los restaurantes tradicionales invitan a degustar sus platos típicos escuchando la música local.

Nosotros elegimos el restaurante “Tri šešira” (“Tres sombreros”). Donde, esta vez si, pudimos disfrutar de una deliciosa comida típica serbia. Muy recomendable el Tournedós (ver foto). Una vez terminado el estupendo almuerzo, recorrimos la calle hasta el final, donde tomamos un taxi para volver al Hotel a descansar de tanto paseo. Antes de ello pudimos admirar los otros preciosos restaurantes típicos de la calle con su bohemia decoración, así como comprobar como los vecinos de esta calle se vanaglorian de su carácter bohemio con una señal que en un cruce de caminos indica dónde y a qué distancia se encuentran otros barrios bohemios de Europa, en ciudades como Paris, Viena o Budapest.

Finalmente, una vez hecha la siesta, muy reconfortante después de tanta caminata, durante el día, nos fuimos a cenar a un restaurante en la ribera del rio Sava, frente al barrio de Zemun. Y después nos pasamos, como no podía ser de otro modo por la Feria de la Cerveza, “Belgrado Beer Fest” que estaba situada justo enfrente de nuestro Hostel.

Esta Feria básicamente consiste en una serie de enormes stands, o casetas, de diferentes marcas de cervezas, que rodean un gran escenario donde se ofrecen conciertos de rock. También hay una particular “calle del infierno” con las atracciones típicas de feria.

Y después de tomar unas cervezas en la Feria, terminó este nuestro día completo en Belgrado. Una ciudad grande, con tráfico caótico, bullicio y diversión. No se puede decir que sea una ciudad especialmente monumental, sus calles no están limpias y cuidadas como por ejemplo Zagreb o Ljubljana, pero si que se pulsa la vida de una gran ciudad en la que sus calles se viven de día y noche, y en la que es inevitable que uno se pregunte: “pero, ¿quien está trabajando si toda esta gente está sentada en los numerosos cafés?”.

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